Entre Ríos.- Enero empezó con todo el calor que es capaz de arrojar sobre la humanidad de los argentinos. Dentro de los primeros quince días del mes, nueve provincias llegaron al alerta rojo por altas temperaturas: Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, La Pampa y el este de Neuquén, noroeste de Río Negro y oeste de San Luis y Córdoba; registrando una ‘ola de calor’ muy potente en gran parte del país, incluido el sur patagónico y el oeste andino, regiones donde la latitud y la altitud, respectivamente, deberían mitigar los efectos. Pero la madre Tierra no puede disminuir los efectos que descarga el padre Clima sobre el suelo argentino.

Para comprender el fenómeno de las olas de calor y dilucidar cuánto tienen que ver con el cambio climático, el experto César Aguirre habló con Paralelo 32 sobre el tema.

– ¿Por qué se producen las olas de calor?

— Los fenómenos meteorológicos son expresiones de los movimientos de las masas de aire que recorren el planeta en busca de un equilibrio constante de energía. Debido a la inclinación del eje de rotación de la tierra respecto de su plano de traslación, las zonas ecuatoriales reciben mayor radiación solar que las zonas polares. Esto produce desequilibrios de energía que la atmósfera y los océanos tratan de compensar. Como ambos son ‘fluidos’, tanto el aire como el agua, su forma de transportar energía es por pulsos que, en el caso de la atmósfera son masas de aire que se desplazan transportando sus propiedades de temperatura y humedad de unas regiones a otras. Las masas de aire frío desde los polos hacia el Ecuador y viceversa. En el caso de las olas de calor, una masa de aire cálida permanece durante más tiempo de lo normal en la región debido a que los ingresos de aire frío son inhibidos por sistemas de alta presión que desvían la trayectoria de las masa frías. Esto ocurre de manera aleatoria y si bien, forma parte del clima, son situaciones extremas. Cuando una masa de aire caliente permanece durante más de tres días consecutivos en una región con temperaturas mínimas diarias que superan los 21°C y máximas mayores a los 35°C, se puede afirmar que se presenta una ola de calor.

Cuando una masa de aire caliente permanece durante más de tres días consecutivos en una región con temperaturas mínimas diarias que superan los 21°C y máximas mayores a los 35°C, se puede afirmar que se presenta una ola de calor.

Olas en la historia

– ¿Cómo se han comportado a lo largo de la historia climática argentina?

— Las estadísticas meteorológicas nos dicen que estas olas de calor vienen sucediendo de manera aperiódica en la región litoral y centro del país. Es un fenómeno que no tiene un comportamiento regular en el tiempo ni en la intensidad ya que, por ejemplo, la ola de calor más prolongada en los últimos 50 años fue en diciembre de 2013 y duró 16 días mientras que su intensidad (determinada por la temperatura máxima alcanzada) fue de 39,6°C. Le sigue, en orden de importancia, la que ocurrió en 1965 que duró 7 días y su intensidad fue de 39,1°C. La de 1982 que también duró 7 días y su intensidad fue de 37°C, la de 2003 que duró 6 días pero su intensidad fue de 38,4°C. Por último en estos 50 años, la de 1970 duró 5 días con intensidad de 38,4°C. De todas formas, el récord lo sigue teniendo el año 1957 con una intensidad de 45 °C.

– ¿Existe la perspectiva de olas de calor más pronunciadas en el futuro?

— Como estos episodios extremos forman parte de las anomalías del clima de tipo aperiódicas, no podemos asegurar que el año próximo tendremos nuevamente una ola de calor en el verano, ni siquiera en los siguientes dos años. Pero sí se observa que los veranos están siendo más calurosos en los últimos 9 años, por lo que es muy probable que estas anomalías comiencen a aparecer más frecuentemente. Es evidente además que, si bien todavía a la fecha no ha pasado esta ola de calor, se estima que la temperatura máxima absoluta superará este viernes (14) los 41°C en Paraná y alrededores (la respuesta se anticipó, dándose el miércoles por la noche, N. de R.), lo que da un indicio que estamos más cerca de superar el récord histórico de 45°C.

Los veranos están siendo más calurosos en los últimos 9 años, por lo que es muy probable que estas anomalías comiencen a aparecer más frecuentemente.

– ¿Estamos ante un verano caluroso o es parte del Cambio Climático?

— El clima de una región se define como el estado medio de la atmósfera con sus variaciones periódicas y aperiódicas en un lapso no menor de 30 años. Las anomalías forman parte del clima de una región. Para sostener que el ‘clima está cambiando’ debemos realizar estadísticas de las variables meteorológicas en períodos de 30 años y comparar con los 30 años anteriores. Los resultados de estas comparaciones indican que efectivamente estamos en presencia de un Cambio Climático. Las cantidades anuales de precipitaciones se están reduciendo en todo el país mientras que las temperaturas son más elevadas en verano, y los inviernos más fríos y cortos. Sin embargo, no podemos decir que la ola de calor actual es producto del Cambio Climático, ya que viene ocurriendo desde siempre. Hubo temperaturas máximas mayores que las que estamos soportando actualmente. La máxima absoluta registrada en 1957 en Paraná fue de 45°C. Sin embargo, cabe destacar que los últimos 9 años han tenido las temperaturas estivales más elevadas, lo que marca una tendencia del cambio climático.

Efectivamente estamos en presencia de un Cambio Climático. Las cantidades anuales de precipitaciones se están reduciendo en todo el país mientras que las temperaturas son más elevadas en verano, y los inviernos más fríos y cortos.


Quién es

César Augusto Aguirre es técnico en Meteorología (1986, UBA), Ingeniero Electromecánico (1996, UTN), doctor en Ingeniería Mecánica (2005, Université Lyon 1, Francia).

Se desempeñó como pronosticador meteorológico en la Oficina Meteorológica Aargentina OMA-Paraná, (1986 – 1992). Su especialidad es la Climatología utilizando herramientas computacionales de simulación de dispersión atmosférica de contaminantes. También se ha especializado en Teledetección, Sistemas de Información Geográfica y Energías Alternativas.

Actualmente es docente-investigador en UNER desde 1989, es profesor titular de Climatología Agrícola y Sistemas de Información Geográfica. Dicta cursos de posgrado del doctorado en ingeniería de UNER y en la Maestría en Geomática de UADER. Es investigador en CONICET desde 2007. Posee más de 70 publicaciones científicas, es co-autor de dos libros y de cuatro capítulos de libro.


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