“E l encanto” se sumerge en el vínculo entre Bruno (Ezequiel Tronconi) y Juliana (Mónica Antonópulos), que están en pareja hace muchos años. En medio de muchas dudas comienza a asomar el tema de la paternidad, que ella quiere afrontar y él se resiste, aunque su padre (interpretado por Boy Olmi) le remarca que los hijos “te ensanchan”. Y es esta expresión la que remarcó Carlos Olmi, más conocido como Boy Olmi, cuando se refirió, en la conferencia de prensa virtual, acerca del pensamiento que tiene ese padre que compone en el filme dirigido por el propio Tronconi y Juan Sasaín.

Previo a esa aseveración, Olmi recordó: “Hace poco, en una entrevista que le hice a Quino, para un documental, tuve el atrevimiento de preguntarle si por qué no había tenido hijos. En realidad, él sabía porque se lo preguntaba porque estábamos hablando en ese momento de la Guerra Civil Española que lo había marcado mucho y de la muerte de sus padres”.

Inmediatamente, vinculó las palabras del “padre” de Mafalda con la razón y el fundamento que llevaron a Tronconi y Sasaín a contar la historia que narran en “El encanto”.

“Cuando Juan y Ezequiel ahora aluden, esto para mí es una sorpresa, que el génesis de esta película tiene que ver no con la idea de ser padres sino con la idea de ser hijos que han perdido a sus padres, me conmueve profundamente recordar que Quino me dijo que no había tenido hijos porque había perdido a sus padres muy chico y esto lo había marcado de tal manera que había quedado en él algo que derivó en lo que derivó”, precisó Olmi.

Y reveló un aspecto personal que hoy está remarcado en “El encanto”. El esposo de la actriz Carola Reyna contó: “En la búsqueda de la construcción de los personajes, les conté a Juan y a Ezequiel algo que me había pasado a mí treinta años atrás cuando yo me estaba preguntando como ellos cómo sería ser padre, qué pasaría con este paso de ser padre. Hoy tengo un hijo que es esa gloria que pude transmutar en lo que era mi relación con Ezequiel en la película. Antes que naciera mi hijo, un día, conversando con un amigo que ya era padre, me dijo que ser padre era todo lo contrario a perder la libertad, que ser padre no te va a limitar en nada ni te va a reducir nada de tu espacio creativo profesional sino que te va a ensanchar, te va ampliar el mundo de una manera en que todo tu espacio va a ser mucho más grande. Vas a entrar en otra dimensión. Siempre recordé eso. Tanto lo recordé que ese pensamiento forma parte de la película, en donde yo le digo a mi hijo ser padre no te quita nada sino que te ensancha. Está lleno de cosas personales que ellos (por los directores del filme) tuvieron el amor de invitar a que apareciera”.

“Salvajemente sincera”

Olmi consideró que “El encanto” es una película salvajemente sincera y eso la aleja de toda especulación industrial. El cine es algo tan delicado porque es esa extraña cosa en donde la poesía se cruza con la industria. Eso es muy complejo. Ese cruce entre la poesía y la industria es un equilibrio en donde estamos todos tratando de no traicionar a ninguno de estos componentes. `El encanto´ es una película que hace mucho bien, llena de verdad”.

“Toda esa verdad está construida por la forma en que los dos directores nos propusieron comprometernos con lo personal y no venir con algo que se lo imponía sino que al revés, decir a ver qué podíamos mostrar de toda nuestra experiencia personal de cada uno, para que cada uno de los silencios, inclusive, esté habitado porque había algo de verdad que estaba pasando antes, durante y después. Es una película muy entrañablemente verdadera. Y eso es su sello absoluto. Disfruté, como actor, de esa posibilidad de hablar cuando tenía que hablar y quedarme callado cuando no tenía nada que decir”, recalcó.

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