México, Brasil y El Salvador destacan negativamente como los países con más altos índices de feminicidios y abuso sexual en Latinoamérica. Un grupo de cinco investigadoras abordó este lunes 22 de junio el tema en el panel “Acceso a la justicia: el feminicidio y el estado de derecho en América Latina”.

El centro del debate a través de internet -por las consabidas restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus- alcanzó a desglosar cómo la crisis se ha agudizado más debido a los confinamientos en todo el mundo.

Los feminicidios en Brasil aumentaron un 22 por ciento en marzo y abril, en comparación con el mismo período del año pasado y las llamadas a líneas directas de violencia doméstica han aumentado, refiere la breve nota de antesala a la discusión.

El panel estuvo dirigido por la excongresista estadounidense Jane Harman, directora ejecutiva del Centro Wilson, organizador del evento.

“Las estadísticas recientes son horribles y demuestran la alarmante tendencia de la violencia contra las mujeres y las niñas. Solo algunos ejemplos. En Brasil, las tasas de feminicidio aumentaron un 22 por ciento en marzo y abril en comparación con la misma época del año pasado”, dijo Harman.

Según los datos mostrados por el Centro Wilson, En México, 987 mujeres y niñas fueron asesinadas en los primeros cuatro meses de 2020. El mes de abril batió un récord de cinco años.

En tanto en El Salvador, durante las últimas dos semanas de marzo, “más del 50 por ciento de mujeres murieron más por feminicidio que por COVID-19”, aseguró la institución.

Georgiana Braga residente en El Salvador y representante para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), habló sobre lo que considera “barreras estructurales”, que intensifican aún más el fenómeno.

Braga mencionó que entre los afectados también están integrantes de la comunidad LGBTI las personas transgénero.

Para Braga, el acceso a los datos es uno de los obstáculos que impide visualizar el problema del feminicidio.

“A nivel regional estamos tratando de tener datos y de hecho datos registrados, porque este es uno de los temas clave que encontramos”, dijo.

En 1994, los países de las Américas adoptaron la Convención de Belém do Pará, formalizando la violencia contra las mujeres como una violación de los derechos humanos.

Desde entonces, Brasil, El Salvador y México han aprobado leyes que penalizan el feminicidio y el abuso doméstico.

“Sin embargo, en toda la región, muchos casos de feminicidio y violencia contra mujeres y niñas quedan impunes”, apunta el mensaje central de la conferencia.

“¿Por qué las leyes siguen siendo insuficientes para proteger a las mujeres y cómo podemos reducir y eliminar las barreras para la implementación?”, preguntaron las panelistas en un llamado de alerta.

“Las estadísticas oficiales muestran que en América Latina cada dos horas una mujer es asesinada por su género; pero el número real es probablemente mucho más alto”, explicó Harman.

Participaron además Juliana Martins, del Instituto Brasileño para la Seguridad Pública; Claudia Calvin, fundadora de “Mujeres Construyendo” y la moderadora Anya Prusa, asociada al Instituto de Brasil.

En Argentina, el número de feminicidios alcanza repunte histórico durante el confinamiento

La pandemia del Covid-19 sigue develando otro profundo problema social: la violencia de género. Para muchas mujeres, las medidas de aislamiento, con las que los Gobiernos intentan contener el brote del virus, se convierten en una pesadilla al verse forzadas a estar confinadas junto a sus agresores.

En Argentina, al menos tres mujeres fueron asesinadas en los últimos cinco días. La cifra forma parte del desafortunado número de cerca de 50 feminicidios en menos de dos meses, en este país.

Junto con las víctimas más recientes, al menos 49 mujeres fueron asesinadas entre el 20 de marzo, día en que comenzó la cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández, y el 14 de mayo. Según el grupo de derechos humanos La Casa del Encuentro, eso representa más de 40 feminicidios, y un aumento de casi un tercio, en comparación con el mismo período de 2018.

«Estamos muy preocupados. Es el número más alto en 10 años (…) Las mujeres son golpeadas hasta la muerte o estranguladas», dijo Ada Rico, presidenta de la organización y directora del proyecto de vigilancia del Observatorio de Feminicidios de este grupo de derechos humanos.

Aumentan las denuncias por agresiones y abusos

Las llamadas a la línea de emergencia 137 de Argentina para víctimas de abuso doméstico aumentaron en dos tercios el pasado abril, con relación al año anterior. Sin embargo, no todas las víctimas logran pedir ayuda.

«Es estar aislada con la persona que la está atacando (…) a veces, cuando una mujer está encerrada, no puede hacer una llamada telefónica», lamentó Rico.

Las últimas cifras de feminicidios en Argentina, calculadas por la organización utilizando informes de medios locales, siguen una tendencia en América Latina y otras regiones del mundo sobre el aumento de la violencia de género bajo las condiciones actuales de encierro.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, ha pedido a los Gobiernos que tomen medidas urgentes para hacer frente a un «aumento global horrible» en la violencia doméstica, y agregó que, para muchas mujeres, estar en sus propios hogares a menudo es lo más peligroso.

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