La inesperada decisión del gobierno argentino de retirarse de las negociaciones externas del Mercosur dejó al bloque frente a una parálisis que se extenderá por tiempo indefinido y que tendrá consecuencias inciertas. Fue la incertidumbre por la economía mundial poscoronavirus lo que terminó por detonar la orden de Alberto Fernández de poner un freno a las conversaciones por acuerdos de libre comercio con países como Corea del Sur, Canadá, Singapur, Israel, Líbano y la India.

La definición del anuncio fue un tema en la agenda del Presidente y del canciller Felipe Solá en los últimos días. El ministro de Relaciones Exteriores le planteó al mandatario la necesidad de adoptar una postura frente a la intención del resto de los socios del bloque (Brasil, Uruguay y Paraguay) de acelerar las negociaciones comerciales que, según afirman sus gobiernos, podrían ayudar a salir de la crisis económica y hacer frente al desplome del comercio internacional que dejará el coronavirus.

La Casa Rosada cree lo contrario. No estará claro en qué condiciones quedarán las economías de cada país una vez que termine la pandemia y, dicen las fuentes oficiales, la continuación o no del diálogo comercial debería hacerse una vez que se haya producido el control de daños.

Hasta entonces, el bloque quedará sumido en una parálisis virtual, pues la normativa establece que debe haber acuerdo de las partes para concretar acuerdos comerciales de ese tipo. Por eso no se permiten los acuerdos de libre comercio bilaterales. Es aquí donde puede surgir una pista sobre el futuro del grupo: los actuales gobiernos de Brasil, Uruguay y Paraguay son partidarios de forzar una flexibilización en las reglas rígidas del Mercosur.

El comunicado que difundió la administración del paraguayo Mario Abdo Benítez en respuesta al anuncio argentino puede interpretarse como un adelanto de una futura discusión interna en un bloque que hace años exhibe lentitud y cerrazón. «Los demás Estados partes del Mercosur evaluarán las medidas jurídicas, institucionales y operativas más adecuadas en razón de la decisión soberana de la República Argentina de manera de no afectar el proceso de construcción comunitaria del Mercosur y de las negociaciones comerciales en curso», dice el escrito de Paraguay, país que actualmente ocupa la presidencia pro témpore.

Aunque el comunicado desliza lo que el Gobierno cree que será una discusión por un «Mercosur a dos velocidades», en la Cancillería aseguran que por ahora no se dio ningún paso en esa dirección y que hablar de futuro en el contexto actual es «fantasía».

La decisión oficial materializó la reluctancia que manifestó Fernández desde antes de asumir a los acuerdos comerciales. El Presidente cree que los pactos internacionales pueden afectar el desarrollo de la alicaída industria argentina, por lo que intenta protegerla y no abrirla. El escenario no es el mismo, sin embargo, con los productos agrícolas. El Gobierno busca abrir nuevos mercados para exportar la producción local, pero es en este ítem cuando suelen encontrase resistencias desde el otro lado de las mesas negociadoras. Así fue -y es- con la Unión Europa (UE) y con Corea del Sur. Este último, por ejemplo, se mantiene firme en su postura de abrir el comercio industrial y proteger a sus productores agrícolas con barreras fitosanitarias. Un vocero oficial fue claro: «Lo que podíamos exportar no lo íbamos a poder exportar con fuerza y lo que podíamos proteger no lo íbamos a poder cuidar».

Los reparos al acuerdo con Corea del Sur, cuyas negociaciones habían avanzado durante la gestión de Mauricio Macri , habían sido manifestados por el nuevo gobierno desde antes de la pandemia, pero no ocurría lo mismo con las tratativas vigentes con Israel, Canadá y Líbano, que el equipo de Solá veía como «positivas». Sin expectativa sobre cuándo y en qué condiciones se retomarán, en el oficialismo ahora solo advierten que habrá que esperar.

Pese al impacto de la medida argentina, el Gobierno afirma que no habrá cambios en lo acuerdos a punto de cerrarse o los ya firmados, como los que incluyen a la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) y a la UE. Este punto fue uno de los principales que se le aclaró a Paraguay al momento de comunicarle la decisión y al resto de los socios, ayer, durante la videoconferencia de coordinadores nacionales del Mercosur. El embajador Jorge Neme , secretario de Relaciones Económicas Internacionales, fue el representante argentino durante esa comunicación.

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