La tranquila comunidad de Cerrito vive momentos de gran conmoción por estas horas tras la muerte de un oficial de policía y el posterior suicidio por parte del agresor.

El oficial principal de la Policía de Entre Ríos, Ercilio Hernán Cortez, fue asesinado cerca de las 22 horas del domingo de un escopetazo. Tal como informó diario Uno, el crimen ocurrió en momentos que el funcionario policial llegó a una vivienda para intervenir en un hecho, donde se había producido una pelea familiar entre padre e hijo. El policía era padre de una adolescente y un niño. El homicida, de apellido Molaro, se quitó la vida tras el hecho.

Un llamado telefónico alertó a la comisaría de Cerrito sobre un problema familiar entre un padre y su hijo en una vivienda de calle Mitre al 300. No era la primera vez que se producían este tipo de hechos en el domicilio, pero la Policía siempre iba y mediaba. «Hay una cuestión de ingesta de alcohol de por medio en la familia», reveló el jefe de Policía Gustavo Maslein.

El funcionario reveló que la comisión policial «llegó encabezada por el oficial Cortez, junto a dos suboficiales. Mediaron y arreglaron que Molaro hijo se retiraría hacia lo de un pariente, donde vive habitualmente, afuera de Cerrito».

Indicó además que «era habitual que los policías vayan a lugar por este tipo de inconvenientes, pero siempre eran discusiones de padre e hijo y calmaban la situación. Eso los llevó a ir con confianza, quizás desprevenidos al lugar», dijo a radio La Voz.

«Concluimos que el disparo no era para el oficial, sino para Molaro padre quien pudo escurrirse y el disparo impactó en la persona de Cortez».

El policía «tiene esposa y dos hijos de 14 y 7 años. Hace más de un año que trabajaba en Cerrito». Ingresó al hospital sin vida. «El disparo fue a la altura de la costilla izquierda, los perdigones ingresaron a los pulmones, por lo que no hubo mucho qué hacer».

Sobre el agresor

El extinto Raúl Alberto Molaro, de 37 años, es hermano de Sebastián Molaro, quien se encuentra cumpliendo condena por la agresión a un anciano en 2016 y primo de Adrián Molaro, condenado a 22 años de prisión efectiva más accesorias, por homicidio de Alexis Céparo, ocurrido el 21 de enero de 2012, también en Cerrito.

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