Crespo (Por Hugo Schira).- Llegando al primer mes de la cuarentena obligatoria establecida a nivel nacional por el avance de la pandemia de coronavirus Covid19 en nuestro país, se complica la situación de muchas empresas, profesionales y organizaciones sociales que debieron pasar ya cuatro semanas de aislamiento y cierre.  “La gente está cansada y tiene miedo porque las cuentas llegan y se les vencen”, reseñó un comerciante consultado por Paralelo 32 esta cuarta semana de cuarentena y aislamiento.

Consultas y problemas

En una consulta a diversos emprendedores de la ciudad, Paralelo 32 pudo percatarse que aquellas actividades que no trabajan, tienen a sus empresas al comienzo de una grave situación económica y a sus trabajadores ante una creciente temor por el futuro inmediato. Por otro lado, actividades que están desarrollando su trabajo normalmente destacan que no hay una presencia importante de clientes y que, a menudo hay problemas de provisión, por las trabas que tienen muchos viajantes y transportistas para acceder a otras ciudades o provincias.

Por otro lado, las facturas siguen llegando y los vencimientos se van acumulando. En general, mientras se pueda, la mayoría trata de pagar sus cuentas porque lo que no se pague hoy se acumulará al finalizar la cuarentena. Y la mayoría vislumbra que al final, habrá más crisis y recesión en el corto plazo. Muchos emprendedores trabajan a puertas cerradas atendiendo una demanda mínima para poder mantenerse en esta coyuntura.

La cuarentena encuentra a muchos cavilando en sus casas sin hacer nada; a otros trabajando a medias sin alcanzarle, a algunos trabajando normalmente pero en un período de bajas ventas y todos pensando en ‘el día después’. “Cuando pase esta cuarentena, la crisis va a ser peor que las que vivimos antes”, comentó un entrevistado.

Rubro por rubro

En un rápido itinerario por diversos rubros, a través de empresas representativas, la situación quedó descripta en los siguientes términos:

  • Tiendas y roperías: Una comerciante consultada por Paralelo 32, señaló que su rubro es uno de los más castigados porque no ingresó en ninguna de las ampliaciones de la flexibilización de la cuarentena. Vienen de una temporada de verano con pocas ventas y la cuarentena comenzó cuando se inició el cambio a la temporada otoño-invierno. “Venimos castigados hace dos años, las ventas habían bajado muchísimo, enero y febrero subsistimos; ya esta temporada está perdida”. En su caso, señaló que tiene la ventaja de no pagar alquiler ni empleados, porque es una empresa familiar. Pero algunos colegas tienen más problemas con ambos costos. “Algunos colegas pagan hasta 40 mil pesos de alquiler más empleados” dijo y agregó que “llevará mucho tiempo recuperarse de esta situación cuando se normalicen las actividades económicas”.

Otro problema se presenta con los proveedores, que en este sector económico no pueden enviar mercaderías, porque no es actividad esencial (como alimentación, salud y otras pocas más). Están parados los transportes y también la cadena de pagos. Sobre las ventas on line y por redes sociales, señaló que es poco lo que se puede vender.

 

  • Salones de fiestas y organización de eventos: Es uno de los rubros más golpeados porque si algo ha prohibido totalmente la cuarentena son las reuniones y fiestas por la alta probabilidad de contagios. Una emprendedora del sector comentó que no tiene ningún ingreso. Las tres actividades que ofrece, eventos, gastronomía y cancha están paralizadas. “Estamos tratando de reinventarnos por si esto sigue y va para largo”, comentó. En su caso, lo positivo es que la caída a cero de la actividad la tomó sin deudas comerciales. “Pero hay que seguir comiendo y viviendo entre tanto”, agregó.

