Crespo- Una consecuencia de los problemas económicos que se advierten en la calle, por los aumentos de precios y la caída de los salarios, se refleja en una mayor demanda en los comedores escolares. “La escuela es un lugar donde siempre se ven las necesidades”- sostuvo uno de los directivos entrevistados por Paralelo 32.

En todas las escuelas públicas primarias de la ciudad, los alumnos que lo requieren y necesitan, reciben almuerzo y también la copa de leche. Además de los alumnos de 4º a 6º grado de dos escuelas Nina y de 6º en las dos escuelas de jornada extendida.

El año pasado la demanda totalizaba 395 chicos y este año son 520 los que se sientan a la mesa en su escuela. Hay 125 comensales más este año, lo que determina un crecimiento de la demanda del 31,65%. Por estos días, con un mayor número de comensales, las cocineras ponen todo su empeño y organizan turnos para que todos puedan comer y queden satisfechos.

Hablamos del tema con directivos de las instituciones precisamente cuando estaban trabajando en los listados que debieron elevar a Comedores Escolares este viernes 12 de abril, para que se determinen las partidas para el nuevo ciclo lectivo.

En una de las escuelas a cuyo comedor el año pasado concurrían cien niños, el número se amplió a ciento setenta y nueve en 2019, casi un 80% más de comensales. “Los chicos entran por tandas al comedor, porque se incrementó muchísimo la cantidad” –explica la secretaria. En su escuela hubo que colocar más mesas, algunas contra la pared para agilizar la atención a la hora del almuerzo. “La semana pasada empezó a funcionar el comedor y realmente comen todo lo que se les sirve, el año pasado no terminaban un plato de comida”- cuenta la sobre la realidad que se aprecia.

En la misma escuela había niños que se mostraban evasivos a la hora de la leche, acompañada por pan, galletitas o bizcochuelo. Hoy son pocos los que no toman el desayuno o la merienda.

Otra escuela donde la población escolar es más homogénea y menos reticente a recibir el almuerzo en la institución el número prácticamente no varió “pero nuestros chicos comen con ganas, tienen hambre, da gusto verlos con el apetito que comen”- dijo la directora. En su escuela todos los chicos forman para la copa de leche. “Es una chocolatada muy rica que se sirve de desayuno y merienda, con pan, galletitas y a veces algún dulce”.

Las cocineras ya saben que las comidas de los lunes deben ser contundentes, entonces no escatiman esfuerzos en preparar un guiso abundante y rico. También los viernes, donde se preparan milanesas o fideos con carne. “Tenemos distintas opciones, a la sopa la dejamos para el invierno y entre semana”- cuenta la directora.

Hay dos escuelas de modalidad Nina donde el almuerzo se sirve a todos los chicos que concurren al segundo ciclo, 4 a 6º grado. Algunos de ellos antes se retiraban a sus domicilios para regresar a los talleres o a clases, según el turno y hoy eligen comer en su escuela. Lo mismo sucede con las dos instituciones que tienen jornada extendida para 6º grado.

Una de las directoras comentó que de 115 chicos en comedor escolar el año pasado, hoy son 140. Advirtió que aparte de la situación económica que viven las familias con hijos chicos, también creció la matrícula. “Nuestro comedor no se abre a todos por falta de espacio –explica-, pero los niños de primer ciclo o jardín, si piden, se les da de comer”.

Coincide con otros directivos en que “los chicos el año pasado elegían entre lo que les gustaba comer o no, pero ahora comen realmente y en abundancia, más los lunes” -señala.

En otra de las escuelas, cuando dentro de unos días se incorporen los alumnos de jornada extendida habrá que preparar raciones para cien chicos, 20 más que el año anterior. Hoy el trabajo de quienes están al frente de la cocina es mayor para llegar en tiempo y forma a que todos coman la comida caliente. “Necesitaríamos un auxiliar para el momento de servir, siempre hay que esperar a que busquen su plato, se ubiquen y sienten bien” –señala su directora. Y sostiene ante la mayor demanda que “dar la posibilidad de venir al comedor soluciona bastante la situación de las familias”.

Las nocturnas, otra realidad

A la Escuela Primaria Nº 97 Nocturna “La Cautiva” concurren cincuenta alumnos adultos, mayores de 18 años, quienes generalmente salen de sus trabajos, muchos de ellos hacen tareas pesadas, para entrar a clases alrededor de las 19:00. Ellos cuentan con comedor escolar y cada noche comparten la cena en el lugar de estudios.

Por su parte la Escuela Secundaria Nº 97 de Jóvenes y Adultos, con una matrícula actual de 78 estudiantes que asisten a clases entre las 19.00 y las 23:00, está tratando de sortear la falta de cocinera para ofrecerles un plato de comida a sus alumnos. “Es un horario bastante difícil para mantener a adultos despiertos, atentos y con ganas de estudiar” –sostiene la directora.

“Lo que estamos haciendo junto a los trece profesores que trabajan en esta escuela –relata- es acompañar a los estudiantes a que tengan herramientas y un espacio de contención y de superación. En 2018 logramos el presupuesto de comedor y gestionando vínculos con la escuela de primaria de adultos, que tiene cocinera, nos facilitó la cocina para los 45 a 60 chicos que iban diariamente y su cocinera les preparó la comida totalmente ad honorem. Para nosotros fue muy satisfactorio. Hoy tenemos casi ochenta alumnos, me parece que sería un abuso que la cocinera de primaria prepare tantas raciones”- considera.

Como alternativa están tratando que cada día a la hora de la cena los alumnos consuman leche, sopa, sándwiches, galletitas; también se les provee yerba para el mate. “Lo que sea práctico para que coman en el aula”- dice la directora. Mientras tanto están encaminados los trámites para que Comedores Escolares facilite un auxiliar de cocina y estos alumnos todos adultos y mayores de 18 años, puedan ingerir un plato de comida caliente, como es apropiado que suceda.

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