“Diego adquirió una condición de mito y tiene que ver con toda su exageración”

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El mundo del deporte está conmocionado por la muerte de Diego Armando Maradona, que se hizo oficial pasadas las 13.00 de este 25 de noviembre, fecha que será recordada por siempre. Un paro cardiorrespiratorio fue la causa que apagó la vida de película que tuvo el astro del fútbol mundial.

Recordamos la entrevista a Daniel Arcucci, biófrago de Maradona, que salió publicada hace algunas semanas en la edición papel luego del cumpleaños número 60 de ‘Pelusa’.

Fue en marco de una conferencia vía Zoom de Arcucci, coordinada por Zona Mixta (programa radial de FM del Éxodo de Nogoyá, conducido por Gonzalo Cornago). 

“Lo conocí a Diego en la Navidad de 1985, él tenía 25 años. Es impresionante el recorrido y que haya pasado tan rápido el tiempo”, comenzó diciendo Dani. 

-¿Cuál fue tu secreto para mantenerte durante 35 años al lado de Diego?

– Lo sintetizo en dos palabras: respeto y paciencia. El respeto yo digo que está desde el origen y creo que Diego lo registró inconscientemente. Fue cuando me pidieron la primera nota que consistía en pasar la Nochebuena con Maradona y él me dijo: «No, esta noche es mía. Pero vení mañana». Yo respeté su pedido, no es que hice guardia durante toda la noche en la puerta de la casa a espiar quién iba y qué pasaba. Y entiendo que desde ahí nuestro código pasó a ser el respeto siempre. 

Y la paciencia es no sentirte nunca dueño del personaje. Es mentira que soy «El Periodista que más conoce a Maradona», porque hubo ciclos y otros colegas estuvieron muy cerca también. La paciencia para entender los momentos de las notas, para no pelear por una entrevista. Paciencia para decir: «Bueno, ahora Diego elige otro medio para salir a dar declaraciones. Lo respeto». Paciencia para esperarlo días para una nota o como me pasó con el último libro, que estuve una semana en Dubái sin hacer absolutamente nada hasta que él me llame. 

Le podría agregar también el no estar encima todo el tiempo. Eso es malo para él y es malo para uno, porque puede resultar hasta tóxico. Uno cuando está cerca de Maradona pierde la noción del tiempo, llega un momento en que no sabes ni dónde estás ni qué hora es; porque él toma toda la atención. 

Yo creo que pasa por ahí básicamente. Digo que no soy el Periodista que más lo conoce, pero de lo que sí me puedo jactar es que soy el que más tiempo ha permanecido. No creo que haya un Periodista que esté cerca de Diego casi sin interrupciones durante 35 años.

-¿Cómo manejaste en estos años los momentos más duros de Diego?

– Con la misma postura de siempre a lo largo de estos 35 años, que es no juzgar. Obviamente que hay un montón de cosas con las que yo no estoy de acuerdo con Diego; ni cosas que dice, ni cosas que hace. Pero intento ponerme en un lugar de no juzgar y tratar de entender para después explicarlo. Creo que eso fue lo que hice mucho tiempo. Por ejemplo, yo no quería que fuera DT de Gimnasia como no quería que en su momento fuera DT de la Selección; era una opinión y la basaba en que no quería que se expusiera a los vaivenes de una profesión que es demasiado terrenal para alguien que es un mito. Es difícil para una persona asumir que es un mito. Lo que pasó con Gimnasia a mí me reveló que a veces uno es un poco egoísta, porque yo no quería que él se expusiera para que yo tampoco estuviera expuesto. Es más cómodo para mí como cronista, que Maradona viva en Dubái o no tenga una exposición pública. Pero realmente eran las dos cosas. Y digo que me sentí un poco egoísta porque cuando arrancó en Gimnasia, el primer día me pareció dar la razón de lo que yo no quería y el porqué yo no quería. Pero luego vimos una mejoría de Diego, que es lo más importante, y también esa especie de visita a cada estadio que era un homenaje en sí mismo. Y ahí es cuando me acuerdo que él me ha dicho explícitamente que necesitaba ser querido, no en el sentido de ser amado; sino en el sentido de ser requerido, de ser necesitado. Tuvo una de esas frases maravillosas con Lucas Licht, cuando le dijo: «Gracias por ayudarme a ayudarlos». En definitiva se estaban ayudando mutuamente, él le dio a Gimnasia una preponderancia que el club no tenía y hasta anímicamente le sirvió; más allá de lo que pasó después con la definición del campeonato, el Lobo iba camino a escaparle al descenso. Pero por el otro lado también esos mismos jugadores y ese mismo club, lo ayudaron a Maradona otra vez a sentirse él mismo valorado. 

