Con una protesta, pidieron la renuncia del director del Hospital San Blas

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Nogoyá.- El día martes 26 por la mañana, tres familias de la ciudad encabezaron una manifestación en el Hospital San Blas a raíz de las dudosas muertes de familiares, sucedidas dentro del nosocomio local. Esta situación, igual que dos anteriores, derivaron en denuncias penales.

Se trata de los decesos de Carlos Eustaquio Diaz, sucedido diez años atrás, de Franco Affranchino fallecido en febrero del corriente año y de Antonia Corrales, una mujer que estuvo internada en el sector clínica en la última semana.

En primer término, Marina Sanchez hija de Antonia Corrales, contó en la protesta que pide la renuncia del director luego del fallecimiento de su madre.

“Mi mamá ya falleció, pero mientras tanto llamamos al director y a toda persona posible para que la atendieran. Desde el jueves pasado hicieron abandono de persona con mi madre, el día que la internamos estuvo bien atendida, pero luego ningún doctor se presentó (los días viernes 22 y sábado 23) y tampoco nos explicaron las causas de fallecimiento, ni siquiera está expresado en el acta de defunción” afirmó Marina confirmando que ya realizaron la denuncia penal, “esto que nos pasó no tiene palabras”, lamentó.

“Nadie nos ha venido a dar explicaciones, nunca se hicieron presentes, ni siquiera en el momento de que mi madre falleció, solo estaba la enfermera que pidió que los hermanos vayamos entrando a la sala para despedirnos de ella. Lo único que hicieron fue tratar mal a toda la familia. Llegamos el viernes desde Buenos Aires y lo primero que quisimos saber, era enterarnos de lo que le pasaba a nuestra madre, pero no había ningún médico”, cuestionaron los integrantes de la familia Sanchez.

Continuando con su relato en la protesta realizada el martes, Marina agregó que su mamá tuvo un empeoramiento de su cuadro el día jueves 21 de abril, “previo a eso estaba internada en otro sector donde la atención era otra, estaba bien atendida con seguimiento. Pero en este último sector donde falleció no tenía un equipo médico que la siguiera, la llevaron ahí para que se muera”.

“No es intención de comparar, pero la salud pública es una sola, tanto acá como en otros lados del país. No puede ser que no haya una terapia, mi abuela tenía que estar sola y monitoreada pero sin embargo compartía su sala con otras cuatro personas. Queremos respuestas por parte del director, el neumonólogo desapareció, el cardiólogo también, la única persona que nos escuchó fue una médica de guardia”, expresaron.

También Fabiola Affranchino, madre de Franco, participó de la marcha renovando el reclamo por la muerte de su hijo. “Franco pasó por una mala praxis aquí en el hospital, cuando él se accidentó el médico que lo atendió me dijo que me quede tranquila que me lo lleve a casa porque solo tenía desplazada la clavícula y se iba a poner bien”, comenzó recordando aquella fatídica noche de febrero. “Llegamos a casa, él se descompensó y entró en un estado de coma. El médico me dijo que dormía, pese a que Franco convulsionaba cada cinco minutos, por eso determinó realizarle una radiografía y seguramente ahí descubrió la fractura de cráneo. Yo sé que esto no me va  a devolver la vida de mi hijo, pero Nogoyá se tiene que levantar y cambiar la situación de salud en el hospital, algo hay que hacer. Siempre somos pocos, pero tenemos que unirnos y hacer algo, que renuncie el director y que pongan un funcionario por concurso o elegido por la gente, no con dedo político. Basta de matar gente”, dijo la madre en las puertas del hospital, confirmando que en la causa judicial se está a la espera de las pericias que llegan esta semana para determinar la culpabilidad del médico y del Estado. “Decidí hacer juicio porque realmente fue una mala praxis, no me pueden haber enviado a mi hijo a la casa con una fractura de cráneo”, cuestionó.

