Desde el dolor de una cruel enfermedad, el Dr. Pagliotto reivindica lo actuado contra una fiscal y el Procurador

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El día sábado hemos recibido una extenso y conmovedor mensaje del doctor Rubén Pagliotto, abogado penalista de Paraná, quien junto al doctor Guillermo Mulet se han aplicado en los últimos años a la sanadora práctica de denunciar la corrupción de Estado, en cualquiera de sus formas, en los tres poderes y sin distinción de banderías políticas. En un mundo guiado por intereses antes que por principios y deberes cívicos, han recogido más soledad e incomprensiones que elogios, y sin embargo no claudican.

Conmueve, como decíamos, este mensaje que a esta altura de su vida y las circunstancias el doctor Pagliotto ha creído oportuno dirigir a los entrerrianos, explicando y fundamentando las razones que lo llevaron a denunciar a la fiscal anticorrupción Goyeneche y pedir un Jury para el procurador García. Lo que sigue es su mensaje: 

“Es el último sacrificio que hago. Nadie se imagina los intensos y torturantes dolores que tengo y el desgano enorme que me quita lo poco de fuerza que me queda. Hacé de cuenta que estoy en una sala de torturas. Pero hago este último sacrificio, sufriendo pero con gusto, desde mis más íntimas y sinceras convicciones (y no conveniencias), sin importarme un bledo si los opositores al gobierno me acompañarán en esta movida por poner las cosas en su justo lugar y llamarlas por su nombre.

Tengo la íntima y sincera convicción de que estamos haciendo con Guillermo (Mulet) lo correcto y lo éticamente republicano. Cecilia Goyeneche calló ominosamente y después, como si nada hubiera pasado,  negó con un ahínco enfermizo y sabiendo que mentía alevosamente, una relación o vinculo que “ab initio” obstaba su permanencia en esa causa. Aunque actuara o tratara de hacerlo con objetividad, las sospechas o temor de parcialidad y/o falta de objetividad subsistirían de todas maneras. Y a la vista está que lo que hizo la  “impoluta fiscal” con el Sr. Mario Deiloff, cadete del estudio Integral Asesoria -dentro de cuya estructura funcionaba el Estudio Contable OKO-, dista kilómetros de un comportamiento fiscal ético, equidistante, objetivo, transparente, despersonalizado e igualitario con el resto de los demás imputados. Entonces tenenos, para imputarle probada y objetivamente que: a) calló ominosamente la relación o vínculo afectivo y comercial con el imputado Cr. Pedro Oprimolla. b) Una vez que esto salió a la luz a partir de publicaciones periodisticas y lo expuesto por los Dres. Leopoldo Cappa y Miguel A. Cullen en una audiencia pública presidida por la Jueza María Carolina Castagno, en relación a un pedido de excarcelación solicitado por los defensores técnicos de los prevenidos Faure y Pérez, explícitamente lo negó de modo enfático, altanero y engolado, bajo la estridente frase dicha sin sonrojo siquiera: “es falso su señoria”, con lo cual surgió, además y a mayor abundamiento, de que efectivamente no compartían sólo un inmueble con su amigo investigado, sino dos (2) propiedades, siendo el estudio Integral Asesoría de calle Misiones 276  quien administraba el contrato de locación de uno de ellos, a traves del corredor inmobiliario Renato Mansilla, donde obviamente figuraban como locadores el imputado Pedro Opromolla y la Fiscal Anticorrupción (interina) a cargo de la investigación Penal Preparatoria como Coordinadora, Cecilia Andrea Goyeneche.  Son a su vez, entre ellos, amigos íntimos y socios o ex socios del estudio “OKO”, el cónyuge de la Procuradora Adjunta Cecilia Andrea Goyeneche, Cr. Luis Sebastian Orlando Bertozzi, con el imputado Pedro Opromolla, existiendo varias fotos que dan cuenta de esta relación, que exceden largamente una casual o de simples conocidos.