 

  • Peluquería: Una importante empresaria del sector señaló con contundencia, sobre las complicaciones en su actividad: “Complicado sería decir poco. No es un rubro que pueda generar ventas o servicios on line. La actividad es necesariamente presencial y está todo cortado en ese aspecto. Dos hijos míos fueron al campo a rebuscarse trabajo con changas, para aportar ya que toda la familia vive de la peluquería con dos locales. Al cabo de dos primeras semanas de cuarentena, comenzaron los llamados de clientas y clientes por turnos pero no se puede atender a nadie”. La entrevistada señaló que si se vuelve paulatinamente a la actividad, habrá que implementar protocolos: atender un cliente por vez, por ejemplo, usar barbijo, alcohol y otros protectores, tanto para el cliente como para el peluquero.

 

  • Venta de productos dietéticos: Como todo el rubro de alimentación, pudo abrir sus puertas y atender al público, siguiendo las normativas de seguridad impuestas. Una comerciente señaló que se vende bien sin grandes problemas de logística. “Algunos transportistas tienen dificultades en situaciones aisladas para traernos los productos. Algunos proveedores no despachaban pero ahora no hay dificultades para recibir los pedidos. Es un rubro que está vendiendo”, dijo. En el local, como en todos los de alimentación, se establecen medidas de distanciamiento social con límite de personas dentro del espacio.

 

  • Empresas del parque industrial: Un empresario metalúrgico con importante empresa instalada en el Parque Industrial describió su actividad. “Estamos trabajando a puertas cerradas, haciendo reparaciones para equipos y camiones del sector agrario y alimentario, que siguen trabajando y produciendo”. En su caso, está trabajando a pérdida con un 30% de lo que hacía antes de la cuarentena. Agregó que se hace pesado cobrar trabajos anteriores “porque el que tiene dinero y debe lo está cuidando para pasar la crisis”. Agregó que “el que trabaja, en este país por culpa de la inflación, no tiene ahorros, no tiene resto para afrontar estas crisis”.

Subrayó durante la charla que un tema que está apareciendo cada vez con mayor preocupación es el rebote de cheques por falta de fondos. “Si bien, desde el Estado dicen que garantizan fondos para los bancos, estos directamente rebotan los cheques y se va cayendo la cadena de pagos”, comento.

Aunque muchas empresas son agroindustriales y agroalimentarias, la mayoría de las firmas instaladas en el parque industrial no trabaja a pleno. La actividad en general está restringida, los mercados se han reducido por menor consumo. Además, hay dificultades para conseguir insumos. Por muchas localidades o provincias no se puede pasar porque se establecieron cordones sanitarios estrictos. Aunque estén exentas de la cuarentena, muchas firmas vieron caer los pedidos y por lo tanto, también la producción.

 

  • Clubes e instituciones: El presidente de uno de los cuatro clubes de la ciudad (Cultural, Unión, Sarmiento, Ferro) recordó que las entidades en forma conjunta tomaron la decisión de cerrar sus sedes al comienzo de la cuarentena. “Consideramos en su momento que era la mejor decisión, lo hicimos en conjunto. Y pusimos a disposición las cuatro sedes a Salud Pública”, señaló. Después, empezaron los problemas.

Los profesores que realizan entrenamientos o dan clases de disciplinas deportivas no tienen ingresos, porque dependen de la cuota a las familias. “Si no hay actividad, no se les puede abonar porque no hay recursos”, dijo el entrevistado.

Sólo se cobra la cuota social para poder mantener el sueldo de empleados y los gastos corrientes, como energía o corte de pasto. De todos modos, la institución contempla la situación de asociados que un mes no pueden pagar la cuota societaria. Con respecto al pago de facturas, como teléfono, electricidad y otras, dijo: “Preferimos estar al día para no atrasarnos y que la ‘bola’ de deuda no se hagan más grande”. Por abril lo pueden hacer aún. “Nos mantenemos con un dinero además, que íbamos a destinar a otras cosas. Marzo se pagó todo, abril se podrá cancelar. Esperamos que en mayo empiece a liberarse las actividades”, dijo el entrevistado.

Otros inconvenientes se produjeron con los salones de eventos que los clubes tenían reservados para fiestas desde marzo hasta junio. Se negocian cambios de fecha. “Se va arreglando con los contratantes, buscando la mejor fecha que le quede bien el club y al interesado”, finalizó.

