Cómo ven la educación algunos docentes de Victoria

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Victoria.- Durante la pandemia, pero sobre todo durante estas últimas dos semanas, la educación viene siendo un tópico que está casi en boca de todos. La decisión de la virtualidad y la presencialidad no tiene, todavía, bases muy claras. Es decir, aún no se sabe bien qué criterio, qué estadísticas y qué estudios utiliza el gobierno para decidir si las clases serán presenciales o virtuales. ¿Hay relación, en Victoria, entre el aumento de casos de coronavirus y la modalidad presencial? Y, si es así: ¿fallaron los protocolos o el cumplimiento de los mismos? Tampoco sabemos muy bien qué pasará con la ventilación cruzada en el invierno.

Para la realización de este artículo hemos decidido preguntar a tres docentes qué opinan de la situación de la educación. Entendida ésta en el marco de la pandemia, como también anterior a la misma. De esta forma, elegimos dialogar con educadores, todos con diferentes perfiles.

Ramiro Salinas

Ramiro Salinas es un reconocido artista plástico local. Además, es profesor de semiótica visual. “Saliendo de la coyuntura de la bimodalidad, hay que pensar en el sistema educativo como un sistema que, en realidad, está modelando un determinado perfil de ciudadano. Y ese perfil está constituido por el Estado. Es el Estado el que diseña las políticas de educación con sus contenidos, prioridades, herramientas y metodologías pedagógicas, apuntando a un perfil de ciudadano que el Estado necesita y reconoce”, comenzó.

Y, continuó: “Por lo tanto, no reconoce otros modelos. La educación es eso: es un sistema para preparar a los sujetos para vivir en ciudadanía. Ha habido a lo largo de la historia de la educación argentina diferentes sujetos, que fueron egresando porque el Estado fue necesitando determinadas capacidades y habilidades. Así como en los ’40 o en los ’50 se sostuvieron fuertemente las escuelas técnicas porque se necesitaba mano de obra calificada para las fábricas, o en los ’90 se empezó a trabajar con computadoras y tecnología porque se estaba preparando al ciudadano en el nuevo universo tecnológico, y así si uno va recorriendo la historia de la educación argentina”.

Sumado a lo anterior, Salinas sostuvo: “Lo que creo que hay que hacer es desromantizar la idea de la educación. Creo que está romantizado el tema de la educación y las instituciones educativas como un lugar sagrado, donde el afuera no puede entrar, donde el afuera es sucio y contamina. Y, por lo tanto, los estudiantes que concurren allí 14 años de su vida son seres que son provistos de una información y una formación sagrada que los constituye como individuos. En ese sentido, el sistema educativo está sobrevalorado, ya que éste tiene las mismas características que la sociedad que lo construye”.

Respecto a la educación en pandemia, señaló: “La coyuntura que estamos viviendo, a partir de 2020, provocó un colapso total en el sistema educativo. Después de la crisis de 2001 la única institución que quedó en pie fue el sistema educativo, todas las otras instituciones de la democracia se cayeron, se hicieron pedazos todos: los sistemas económicos, culturales, políticos, religiosos… Salvo la escuela, que había quedado en pie y fue un refugio donde, a partir de allí, se empezó a rediseñar y a reconstituir una sociedad que había quedado devastada. 20 años después creo que, finalmente, la escuela se derrumbó”.

Con base en lo anterior, prosigue: “En marzo de 2020, donde de la noche a la mañana tuvimos que trabajar con herramientas que no conocíamos y adaptar el proceso enseñanza aprendizaje y toda su pedagogía y metodología a un formato completamente desconocido y no probado, se provocó una enorme contradicción dentro del seno mismo del sistema educativo, porque todo el sistema educativo está basado en la presencialidad. Era prácticamente un oxímoron pensar la educación desde la no presencialidad. Casi un año y medio después de esto, creo que el sistema educativo se derrumbó definitivamente y lo que quedan son pedazos, donde se hace todo lo posible para rearmar este rompecabezas”.

