El arsénico es uno de los elementos químicos más presentes en el agua, en Argentina, y uno de los más dañinos para la salud humana. La bioquímica Luciana Bártoli, de María Grande, preocupada por la presencia de arsénico en el agua potable en nuestra provincia, realizó un informe sobre el tema y adjuntó dos análisis clínicos sobre el arsénico presente en agua en María Grande.

Un estudio realizado por un laboratorio a pedido de la profesional encontró una concentración de arsénico de 0,060 miligramos por litro. El otro estudio, realizado a nivel oficial, también sobre aguas de María Grande, pero no difundido hasta el momento, dio 0,055 miligramos por litro. Los resultados muestran concentraciones de arsénico entre cinco y seis veces más que el límite considerado aceptable por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fija 0,01 miligramos por litro.

El problema es generalizado en toda la provincia.

Estudios a nivel internacional informaron una pequeña pero significativa disminución en la función cognitiva en niños en edad escolar. Esa disminución está asociada con niveles de arsénico en agua superiores a 0,050 miligramo por litro; ese número está por debajo de la concentración encontrada en María Grande.

Límite aceptable

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA), después de revisar la base de datos disponibles para arsénico, incluyendo estudios sobre la población expuesta en Argentina, Chile y Taiwán, China, India, Bangladesh y contribuciones de efectos adversos en condiciones experimentales, estableció como nivel máximo recomendable de arsénico en agua de bebida el valor de 10 μg/L (10 microgramos por litro) o 0,01 mg/L (0,01 miligramo por litro).

En 1993, la Organización Mundial de la Salud actualizó las recomendaciones sobre la cantidad máxima tolerada en agua de bebida, bajando el valor guía que regía anteriormente, de 50 a 10 μg/L, recomendación que sigue vigente y está en línea con la de USEPA. En tanto, para Entre Ríos rige el decreto provincial Nº2235/02 de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos que establece un valor máximo de 0,05 miligramos por litro, cinco veces mayor a la recomendación de la OMS que indica el informe. Los estudios realizados en María Grande, que deberían encender la alarma si se utiliza el parámetro internacional, apenas superan el parámetro entrerriano (y argentino), abandonado hace más de 25 años por la OMS.

El problema a escala global

“Las concentraciones más altas y, consecuentemente, los problemas de salud más importantes están localizados en Argentina, Bangladesh, Nepal, Chile, China, Hungría, India, México, Rumania, Taiwán, Vietnam y EE.UU. En América Latina, el problema afecta a al menos 14 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y Uruguay. El número de personas expuestas podría estimarse en alrededor de 14 millones. Las áreas más críticas están en Argentina, Chile y México”, expone el informe de la doctora Bártoli.

Toxicidad

El informe acercado a Paralelo 32, con base en datos de Conicet (“Arsénico en Agua – Informe Final”, 31 de  julio de 2018), la Organización Mundial de la Salud y la Organización de Naciones Unidas, establece las siguientes importantes premisas sobre el problema que implica el arsénico en agua:

  • El arsénico es uno de los contaminantes inorgánicos más tóxicos, presente fundamentalmente en agua subterránea, y detectado en una amplia escala de concentraciones en todo el mundo. En el agua predominan los compuestos inorgánicos de arsénico (iAs, por sus siglas en inglés, inorganic arsenic), altamente tóxicos.
  • En los alimentos se pueden encontrar compuestos inorgánicos y orgánicos, en general menos tóxicos que los inorgánicos, especialmente los presentes en alimentos de origen marino. El arsénico inorgánico predomina en carnes, lácteos y cereales, pero también está presente en vegetales y frutas.
  • La presencia de arsénico en el agua compromete como fuente segura de suministro de agua como bebida humana;
  • Actividades como la minería, los procesos industriales, la fundición de metales, la producción de pesticidas y de preservantes de madera, aportan contaminación adicional en suelos y acuíferos.

Enfermedades que produce el arsénico

En Argentina, desde el comienzo del siglo XX, el conjunto de síntomas y signos asociados al consumo de agua o comida contaminada con arsénico ha sido denominado hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE). Está documentado que hasta un 30% de los pacientes con HACRE en Argentina podrían desarrollar cáncer, especialmente de piel y órganos internos, como hígado, pulmones, vejiga, estómago y páncreas. Las personas expuestas también pueden desarrollar otras patologías tales como alteraciones vasculares en extremidades inferiores, diabetes mellitus, hipertensión y alteraciones reproductivas, destaca el informe.