-¿Cuál es el mejor Maradona?

– La obviedad es decir que el mejor Maradona es el del 86, es muy fácil eso. Pero yo aprendí en estos últimos días en charlas alrededor de este tema, que el Maradona que más me gusta es el Maradona que se recupera. La frase que siempre digo es que la vida de Maradona está hecha de muertes y resurrecciones. A partir de ese concepto, me di cuenta que me encantan esas resurrecciones. 

-¿Cómo viviste el doping positivo del Mundial 94? ¿Lo entregaron?

– Fue una tristeza increíble y un desconcierto grande. Yo me enteré de la noticia bastante antes de que se diera a conocer, de hecho viajé de Boston a Dallas ya sabiendo que Diego había dado positivo. Por eso entendí las caras largas, muy contrastante porque era en medio de una gran euforia. Había euforia en Argentina y había euforia en Dallas, de los argentinos y los latinos, porque la Selección venía de jugar dos partidos espectaculares contra Nigeria y Grecia. Primero fue la tristeza y decepción porque yo había vivido como una revancha esos dos partidos, ya que recuerden que veníamos del 91 donde Diego había dado el control antidoping positivo. Y luego fue un gran desconcierto profesional de no saber cómo manejarlo, cómo escribir y demás. Me sentía como raro. 

Yo no creo en la teoría de la conspiración, sí creo en la teoría de buscar a alguien, buscar a alguien, buscar a alguien, hasta encontrarlo. Y a Diego le hicieron eso, punto uno. Punto dos: creo que fue una irresponsabilidad de quien estaba con él en ese momento, que es Cerrini; fue algo manejado de manera poco profesional. 

Y finalmente está la postura de Grondona que creo que con el poder que tenía, se podría haber hecho algo más. No se dudó un segundo en sacarlo a Maradona, con el argumento de que sino pagaba toda la Selección Argentina. 

Estoy convencido hasta el día de hoy, que ese equipo era campeón del mundo si no pasaba lo del doping. Es contrafáctico, pero pienso eso porque pocas veces vi jugar tan bien a un seleccionado como jugaba ese equipo. 

-¿En el 2000 cómo viviste la situación? ¿Pensaste que se podía morir?

– Sí, sí; francamente. Llegó el momento en el que estaba la posibilidad real de que muera. Incluso Diego mismo ha dicho que ha estado muerto. Clínicamente era una situación muy complicada. Convengamos también que el cuerpo de Maradona es un cuerpo para analizar. Si cualquiera de nosotros le hiciéramos a nuestro cuerpo el 1% de lo que Diego le hizo al suyo, no estaríamos charlando acá.

-¿Cuál fue tu momento, para bien y para mal, al lado de Maradona?

– Tengo un momento que es para bien y para mal. Porque es un momento muy feo para Diego y para todos, pero que son esas cosas que cuando pasa el tiempo le das un tremendo valor. Fue justamente en el Mundial de Estados Unidos 94. Cuando se confirmó todo, él primero dio una nota a Adrián Paenza para Canal 13 que salió en el momento en que se estaban cantando los himnos previos al partido Argentina vs. Bulgaria, y donde Maradona dice la famosa frase: «Me cortaron las piernas». Yo lloré un montón, estaba sentado ahí en la habitación con él y muy pocas personas más. Cuando terminó esa entrevista, Diego bajó a dar una conferencia de prensa y luego ya con el partido jugándose me invitó a verlo con él. Vimos el primer tiempo, Argentina estaba shockeada y no jugaba bien; entonces Diego pidiendo disculpas dijo que prefería quedarse solo. Me fui a mi habitación, no era época de celulares todavía obviamente, y me quedé ahí viendo el segundo tiempo. Cuando terminó el encuentro en el que el seleccionado pierde, Marcos Franchi (Representante de Maradona) me llamó y me dice que suba porque Diego me quería decir algo. 

Acoto que, días antes a Franchi justamente yo le pedí una camiseta de Maradona y me ofreció la del partido contra Nigeria porque la tenía ahí en la mano. Le dije que no, que me gustaba más la azul, con la que jugaron ante Grecia. «Bueno, después te la alcanzo», me respondió y pasó todo lo que pasó. 