Por si acaso, aunque parezca una verdad de perogrullo, nadie es socio con otro si no hay un importante grado de confianza previa y profunda; como que nadie ocupa la mesa central de invitados de una boda, sin que exista íntima y especial amistad previa. Y nadie, además de compartir dos propiedades y la mesa principal de una boda, realizaría viajes juntos si no existiera un vínculo afectivo bastante sólido y de tiempo.

Y todas éstas ponderaciones acerca de la relación que vinculaba a investigadora e investigado, databa, a juzgar por la fecha de la una de las tantas fotografía aparecidas, de septiembre de 2009, o sea, por lo menos, una década antes de que se descubriera la mega causa conocida como la de los “contratos truchos de la legislatura”.

Dicho lo cual, a fortiori, jamás, nunca, salvo un episodio de amnesia de la susceptible fiscal “Anticorrupción” (int.) pudo desconocer y peor aún negar Goyeneche relación alguna con el imputado Pedro Opromolla. Hacer un silencio rotundo primero y expresar negación después, dan el merco fáctico objetivo como para encuadrar sobradamente dicha conducta en una de las causales del pedido de Jury, aunque tenenos para nosotros como denunciantes ante el jurado de enjuiciamiento, que también dicha conducta encuadraría en una figura delictiva de nuestro catálogo represivo.

Luego, como ya se ha dicho hasta el empalagamiento y también para re -significar más aún el gravísimo desorden de conducta de la fiscal “Anticorrupción”, sobrevino un hecho bochornoso, abominable y que desnuda los lados más obscuros de la condición humana: el uso abusivo de poder en beneficio propio, denigrando a un tercero. Es lo que sucedió con el cadete (motomandado) de Integral Asesoría, Mario Deiloff, quien en oportunidad de ser citado a prestar testimonio acerca de los hechos materia de investigación, preguntado que fue por los fiscales causidicos sobre quiénes integraban ese estudio, el testigo respondió citando a varios por sus nombres y apellidos. Entre ellos nombró al Cr. Sebastián Orlando (así lo identificaba él), ante lo cual, desencajada y ganada por la ira, la fiscal Goyeneche, con indisimulable mal trato e irrespetuosamente le pregunta al testigo si alguien le había sugerido que dijese ese nombre, a lo que el testigo muy serenamente dice que no, que lo nombra como a los demás como respuesta a su pregunta y nada más. Nuevamente, pero más ganada por la iracundia y de muy malos modales le pide al testigo que describa físicamente a quien él identificó como Sebastian Orlando, ante lo cual, muy tranquilo y con espontaneidad Deiloff le responde: peladito y de anteojos, características que se ajustan perfectamente al fenotipo del Cr. Luis Sebastián Orlando Bertozzi. Al día siguiente, el testigo Deiloff es Allanado en su domicilió particular y se le secuestra su celular… Seguramente la sorprendida fiscal “Anticorrupción” intentó buscar en el teléfono alguna directiva específica que lo involucrara a Sebastian Orlando Bertozzi, incluso hasta pudo temer que ella o gente de su amistad o entorno, pudieran llegar a estar nombrados o agendados en ese teléfono movil.

Hay algo que no se puede dejar pasar por alto y es lo suguiente: si Deiloff define físicamente a Luis Sebastian Orlando Bertozzi como integrante del estudio, sumado a que vecinos de la zona del Estudio lo ven seguido por alli, sin olvidar, detalle no menor,  que entre los papeles secuestrados en el inmueble de Integral Asesoría, se encontraron rendiciones de cuentas y división de gastos comunes de los integrantes del Estudio OKO (Opromolla, Krapp y Orlando), donde hay alusiones directas al cónyuge de la fiscal, quiere decir entonces que el Cr. Orlando Bertozzi continuaba concurriendo a ese estudio contable, quizás alternando su profesión de C.P.N. con el cargo político en el Concejo Deliberante de Paraná, del cual era el administrador del mismo en épocas en que la Vice Intendenta de la ciudad era la Dra. Josefina Etienot.

