(Por Luis E. Jacobi).- Es verdad que no solo los triunfos y avances deben ser celebrados. De hecho, en cada cumpleaños o en el último día de un año calendario, brindamos por poder brindar, porque quien puede hacerlo, vive, y ese es la principal razón para agradecer a Dios o a la casualidad, quien quiera verlo así.

En un nuevo Día de la Industria, con fábricas cerradas y otras en la incertidumbre o al borde de la quiebra, con las consecuencias de dejar a muchos trabajadores sin su empleo, lo que queda por celebrar les corresponde a los que tienen la suerte de seguir en la actividad, sin omitir a los que han incrementado sensiblemente su producción, como la industria alimentaria y la de artículos para el hogar.

Aún así, el promedio es fatal para un país económicamente débil como el nuestro. Solo en el mes de abril (nos hallábamos en Fase 1 de la “cuareterna”), a nivel país se registró una caída interanual del 4,1%, con una pérdida de más de 46 mil puestos de trabajo en un solo mes, mientras que la producción sectorial registró un retroceso de 30,6% en el mismo período, según el Informe de Indicadores Laborales del Centro de Estudios Económicos de la UIA (Unión Industrial Argentina). «La industria se vio fuertemente afectada por el freno en la actividad por las medidas de aislamiento y por la consecuente caída en la demanda», dice al informe difundido en julio. En mayo la caída interanual fue del 26%.

Desde mayo hasta el presente agosto esta tendencia se profundizó con el cierre de miles de Pymes en el país, en parte como resultado de medidas como la prohibición a los despidos. Ante la imposibilidad de regular la cantidad de obreros a la caída de la producción, que en muchos casos fue de cero, llegaron a la convocatoria de acreedores y cierre por quiebra, a pesar de los acuerdos entre UIA y CGT y del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), paliativo para los que tienen espaldas e insuficientes para los que ya venían sin reservas, padeciendo la economía de un país imprevisible y con políticas erráticas.

Nadie duda que el 2020 será un año para olvidar, pero la industria es una actividad dinámica que sabrá dar respuestas rápidas cuando las condiciones recobren su normalidad, siempre y cuando se les brinden condiciones apropiadas. Mientras tanto… ¡Un brindis por ella!

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