Campers y minivan, una tendencia que irrumpe en el paisaje

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Victoria.- Antes solíamos ver esporádicamente alguno de estos vehículos modificados y adaptados para vivienda, igual que los arribos de autos deportivos o motos de gran cilindrada, que también se dan los fines de semana. Pero ahora notamos que visitan la ciudad con regularidad y muchos pernoctan aquí por las bondades del paisaje, la seguridad, el clima y la poca regulación que hay al respecto.

La camperización de vehículos, es decir, armar una suerte de vivienda compacta sobre cuatro ruedas, ya no es una moda ni un capricho de fin de semana. A muchas personas les parece mejor idea tener ese tipo de ‘casas rodantes’, minivan o ‘motorhome’ para recorrer grandes extensiones, que pagarse un viaje a un punto turístico específico (siempre hablamos de personas con un poder adquisitivo por sobre la media, estos diseños requieren alta inversión —N. de R.).

Podríamos mencionar mil ventajas más, que tienen bien claro aquellos que viajan, y en vez de pagar un hotel convencional los alquilan como un servicio más del paquete en destinos como el sur de nuestro país.

Lo cierto es que ya se ven varias de estas unidades en la ciudad, sobre todo los fines de semana, y durante este período de receso invernal con más asiduidad. Eso nos permitió fotografiar a dos de ellas el domingo en la zona de colinas frente al riacho. También hemos podido advertir un colectivo, modificado en su interior, que se suele estacionar a metros de la playa de autos del casino. Y seguramente nuestros lectores también han notado un lujoso camper de color marrón, con un terrible LED que se despliega hacia el exterior cuando estaciona y deja caer su toldo.

Es de notar que estas unidades tienen un compartimento que almacena las aguas negras y que en los países desarrollados tienen lugares dónde arrojarlas para evitar contaminación. Además, no pueden estacionarse donde les plazca sino en sectores específicos para ese fin, dado las importantes dimensiones que ocupan y los servicios que requieren. Se les permite detenerse temporalmente en sectores urbanos, pero no acampar en el sentido estricto del término (sacar mesas, sillas, conservadoras, hacer fuego o cocinar, y/o desplegar carpas).

Vemos que en nuestra ciudad el tema ni siquiera ha sido considerado, pero dentro del ordenamiento vehicular, los ediles y el Ejecutivo podría empezar a tomar nota de estas novedades que van de la mano de esta cultura del ocio, sobre todo en un lugar que sigue vendiéndose como turístico, por excelencia. Y donde la naturaleza está dentro de sus principales valores.

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