(Por Luis Jacobi).- En la discusión de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva propuesta por el gobierno de Alberto Fernández, que se debate desde el jueves en el Congreso, se incluye como uno de los puntos sensibles la suspensión de la movilidad jubilatoria por 180 días. En tanto, por decreto, el gobierno anunció bonos de 5 mil pesos para los jubilados que perciben hasta 14 mil pesos, para los meses de diciembre y enero. Otros recibirían montos menores hasta completar los 19.000 pesos.

Si además se aprueba una mejora para pensiones y jubilaciones mínimas y AUH a partir de febrero, los recursos para esa medida a todas luces justa y necesaria, serían subsidiados por los pasivos que cobran 20 mil pesos en adelante, que no obtendrían los ya anunciados aumentos del 11,5% en marzo y alrededor del 14% en junio del año próximo, que corresponden por la ley vigente, sino aumentos menores decretados por el Ejecutivo.

El gobierno nacional quedaría en facultad de decretar aumentos en reemplazo de los que corresponden por la ley de movilidad previsional, y es obvio que será para fijar porcentuales menores, porque el Fondo de Garantías está vacío, Anses no tiene recursos y PAMI está con un déficit brutal. Nada de esto es nuevo, obviamente.

La actualización automática vigente por la Ley 26.417, hace que, cuando los precios van a la baja (escenario al que aspira el gobierno en 2020), las jubilaciones empiezan a ganarle a la inflación, porque se actualizan con los índices inflacionarios con 6 meses de retraso (70%) y 30% por índice de aumentos salariales.

Desde la aplicación de la reforma previsional en 2017, los jubilados perdieron un 18 % de su poder adquisitivo. Pero entre 2015 y 2017, con la fórmula anterior heredada del kirchnerismo, las jubilaciones y las prestaciones de Anses también tuvieron una pérdida de 8,5 % (noviembre 2015 a diciembre 2017). ¿Cuánto más perderán de aquí en adelante?

Incrementar la mínima es un acto de justicia aunque siga siendo insuficiente, pero hacerlo a costa de los restantes 13 millones de jubilados, que deberán hacerse cargo aún de aquellos jubilados sin aporte y quizás algunas jubiladas amas de casa que vivieron su vida con personal cama adentro, significa nivelar para abajo. Veremos cómo se termina de resolver este fin de semana en Senadores.

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