El 2020 fue un año de pandemia y desastres climáticos

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La pandemia del coronavirus puede haber paralizado las actividades humanas en 2020, pero el cambio climático sigue adelante.

Las restricciones para contener el coronavirus dejaron las calles vacías y a los aviones en los aeropuertos, lo que resultó en una disminución del 7% de las emisiones de gases invernadero, la mayor de la historia.

Sin embargo, según los expertos, “eso no tendrá mucho efecto en el cambio climático, porque lo que afecta al clima es la carga acumulativa de gases invernadero en la atmósfera”, como apunta Michael Gerrard, director del Centro Sabin para Leyes de Cambio Climático de la Universidad de Columbia.

Las actividades humanas continuaron propagando gases de calentamiento del planeta, solo que a un ritmo menor. “El cambio es casi imperceptible”, dijo Gerrard.

Además, los recortes logrados debido a la pandemia global “no son la forma correcta de reducir las emisiones, no hay dudas sobre eso. Y la mayoría son potencialmente reversibles con rapidez a medida que la economía se recupere”, añadió el director del Instituto de Recursos Mundiales, Dan Lashof.

Agregó que se necesitan cambios fundamentales en la forma en que funciona el mundo.

Saliendo al paso

Algunos países anunciaron planes este año para intensificar sus esfuerzos.

China prometió no generar emisiones netas de dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor para 2060. Como el mayor productor de gases invernadero en el mundo, Gerrard dijo que el anuncio fue “el evento de política climática más importante del año pasado”.

La Unión Europea también aumentó sus metas climáticas, a una reducción del 55% desde los niveles de 1990 durante la próxima década. El bloque aspira a alcanzar una neutralidad climática para 2050.

Estados Unidos se ha estado moviendo en una dirección opuesta bajo el presidente Donald Trump. Su administración alivió más de 100 regulaciones ambientales, entre ellas las reglas de eficiencia para vehículos y electrodomésticos, emisiones de plantas generadoras y filtraciones de metano de operaciones de gas y petróleo. El metano es un gas invernadero más potente que el dióxido de carbono.

La decisión de Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París para combatir el cambio climático de 2015 entró en vigor un día después de las elecciones presidenciales de noviembre.

Cambiar el curso

Trump perdió la elección ante el exvicepresidente Joe Biden y los expertos esperan un cambio drástico de la política climática de EE.UU.

«No hay dudas de que el presidente electo Biden va a dar un giro de 180 grados a lo que hizo el presidente Trump”, dijo Gerrard.

Biden prometió “la política climática más ambiciosa e integral en la historia de EE.UU.”, añadió Lashof. El presidente electo ha señalado el cambio climático como una de sus cuatro principales prioridades, que incluyen el regreso al acuerdo de París en su primer día en el cargo. Muchas de las reglas ambientales aliviadas por Trump volverán a restringirse otra vez.

Sin embargo, Biden probablemente enfrentará a un Congreso dividido, que pudiera limitar el alcance de sus políticas ambientales.

Los estados y gobiernos locales podrían ir más lejos, como muchos lo han hecho a falta de un liderazgo federal.

Este año, el gobernador de California emitió una orden ejecutiva para que todos los vehículos nuevos que se vendan en 2035 sean libres de emisiones.

California es el mayor mercado de vehículos en EE.UU. y la medida marca “una aceleración extremadamente significativa en la transición a los vehículos eléctricos” en el país, dijo Lashof, quien considera que la acción podría repetirse en otros estados.

Las fuentes de dinero

Los bancos y los inversionistas pusieron freno también este año a los combustibles fósiles. Blackrock, el mayor administrador de activos en el mundo, prometió colocar la sustentabilidad ambiental en el centro de sus inversiones. Además, todos los seis grandes bancos con sede en EE.UU. anunciaron este año que no invertirían en proyectos de petróleo y gas en el Ártico.

La Reserva Federal de EE.UU. se unió a un grupo de 82 bancos centrales enfocado en el cambio climático. La Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos, el regulador del mercado de productos básicos del país, también pidió acciones urgentes.

“La idea de que el cambio climático presenta una seria amenaza al sistema financiero de EE.UU. ha llegado totalmente al centro de actividades y 2020 fue el año en que realmente se afianzó”, señaló Lashof.

A cinco años del Acuerdo de París, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, destacó que el mundo ni siquiera está cerca de las metas para frenar el peligroso calentamiento global.

Las consecuencias han sido más que obvias, con desastres relacionados con el clima que ocurrieron este año.

Un año desastroso

En 2020 se formaron más tormentas tropicales en el Océano Atlántico y el Mar Caribe que nunca antes en la historia. Los meteorólogos se quedaron sin nombres y tuvieron que recurrir al alfabeto griego.

Los incendios forestales rompieron récords en el oeste de Estados Unidos, Australia, el Caribe, e incluso hasta en Siberia.

Una ola de calor en el Ártico en el verano contribuyó a propagar por el globo su segundo año más caliente en los registros.

La temperatura mundial siguió aumentando en 2020 y los científicos afirman que el tiempo se está agotando para reducirla.

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