Otro hecho no menos importante y que revela no sólo mala conciencia de la fiscal “Anticorrupción” Cecilia Andrea Goyeneche, sino plena consciencia de su absoluta incompatibilidad con la investigación del caso, es que a menos de un mes después de haber salido a la luz su vínculo comercial con el imputado Pedro Opromolla, ella cede el 50% de su departamento de calle 9 de Juilio a su sobrina, hija de un hermano, llamada … Goyeneche, que constituye una maniobra de simulación de manual y que prohijada y llevada adelante por la Fiscal “Anticorrupción”, luce peor y como una actitud deleznable que resulta absolutamente incompatible con la conducta esperable de una fiscal anticorrupción.

Suma a esta larga cadena de desaguisados y graves desórdenes de conducta, apelar a bajezas y mendacidades contra quienes la denunciamos, asegurando historias irreales y faltando total y descaradamente a la verdad histórica, en tándem con su superior inmediato, el Procurador General de la Provincia, Jorge Amílcar Luciano García, mentor ideológico de la deletérea y desfachatada teoría de escindir en dos capítulos la megacausa de los contratos truchos de la Legislatura de Entre Rios, comenzando contra natura la investigación, juzgamiento con un eventual castigo de los niveles más más bajos de responsabilidad, para continuar en un segundo capítulo, la investigación, juzgamiento y eventuales condenas contra los máximos responsables políticos y administrativos. Una locura por donde se la mire.

Sin dudas es la consagración más vituperable, repulsiva y bochornosa de impunidad de la historia judicial entrerriana. Es y será sin dudas un crimen de lesa impunidad, orquestado por el mayor tiempista que ha tenido la historía judicial vernácula, un atildado chaparrito con barba de candado y ojos achinados, que, maestro insuperable de estrafalarios birlibirloques, supo tener y tienen como rehenes a toda una clase de dirigentes de todas las expresiones políticas que han ocupado cargos de relevancia en las últimas décadas y han dejado sus heces a la vista y olfato de todas y todos. Hace años, al menos desde que fue ungido como Sheriff Mayor, se construyó una imagen de deidad, de la que está enfermizamente convencido y la que despliega con absoluta falta de escrúpulos y mucha rusticidad ante propios y extraños.

Él sabía perfectamente, como varias veces Goyeneche lo ha explicitado en notas periodísticas –una de ellas en el programa que en canal que 9 dirige el propietario del sitio Análisis Digital– de su relación con Opromolla, y sin embargo la protegió de modo total y absoluto. En su creencia de ser superior y de estar muy por encima del promedio de los demás mortales, ha hecho y deshecho a su antojo. Ha convertido la Procuración en una aldea de acomodos y de reclutamiento de quienes carecen de carácter y capacidad para decirle que no, y los pocos que lo han resistido, o no están más o fueron relegados a lugares más recluidos, siendo que la mayoría de ellos cuentan con capacidades, experiencia y formación muy superior a las de muchos de los mimados domesticables.

Este procurador, por ejemplo, ha peculado con absoluto desparpajo e impunidad, en una mezcla casi perfecta de caradura y miserable roedor (caso en el que fue condenado personalmente en costas en un amparo que perdió ante la Sala Penal del STJER por negarse a dar información de su gheto con reminiscencias teutónicas de pésima calidad) y terminó pagando los honorarios de los letrados ganadores, con fondos públicos del poder judicial, en lugar de hacerlo con dinero propio de su más que abultado sueldo mensual, como claramente ordenaba la sentencia. El peculado es un delito y sólo por haberlo consumado, debería haber sido no sólo removido de su cargo convertido en trono de la decadencia institucional, sino llevado a un proceso penal igual que el que hubiese soportado Juan del Pueblo.

