¿Desde cuándo querer saber es ser opositor?

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Por Luis Jacobi (Director periodístico de Paralelo 32).- Si en este nuevo Día del Periodista dijéramos que lo celebramos en un año atípico, difícil, asombroso, complicado, siniestro… equivaldría a decir que nuestra profesión es joven y carece de historia. Siendo la comunicación uno de los oficios más antiguos, ha sido testigo y espejo de todos los triunfos y todas las calamidades tan propias de la humanidad, desde que el ser humano aprendió a dar. Lo pongo en estos términos por entender que el hombre clasificó como humano el día que se solidarizó con un semejante y comprendió el valor y la recompensa de ese gesto.

Cuántas epidemias, guerras, catástrofes naturales, temores, dolores y alegrías han mantenido ocupados a los periodistas y asumiendo los mismos riesgos que los afectados. Esta calamidad presente no es nueva, en todo caso es la que nos tocó relatar a nosotros y nos corresponde hacerlo con responsabilidad. En Paralelo 32 hemos adoptado el lema “Periodismo confiable” no por considerarnos infalibles sino porque hacemos “periodismo de buena leche” –como he definido años atrás en una fecha como esta– y nos rectificamos ante los errores, que nunca son deliberados. Además porque trabajamos a conciencia.

Pero en este día no se trata de nosotros sino de nuestra profesión, cuyo crédito se empobrece por las políticas empresariales de aquellos medios que solo entienden el periodismo como un bien de cambio, que permiten además la agresión y descalificación del colega de la vereda de enfrente.

¿Cuándo fue la primera vez que cambiamos la argumentación por la vileza de hablar mal del colega del canal o radioemisora de enfrente? ¿Es un nuevo género, o encuadra como periodismo de espectáculo? ¿Al gran público le interesan los petardeos entre periodistas?

La agresión jamás debió colarse en nuestra profesión. Es contraria a la razón. Estamos formados para preguntar, investigar, argumentar, opinar, dudar, buscar, significar una molestia para el poder, sacar de mentira verdad. En la vieja escuela no hay materias sobre atacar, desgastar, desacreditar, insultar…

El otro flagelo siglo veintiuno nos viene de las militancias políticas y nos hace preguntarnos desde cuándo querer saber es ser opositor. Cuando el periodista va a fondo con las preguntas no hace otra cosa que cumplir con su deber.

Estas son las situaciones para lamentar en esta fecha creada para que se hable de nosotros y nos examinemos nosotros mismos, al tiempo que también tenemos mucho para celebrar.

Momentos hubo en nuestro país de la grieta tribal, como ocurrió en 2012, cuando una gran cantidad de periodistas de los medios bonaerenses, mayormente las figuras conocidas de la televisión, se reunieron bajo la consigna “Somos periodistas, queremos preguntar”. Aquello nos recuerda que tenemos para celebrar todavía el derecho a seguir preguntando en la Argentina, quizás gracias a los que salieron a tiempo a resistir los embates en contrario. Mientras podamos hacerlo, diremos que hay libertad de prensa. Salud a todos los colegas que están en la lucha ética por mantener la dignidad de este difícil oficio, hoy mucho más expuesto al juicio espontáneo e imprevisible de la sociedad.

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