Luego, dijo: “Estamos asistiendo a un nuevo paradigma de educación a nivel mundial. No sabemos muy bien de qué se trata este nuevo paradigma y desconocemos cuáles son los objetivos, qué nuevo perfil de ciudadano en este esquema actual piensa el Estado. Los diseños curriculares quedaron absolutamente anacrónicos e inútiles. Ya antes de la pandemia el sistema estaba puesto en jaque porque de la escuela secundaria egresaban estudiantes que transitaron con un profundo aburrimiento y con una sensación de que ese recorrido había sido inútil”.

Finalmente, señaló como preocupante la “enorme deserción escolar” en la provincia y en Victoria. También, indicó que no hay estadísticas y que los docentes no están siendo consultados, por lo que no hay un diagnóstico claro del panorama y así no se puede modificar la realidad.

Anahí Ríos

Por su parte, Anahí Ríos es profesora de educación especial y está inmersa con dos inclusiones en el nivel primario. “Hoy en día la educación está muy fragilizada debido a varias prácticas de políticas públicas que no se han aplicado de la forma que debería ser. Tenemos una ley de educación, la 26.206, que enmarca perfectamente cómo se debería trabajar la educación, cómo debería estar el sistema planteado, cómo debería introducirse la inclusión de personas con discapacidad dentro del sistema educativo. Que los padres tengan que pagar, por medio de una mutual, una docente acompañante, y que las docentes que estamos acompañando niños estemos por fuera del sistema educativo, eso te marca el desfasaje que hay con la realidad en la que estamos trabajando y con lo que plantea la ley de educación”, empezó.

“En el aula ves realidades completamente diversas. Más allá de que el niño tenga una discapacidad o no, muchas veces necesita un acompañante para abordar un proceso pedagógico”, apuntó.

Asimismo, añadió: “Haciendo hincapié en lo que es la trasposición didáctica, a nosotros nos forman con un concepto de libro completamente erróneo a lo que encontramos en el aula. En la actualidad siguen formando educadores de manual y vos vas al aula y te encontrás con sujetos diversos, con diversas realidades y cada uno con una problemática o situación particular. La didáctica con la que estamos formados no especifica esa amplitud de diversidad”.

Por último, dijo: “Hoy en día, con todo el tema de la pandemia, se han implementado prácticas tecnológicas, pero nos encontramos con que no todas las personas están capacitadas para dicha tarea. Entonces, se creó un desfasaje, se atrasó a los estudiantes porque hubo docentes que tuvieron que formarse en este sentido (también hubo estudiantes que tuvieron que formarse), hay estudiantes que no tienen accesibilidad, y es el único medio con el que cuenta el sistema educativo para poder llevar adelante este derecho a la educación de todos los sujetos. Las escuelas deberían comenzar a pensar qué nuevas prácticas didácticas o estrategias llevarán adelante, porque estamos teniendo una educación muy tradicional, que no va con la realidad y que los estudiantes salen de la secundaria con contenidos muy básicos”.

Ramiro Seliman

En 2018 Ramiro Seliman recibió el Premio Provincial Maestro Manuel Antequeda. Además de esto, durante su trayectoria, Ramiro supo incentivar a sus estudiantes de la Escuela Técnica para que realizaran todo tipo de proyectos, que han sido reconocidos, también, a nivel nacional.

“Antes de la pandemia la educación ya estaba atrasada. Es sencillo darse cuenta de esto con ver que sigue existiendo el pizarrón y la tiza, y el dictado en la clase. Si bien el pizarrón y la tiza pueden ayudar, se está perdiendo de la tecnología que hoy existe. La remuneración en este país para el docente no es buena, entonces el docente no busca mejorar, sino quedar estable, y una cosa acarrea a la otra”, dijo.

Sobre esta tónica, remarcó: “La remuneración al docente es malísima. Por otros motivos, también, veo que las ganas de trabajar se han quedado atrás. Esto lo están pagando los estudiantes. Muy pocos docentes intentan hacer uso de la tecnología, pero, a su vez, la tecnología es cara: hoy una computadora buena cuesta 150 mil pesos, hay docentes que cobran 20 mil o 25 mil pesos. Incluso si cobraran 40 o 50 mil pesos, sería imposible llegar a una computadora que cueste 150 mil pesos”.

Finalmente, comentó: “Se ha desvirtuado todo lo que es educación en este país. Mi opinión es que la educación está por el piso, está muy maltratada por la economía”.

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