Dolor por el fallecimiento de Oscar Lino Lamanna

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Egidio Luis Jacobi
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El miércoles 9 se apagó la voz de un ser humano excepcional, ramirense de alma, hombre de múltiples iniciativas y de redoblar sus esfuerzos y optimismo ante cada tropiezo o caída. Oscar Lino Lamanna tenía 92 años sin perder la curiosidad y el entusiasmo. Desde hace 32 años propietario, junto a sus hijos Raúl Oscar y Silvia Graciela, del videocable de la ciudad de Ramírez, que luego sumó a Segui y Aranguren.

Pero en su vida ha sido comerciante, engordador de pollos, sonorizador de espectáculos y bailes durante muchos años, que tras sonorizar la primera Fiesta Nacional de la Avicultura en 1964 guardó como un trofeo el micrófono Shure por el cual habló el presidente de la Nación Dr. Arturo Illía, a quien admiraba como símbolo de honestidad.

En el campo institucional fue concejal por el desarrollismo frondicista (1958-1962), intendente durante un año con el gobierno civil que entregó el mando a las autoridades electas en 1983, y pasó por todos los cargos de la Asociación Entrerriana de Telecomunicaciones, que nuclea a casi todos los cableoperadores de la provincia, de la que fue impulsor y primer presidente.

Periodista por vocación, mantuvo durante diez años un programa informativo en su canal. “Hay cableros que son inversores, únicamente, y hay cableros que traemos la vocación bien adentro”, dijo aquel día en que nos visitó en Paralelo 32, con 87 años de edad y sin acompañante, como tampoco los necesitaba para sus frecuentes viajes a Rosario y Buenos Aires, con mal tiempo o en horas nocturnas.

Aquel muchacho que a temprana edad se divertía jugando al fútbol en Racing de Ramírez o piloteando una máquina de carrera Ford T en un circuito callejero de Ramírez en 1951, nunca dejó de trabajar o emprender con el mismo espíritu. La mano extendida de Oscar venía con el premio de su amistosa sonrisa y la vivaz mirada de quien tuviera un as de espadas entre los dedos  Parecía estar siempre de buen humor. Su vida parecía inacabable; renacía cada mañana para besarla, hasta que un 9 de noviembre no pudo nacer y la espera en vano nos llenó de tristeza. A sus hijos y nietos, nuestro sentido pésame y estos párrafos en recordación de un tipo extraordinario.

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