En tanto, la viuda de Carlos Diaz, un vecino de la ciudad que falleciera en circunstancias similares a la de Sanchez y Affranchino, tomó la palabra en la manifestación y aclaró que si bien ya han pasado diez años de la pérdida de su esposo, “me pasó lo mismo que a esta gente, mi marido entró caminando y salió en un cajón. Ahora atravesamos una causa por abandono de persona y homicidio, hay dos médicos procesados esperando el juicio.  A pesar de haber pasado diez años, esto sigue igual, el hospital no cambia. Hay que cambiar los directores y la forma de atender a la gente, aquí nos tratan como animales.  Acá han pasado varias familias que pierden a sus seres queridos y no hay solución alguna. Se debe tomar una determinación, sacando al director del hospital que se terminen los puestos por política”, remarcó, dejando aclarado que en la ciudad se tienen buenos profesionales, “sin embargo acá el hospital trae profesionales de afuera, no se por qué”.

En medio de la manifestación se vivieron momentos de tensión al no hacerse presente ninguna autoridad del hospital, lo que provocó que algunos familiares llamaran por teléfono al director y tengan un cruce de palabras que generó más indignación en los presentes.

“¿Un director no tendría que estar en el hospital? ¿Qué tiene que hacer afuera en este momento? ¿No cumple un horario? ¿Si hay una emergencia compleja, hay que esperarlo? ¿No se pregunta la sociedad eso?”, cuestionaron los presentes.

Ascúa respondió a la tarde

Pese a la protesta y el pedido de quienes organizaron la marcha a dialogar con la máxima autoridad del Hospital San Blas, el bioquímico Javier Ascúa optó por no enfrentarse con las familias dolientes y quienes las acompañaban. Pero por la tarde brindó una entrevista a Fm Zurich, siendo este el único registro de declaraciones que brindara el profesional, donde evitó referirse a las acusaciones puntuales.

Ascúa reconoció que sabía con anterioridad del reclamo que se iba a realizar, “considero que no fue espontánea. Pero más allá de eso dejamos que las personas se manifiesten libremente. Vimos que un grupo de personas ingresó al hospital, filmando y molestando a las personas que en el hall esperaban ser atendidas. Por eso con la policía le pedimos que se retiren del interior del hospital”, aclaró al iniciar la entrevista.

Sobre la manera de accionar en los casos referidos donde fallecieran el joven Affranchino y la vecina Sanchez, el profesional opinó que “se trabajó de forma adecuada” y agregó: “la paciente era de PAMI, se le ofreció que podía ir al servicio privado pero sus familiares prefirieron la atención del hospital, se la atendió en el servicio de clínica con diferentes profesionales del hospital. No hubo ninguna cuestión rara. Están en su libertad de hacer el reclamo y que la justicia investigue si hubo alguna irregularidad por parte del hospital”.

Javier Ascúa también contó que ha recibido llamados y mensajes intimidatorios. “Me parece que no está bien que me tenga que ir por la puerta de atrás con custodia policial porque podría correr riesgo mi integridad física. Esas no son las vías”

Al ser consultado sobre el pedido de renuncia, convencido dijo: “No veo motivos” si hubiera algo que me haga pensar que se cometió un error soy el primero en decirlo. Pero tenemos proyectos a realizar y equipamiento por recibir. Hemos revalorizado servicios del hospital y sumado profesionales como nunca antes, entonces me pregunto ¿Cuál sería el motivo para renunciar?”, dijo, sin responder a las acusaciones específicas de los reclamantes. Por último, acerca de las críticas que apuntan a que el cargo de director del Hospital San Blas responde al gobierno provincial de turno, el actual director aclaró que a él no lo puso ningún politico, “vengo de tres gestiones donde me propuso la ministra de salud. Incluso uno de los aciertos de la ministra es sacar la política de los hospitales. Así que basta de bastardear con estas cosas. Respetemos la institución, yo pasaré, pero la institución va a quedar”, concluyó.

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