Cancerígeno

La Agencia Ambiental de los EE.UU. (USEPA) clasifica al arsénico inorgánico (iAs) en el grupo A (carcinogénico en humanos). La Agencia Internacional sobre Investigaciones en Cáncer (IARC) lo incluyó en el grupo I (carcinogénico en humanos). Traducido al castellano de todos los días, significa que ingerir arsénico es cancerígeno. Figura en el primer lugar de la lista de contaminantes prioritarios publicada por la agencia dependiente del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos (ATSDR, en inglés). El arsénico presente en las aguas subterráneas es el segundo factor en importancia que incide sobre la salud, después de la contaminación con organismos patógenos.

Efectos neurológicos

Existen informes, aunque no concluyentes, sobre los efectos neurológicos por exposición a bajos niveles de As (0,004–0,006 miligramo por kilogramo por día) que incluyen fatiga, dolor de cabeza, depresión, mareo, insomnio, pesadillas e insensibilidad.

La doctora Bártoli destacó a Paralelo 32 la preocupación que siente como profesional de la salud ante un problema como el arsénico, que aparece, a su juicio, como un grave contaminante ambiental para la salud humana, hoy presente en Entre Ríos, pero que todavía no generó respuestas oficiales y programas de prevención y control para evitar que se sigan extendiendo sus efectos silenciosos de largo plazo y letales para la vida y la calidad de vida del conjunto de los entrerrianos.

Prevención y control

El informe contiene además un extenso menú sobre el modo de prevenir o de controlar la situación, en gran parte responsabilidad gubernamental, extensos de incorporar a esta nota.

Arsenicosis

Los efectos sobre la salud debido a la toxicidad crónica del arsénico se denominan “arsenicosis”. Se han detectado, por culpa del arsénico, dolencias como:

  • Varios tipos de cáncer: piel, pulmón, vejiga, hígado, riñón y próstata;
  • Enfermedades o efectos neurológicos, gastrointestinales y hematológicos (en sangre);
  • Patologías perinatales (en embarazo y parto);
  • Infarto de miocardio, hipertensión arterial, diabetes;
  • Aborto y bajo peso al nacer;
  • hiperqueratosis (engrosamiento de la capa externa de la piel), hiperpigmentación (oscurecimiento de un área de la piel) y engrosamiento palmoplantar en manos y pies.

La hiperqueratosis, el aumento de la pigmentación de la piel y el desarrollo de cáncer de piel, pulmón y vejiga son los problemas de salud más frecuentes.

¿0,01 o 0,05?
Eel Consejo Hídrico Federal (COHIFE) confirmó la vigencia del valor de 0,05 miligramos por litro como límite de arsénico permitido en el agua para consumo humano. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud estableció en la última versión de las Guías de Calidad de Agua para consumo humano el valor orientativo de 0,01 mg/l. A nivel nacional se argumenta que el número de OMS sólo es una guía provisional.
Sobre estas cifras, una declaración del COHIFE de noviembre de 2012 insistió que “no se está cuestionando a secas el valor de 0,01 mg/l. Pero es claro que hay un escenario de incertidumbres científicas sobre los efectos del arsénico a bajas concentraciones; serias dificultades técnicas, a esos valores tan bajos, tanto para su valoración analítica como para su remoción”. En la misma declaración se recuerda como prioritaria la cobertura de agua potable en la población argentina: “la cobertura de servicios de agua y saneamiento básico que aún debe crecer en muchas regiones del país”. De la declaración oficial se asume que las autoridades argentinas dan prioridad a los costos que insume afianzar la cobertura del servicio antes que los costos de desarsenizar el agua que consumimos.
En cambio, el grupo de investigadores del Conicet, que realizó y presentó en julio de 2018 el estudio sobre arsénico en agua, señaló que “debido a la gran cantidad de personas que pueden estar afectadas”, opina que “se debería brindar a las comunidades afectadas sistemas adecuados y sustentables para el saneamiento del agua con instalación de redes de agua potable”.

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