Entre Ríos.- A partir del 1º octubre, el gobierno autorizó la aplicación de un incremento promedio del 3,5% en naftas y gasoil (3,9% en la ciudad de Buenos Aires). Producto de la menor movilidad, la demanda de combustibles todavía sigue siendo muy inferior a los volúmenes de febrero.

Para el Presidente de la Cámara de Expendedores de Combustible de Entre Ríos, Héctor Martínez, si bien los incrementos tienen efecto, para el sector lo ideal es que las subas acompañen a la inflación. Reconoció que cuando sube el combustible se incrementan precios y estas decisiones del gobierno a regular aumentos es por lo que provoca en las variables de la economía.

El problema más grave por el que pasan los agencieros ha sido la pandemia. Actualmente tendrían que aumentar en líneas generales entre un 30 y un 40 % de los volúmenes de venta para volver a tener nieles de rentabilidad. Consideró que hay medidas que ha tomado el gobierno que representan una ayuda, como el caso de Pago Parcial de Salarios (PPS), aunque no todos pueden acceder, especialmente algunas pymes en las que los socios hacen retiros y en estos casos no está contemplado.

Actualmente en la provincia hay contabilizadas alrededor de 2.400 estaciones, la baja en las ventas es lo que más genera preocupación.

En diálogo con Paralelo 32, explicó que es una actividad que se maneja con la mayor transparencia, las ventas se registran en la Secretaría de Energía y se cumple con todas las obligaciones tributarias. Hay diferencias con respecto a otros sectores que se manejan con mayor flexibilidad en ese sentido. El 60 a 70 % de las estaciones de la provincia que venden menos de 200 m3 al mes, los ubica en una situación crítica. Para el directivo tendría que llegar a 300 m3, lo que permitiría lograr un equilibrio, cumplir con los compromisos y generar niveles de rentabilidad. Esta diferencia es de un 40 % con respecto a la primera cifra. Estos son promedios, remarcó, pero en algunos lugares de la provincia como la costa del Uruguay tienen otro tipo de movimientos y, aunque sigue siendo bajo, han mejorado.

Las paritarias llevan varias negociaciones y la preocupación –según el directivo- esencialmente es el de mantener el capital de trabajo. Por ahora no hay despidos en el sector.

La presión tributaria sigue siendo muy alta en combustible, sobre cuyo precio final pesa entre 50 y 54 % de impuestos. Señala el dirigente que la trasparencia del sector es total, inclusive en base a los volúmenes de venta se puede estimar hasta los niveles de rentabilidad de un agente (estacionero).

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