¿Cuáles son los problemas de los adultos mayores en la ciudad?

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Victoria.- ¿El único problema que tienen los adultos mayores en la ciudad pasa por la vacunación? ¿Cuáles son los otros problemas? ¿Cuántos hay institucionalizados y cuántos no? ¿Hay maltratos en las instituciones?

En 2019 se aprobó la ordenanza que crea el Área del Adulto Mayor. La propuesta había sido realizada a través de la banca ciudadana en el Concejo Deliberante por la psicóloga Stella Cístola y la enfermera Diana Broin. A comienzos de 2021 Mabel Albornoz fue designada al Área del Adulto Mayor y, según contó ella, la había antecedido Carlos Firpo.

Juzgar a Albornoz por la pobre presencia del área sería, quizá, apresurado. No obstante, todavía no se realizaron si quiera los primeros contactos con las instituciones con las que el área debería trabajar en equipo.

Hay dos ejemplos claros de lo anterior; primero, el director del hospital Salaberry, Adrián Díaz, confirmó a Paralelo 32 que nunca le habían presentado oficialmente a Albornoz como responsable del área; segundo, Diana Broin, que trabaja en el hospital geriátrico Domingo Cúneo, dijo que con ella sólo se comunicó por cuestiones de la vacunación, pero no para articular ningún otro tipo de propuestas.

Antes se calificó como “pobre” la presencia del área. Ahora se justificará tal epíteto.

Hay que saber que las atribuciones del área no están libradas al azar o al criterio individual, sino que están especificadas en la ordenanza. Basta leer ésta para saber qué debería hacer el área. Veamos, pues, algunos puntos.

“Realizar un diagnóstico situacional y epidemiológico para determinar la cantidad de adultos mayores en la ciudad de Victoria, permitiendo contar con un censo de instituciones estatales, privadas y domicilios particulares”, reza el punto C. Sin embargo, esto no se ha hecho. No se sabe cuántos adultos mayores institucionalizados y no institucionalizados hay en la ciudad.

No hay datos. Y si no hay datos, no hay diagnóstico; al no haber diagnóstico, se trabaja desde lo anecdótico. Pero continuemos.

El punto D dice: “Establecer programas dirigidos a los adultos mayores sustentados en las necesidades que surgen del análisis de datos del diagnóstico situacional y epidemiológico”. Bueno, ya se señaló que desde el área no saben qué necesitan los adultos mayores porque no se realizó ningún censo, por lo que toda iniciativa carece de rigor.

Pasaremos por alto algunos otros puntos porque se refieren al relevamiento de información, y sería repetir lo que ya se dijo. Entonces, lo que sigue son las propuestas a corto, mediano y largo plazo tendientes a mejorar la situación del sector. Tampoco hay propuestas porque, claro, no se conocen en detalle las problemáticas.

Otro ítem apunta al “control y supervisión de las instituciones o domicilios particulares al cuidado de adultos mayores”. Según la ordenanza debería efectuarse un registro del recurso humano que allí se desempeñe y promover su capacitación. Esto, según Albornoz, todavía no se ha hecho, pero “la idea es hacerlo”.

Tampoco se han realizado campañas de sensibilización a la comunidad sobre el envejecimiento, las potencialidades y la problemática de los adultos mayores; ni se ha promovido el asociacionismo y la participación de los adultos mayores de la comunidad.

Endilgarle toda la responsabilidad a Albornoz de lo que no se ha hecho puede ser apresurado. Hay que tener en cuenta que a ella se la designó a principio de año, pero la ordenanza fue aprobada en 2019. En otro orden, no vale la excusa de la pandemia (a este respecto sí es una excusa), ya que qué mejor que el área para trabajar de manera integral la salud de los adultos mayores. En fin, la ordenanza está aprobada hace un tiempo considerable, sólo falta que el Ejecutivo le de vida a esa tinta y a esas hojas y adopte un compromiso político serio sobre esto.

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