 

  • Actividad inmobiliaria: Un operador inmobiliario comentó que en su rubro hay incertidumbre porque, hoy por hoy, no hay precios para comprar o vender; se pararon las consultas. Si bien el trabajo inmobiliario en gran medida es a distancia, a través de teléfono y redes, no hay casi consultas.

Tampoco hay créditos inmobiliarios ya que los bancos priorizan préstamos para la coyuntura que produce la cuarentena. Así se cayeron varias operaciones, que estaban atadas a un crédito hipotecario en marcha que finalmente no se concedió al comprador. Muchos clientes sacaron de oferta sus propiedades, porque “en esta situación nadie se anima a vender”, agregó el entrevistado. Tampoco se puede salir a mostrar campos, por ejemplo. “En materia de alquileres por ahora se cobra, ya que muchos inquilinos no quieren acumular deudas mientras puedan pagar. ¿Después que pase la cuarentena van a pagar los tres o cuatro meses juntos que terminen debiendo?”, se preguntó.

 

  • Estudios de arquitectura, ingeniería y diseño: Otro rubro paralizado. “Seguimos trabajando con obras y planos que veníamos teniendo. En esta actividad, desde el primer contacto hasta la presentación final de planos se tardan varios meses. El problema mayor se presenta con la inspección técnica, porque hasta hace unos días las obras estaban totalmente paradas. Pero los profesionales no podemos asistir al control de obras”, reseñó un profesional. “Necesitaríamos que nos permitan acceder a obras sin ingreso a edificio, por lo menos. Tampoco en la instalación de obras están autorizados a asistir, ni Gas Nea atiende a los profesionales y clientes”, comento. “En lo que podemos nos manejamos a distancia, por whatsapp o videoconferencia, pero no es mucho lo que se puede hacer”, finalizó el profesional.

 

  • Odontólogos: No se atienden ni dan turnos normales, solo se trabaja en urgencias. Un odontólogo consultado por Paralelo 32 comentó que en este período de cuarentena sólo atendió una urgencia. “Se debe realizar con un protocolo específico que incluye un cuestionario de preguntas que debe responder el paciente y llevar firmado al consultorio. Debe estar solo en el consultorio y el dentista lo atiende con camisolín, doble máscara, pantalla facial. Luego de la atención debe pasar al menos media hora hasta la próxima consulta odontológica”, comentó.

La mayoría de los odontólogos no está trabajando y no tienen otros ingresos. “Pero las cuentas siguen llegando y en los insumos se ha duplicado o triplicado el precio”, subrayó.

 

  • Contadores: Un rubro profesional que está en otra situación respecto a los odontólogos son los contadores. Aunque no fueron considerados actividad esencial, los impuestos y vencimientos fiscales siguen operando, aún con diferimientos. En su caso, pueden hacer trabajo a distancia a través de las páginas web de entes como ATER, AFIP o ANSES. El problema para muchos contadores es el uso de internet para ingresar a páginas de los entes oficiales. “Cuando la página no está caída, colapsó porque muchos contribuyentes y colegas están en línea completando formularios y trámites”, señaló un profesional entrevistado. Si bien las autoridades difieren vencimientos, las presentaciones de documentación se mantienen en fecha y aún con prórrogas, no conviene esperar a último momento para correr el riesgo de toparse nuevamente con líneas colapsadas y sistemas informáticos caídos.

En general, todos los rubros que no están cerrados trabajan ‘a media máquina’. Las cadenas de pago están al límite y los sueldos de empleados se pagan a plazo. En las primeras semanas de la cuarentena se fueron gastando ahorros pero a partir de la tercera semana el humor social empezó a agriarse. Si bien, la mayoría acepta las exigencias sanitarias como inevitables, el bolsillo va imponiendo su lógica tiránica. Entramos a un período en que los gobernantes deberán laudar con inteligencia y flexibilidad entre la ciencia de los infectólogos y sanitaristas, que exigen control social para zafar de la pandemia, versus la razón de los economistas y productores, que necesitan el trabajo y la producción para sostener la sociedad, incluso durante la cuarentena.

 

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