De camino a la verdulería

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Fabian Zorzabal
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El ambiente económico y financiero sigue un poco caldeado. Hay reclamos de todo tipo. Grupos que toman la calle para reclamar ayuda al gobierno y otros grupos que hacen exactamente lo mismo, no para reclamar sino para apoyar las medidas que toma (o deja de tomar según como se mire). En el terreno financiero el precio de los distintos dólares publicados siempre tiene una pendiente ascendente, logrando valores cada vez más elevados.

La semana pasada decíamos que se había creado una nueva divisa al desdoblar el denominado dólar ahorro del dólar tarjeta, al que denominé en ese momento “dólar turista”, a falta de un nombre mejor. Pues bien, esta semana hemos tenido la novedad de que esa denominación va a quedar desactualizada porque, según han anunciado desde las autoridades económicas, se crearía una nueva versión de dólar a la que podría llamarse “dólar del turista extranjero” o algo por el estilo.

Ya hay tantos tipos de cambio que hasta se hace difícil recordarlos. Ya veremos como termina reglamentándose. Hace unos días la portavoz presidencial, ante una pregunta referida al denominado dólar “blue”, dijo que ella misma se preguntaba si “¿es legal que todos los medios publiquen permanentemente el precio de algo que es ilegal?”. Y en eso tiene razón, pero creo que debemos saber que es ilegal porque hay una disposición que ordena que todos los cambios de divisas tienen que ser realizados dentro del llamado MULC (Mercado Único y Libre de Cambio), por lo que cualquier operación fuera del mismo, sería considerado ilegal. Claro que tampoco es posible negar la realidad, ni coartar la libertad de prensa, por lo cual se presenta una disyuntiva.

A raíz de esto quería comentar algo que sucedió hace unos años en otro país llamado Venezuela. Allí también se daba una situación parecida a la que acontece en Argentina, con un dólar marginal, con muy poco movimiento diario, pero que allí -el entonces presidente Chávez- hizo modificaciones en el código penal y determinó que esa venta era ilegal y que quien lo hiciera terminaría en la cárcel (lo cual ocurrió obviamente). Pero no sólo que penó esa compra-venta ilegal sino también la sola mención de su existencia, es decir que no se podía mencionar la palabra dólar “blue” como sí se hace en Argentina, y si esto ocurría, las consecuencias penales se hacían sentir inmediatamente. Dada esa disposición, algunos atrevidos comenzaron a acuñar el término de “lechuga verde” -como si de una verdura de tratara- para referirse al billete estadounidense y de esa manera evitar las sanciones estipuladas. A partir de ese momento la “lechuga verde” comenzó a cotizar diariamente sin quedar muy en claro de qué se trataba, aunque todos sabían que eso no se comía. Por algún motivo que no alcanzo a discernir, las palabras de la vocera del gobierno argentino me recordaron esta situación, que como he dicho, ocurrió en otro país lejano y que seguramente se parece muy poco al nuestro. Y si usted le encuentra algún parecido con nuestra realidad debe saber que es una simple coincidencia, nada más.

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