Volviendo a ese día del partido contra Bulgaria; subí a la habitación de Diego, golpeo y me dicen: «Pasá Dani, está abierto». Diego estaba al final del cuarto con la ropa de la Selección y un montón de bolsos arriba de la cama. Ahí me dice: «Dani vos me habías pedido una camiseta, ¿no?». «Sí Diego, pero tranquilo que no pasa nada», le respondí. Y me contesta: «No no no no, ¿la queres todavía?», como si no lo quisiera más porque había dado positivo. «Obvio, la quiero más que nunca», le dije. Metió la mano en el bolso y me dio la camiseta. Para mí fue un gran momento. 

-¿Por qué Diego genera lo que genera? 

– Él trascendió el fútbol. El periodista español Santiago Segurola dice que Maradona es más que un jugador de fútbol. Diego adquirió una condición de mito y tiene que ver con toda su exageración, uno puede decir «si Maradona se hubiese cuidado más hubiera pasado tal cosa»; pero no sería Maradona. Además, él logró transmitir en un momento puntual tanta emoción, especialmente entre el 1986 y 1990, con el título del mundo pero también con el triunfo a Inglaterra en ese momento a cuatro años de Malvinas; luego en Italia con todo el mundo en contra y sacando la situación adelante. Eso es intransferible, eso genera una emoción que no genera nada ni nadie. Yo creo que hay episodios en la vida de Diego que explican todo esto y si nos tenemos que quedar con uno, es el triunfo contra Inglaterra con todas sus facetas; con los dos goles y con lo que significó el rival. Maradona una vez recordando ese partido tuvo un fallido en una declaración diciendo «cuando le ganamos la final a los ingleses» y yo la puse en el libro. Eso tuvo un impacto que trasciende todo. 

-¿Qué rol pensas que podría ocupar en el futuro?

– Es difícil encontrarle un rol a un mito. Pero me gustaría el Maradona de los JJOO Beijing 2008, que era como una especie de embajador deportivo argentino que iba a todas las canchas donde hubiera un atleta nacional. Iba al vestuario, después se lo veía alentando en las tribunas, opinaba. Yo sueño con ese Maradona, aunque sé que es dificilísimo. Más allá del rol que tenga o no, le deseo salud en todos los sentidos del significado de esa palabra. 

-Si tenes que elegir una frase de Maradona, ¿con cuál te quedas? 

– Tengo dos, que pese a que es difícil explicar y sintetizar a Maradona, lo pintan a él. Una es: «Yo me equivoqué y pagué. Pero la pelota, la pelota no se mancha». Y la otra no está grabada pero fui testigo privilegiado de escucharla en la Nochebuena de 2015, en su casa de Villa Devoto. Estaban ‘Los del Fuego’ cantando, y como las 2 de la mañana le pidió el micrófono al cantante y cual Presidente hablándole a los argentinos, dijo: «Les habla Diego Armando Maradona, el hombre que le hizo dos goles a los ingleses y uno de los pocos argentinos que sabe cuánto pesa la Copa del Mundo». Me pareció una frase increíble, extraordinaria; con la cual arrancamos el libro. 

-¿Qué ganaste y qué perdiste siendo Daniel Arcucci, Biógrafo de Diego Armando Maradona?

– Claramente gané eso, ya es como una carta de presentación pase lo que pase. Maradona marcó definitivamente mi carrera profesional, yo después tuve la habilidad de aprovechar la oportunidad de pasar por esa puerta que se me abrió. Eso es lo mejor. ¿Qué es lo malo? Uno podría decir que no tiene nada de malo, pero tiene cosas malas. Yo me he enfermado por Maradona, por eso que hablaba antes de la paciencia y el respeto. Ahora no peleo por notas con Diego, pero porque yo quiero hacerle una entrevista cuando está bien. Igualmente estoy pendiente a ver si sale en algún lado a hablar, eso te genera un estrés que hoy afortunadamente lo manejo mejor pero en otros tiempos me hizo mal. 

Además pese a que sea lindo contarlo en alguna sobremesa de asado hay que vivirlo, y es la imprevisibilidad de estar con Maradona. Me ha pasado por ejemplo de ir a cubrir para El Gráfico un entrenamiento en su época de Boca y tres horas después llamar a mi casa para avisar que estaba en Punta del Este, porque salimos del entrenamiento y en vez de ir para el centro, fuimos para el aeropuerto, nos subimos a un avión y nos fuimos a Punta del Este. O en el 95 fui a cubrir el entrenamiento de él por dos días, también en Uruguay, y pasaron los dos días, los cinco días, los siete días, los 15 días y todavía estaba ahí; llegó mi cumpleaños y lo pasé con Maradona allá.  Otra, el primer cumpleaños de Malena, mi hija mayor, yo estaba en Nápoles porque se jugaba el Scudetto de Diego y tenía que estar ahí. Fueron muchas cosas.

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