Pero también cometió hace pocos días otro delito de modo descarado que demuestra -como siempre he dicho- que su altura moral está muy por debajo de la física, cuando en escritos (algunos, en rigor, amontonamientos de palabras, algunas de otras lenguas como para darle lustre y cierto toque de erudición) y en algunas notas periodísticas, amenazaba coactivamente a quiénes estuvieran listados como Conjueces, que se abstuvieran de aceptar el cargo de acusador ante el Jury de la Procuradora Goyeneche pues, en caso contrario, serían pasibles de ser sometidos a un proceso penal por incumplimiento de la ley, y otro rosario de advertencias destinadas a coaccionar a colegas para que no aceptaran dicho cargo , siendo del caso que era esa solución pretoriana –tantas veces utilizada en mejor sentido de garantizar justicia y destrabar una situación con lagunas o partes confusas– la que garantizaba transparencia, objetividad, igualdad de armas, superación de una situación no prevista por la ley y, sobre todo, equidad y equilibrio.

El Procurador no anduvo con medias tintas: derechamente amenazó con iniciar una causa penal al conjuez que osara aceptar el convite del jurado de enjuiciamiento, ignorando el Sr. Procurador de que nadie puede ser acusado de cometer delito por cumplir una ley o lo que una sentencia dispone. En cambio, su amenza pública con carácter coactivo, sí constiyuye el delito que en aproximación típica precipita en el art. 149 bis, segundo párrafo del Código Penal.

No hay en nuestro pedido de Jury segundas ni subalternas intenciones. Para nada. De la misma manera que con aciertos o errores pedimos que se investigaran posibles conductas ilícitas de funcionarios, mientras el Sheriff Mayor y su segunda dormían plácidamente una larga e interminable siesta y parecerían jamás leer un diario, escuchar una radio o ver un informativo de TV. Con mi colega y amigo Guillermo Mulet y el Senador (hoy MC) Raymundo Kisser, y a veces con el acompañamiento o por iniciativas de otros legisladores, concejales o intendentes, emprendimos varías denuncias y ninguna de ellas -ninguna- fue rechazada, inventada o tergiversada. Como que ninguna fue con animadversión política. Jamás pedimos una medida de cohersión (prisión preventiva, embargos, etc); tampoco salimos a propiciar escraches ni a proponer medidas  denigrantes ni a deleitarnos ante medidas que favorecieran nuestras posturas.

Con ese mismo convencimiento y esos mismos valores, emprendimos denuncias y luchas y muchas veces, muchísimas, ’en absoluta soledad, aunque siempre y en todo momento, con el acompañamiento del ciudadano/ciudadana común, que le duele y lastima que muchos de nuestros dirigentes participen por acción u omisión, del saqueo de nuestros recursos, del latrocinio de nuestros dineros públicos. Por qué, cómo no reaccionar ante semejantes hechos que enlutan la patria. Con esa misma fuerza y convicciones con las que repeleremos todo acto de corrupción contra el estado, de igual forma o hasta quizás con más fuerza e indignación, lo haremos contra aquellos que están, precisamente, para impedir que ello ocurra. Y que sí ocurrió, de inmediato sean investigados, juzgados y castigados sus autores. Ley pareja no es rigurosa. Ojalá en un ataque de decoro, acaso pretensión milagrosa e imposible de mi parte, García y Goyeneche asuman sus errores, hagan un mea culpa y den un paso al costado.

Sabrán esas asociaciones o como se quieran llamar, la verdadera historia. Se imaginarán, acaso, que no fueron denunciados, al menos por nosotros, por querer investigar al poder, sino todo lo contrario: por no querer investigarlos y pretender garantizarles impune cobertura. Por eso señores Goyeneche y García, jueguen limpio (FairPlay del que tanto hablan y hacen gala), dejen de mentir, tergiversar la realidad y victimizarse. Con el Dr. Mulet sólo consultamos nuestra conciencia y entre nosotros, para promover el Jury contra ambos, y ahora el Juicio Político contra el Procurador, por las mismas causales de antes y un par más de otras, tanto o más graves. Y vayan otra vez para ambos estas sabias palabras: “No ofende quien quiere sino quien puede”

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