Bemoles sobre el Día del Trabajador Gráfico

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Victoria.- Cuenta la historia que en 1932 se constituyó una sociedad entre Juan E. Gómez, Timoteo Pirro y José María Orbe, que con la ayuda del párroco de entonces, R.P. Damián Errecart y de otro cura llamado Benito Ibarrola, adquirieron una imprenta en Santa Fe. Se instalaron primeramente frente al Jockey Club, en la propiedad de Simona Atencio, pero al venderse ese lugar, se terminarían trasladando a calle Italia y Chacabuco, que por ese entonces pertenecía a Lucía Esnal de Rodríguez, y donde sienta sus reales bases la ya bautizada Imprenta Los Gráficos, que en breves semanas estará conmemorando sus 90 años de vigencia, y qué mejor oportunidad para hablar del rol de los trabajadores gráficos en este día en que precisamente está dedicado al oficio del “imprentero”.

Oficialmente se reconoce a los trabajadores gráficos por gestiones realizadas por Eva Duarte de Perón, ayudando a destrabar un conflicto que había comenzado un 17 de junio de 1950, donde a partir de un convenio firmado en Buenos Aires por fuera de las empresas o ciudades donde se ejercía esta labor, se daba entidad a derechos hasta ese momento no validados.

Más atrás en el tiempo, el primer sindicato de la historia argentina fue precisamente la Unión Tipográfica, creada en 1857, con las premisas de derecho al trabajo, acceso a la salud, vivienda y educación, pero en la efemérides se ha impreso aquella como la fecha más destacada.

En el siglo de la digitalización y virtualidad los desafíos para este sector no son menores, así lo expresa Juan Manuel Pirro, quien como parte de esa tercera generación de imprenteros, aporta actualidad a un escenario donde hay señales críticas de estancamiento y cierre de cerca de 50 plantas impresoras en Rosario y alrededores, realidad que no escapa a lo que viene sucediendo en menor medida en Entre Ríos.

La región lucha por sobreponerse a la coyuntura general, que se puede ver expresada en la trepada mensual del costo de Papel Prensa (entre el 5 y 7 por ciento mensual), pero también en los papeles planos (que se utilizan mayoritariamente para el diseño) todos han registrado una suba del 100 por ciento; consecuentemente se advierte una caída en la demanda de este servicio herido de gravedad por el uso de redes sociales, apps y demás plataformas de diseño web que evitan el papel como recurso, pasando a un segundo o tercer escalón de prioridades de quienes evalúan publicitar, hacer folletería, packaging para el negocio, tarjetas, etcétera, o que, si se solicitan, cada vez lo hace por menor número.

Si hay un indicador que significó un duro embate para este trabajo fue la facturación digital. Ni bien comenzó su implementación obligó al cierre a muchos imprenteros de escala menor porque ese ingreso por talonarios que representaba un caudal regular de trabajo, se suprimió por esta nueva forma que puede imprimirse de forma hogareña, en cualquier papel, o generar un PDF con el original y el duplicado.

Por otro lado, sí, están trabajando a buen ritmo con otro tipo de formularios manuales, que por lo general se necesitan de forma urgente, y que en algunos casos, el solo hecho de tener siempre una computadora a mano y/o conexión a internet deficiente, puede generar demoras que las empresas no desean afrontar.

En el presente, el poco uso de papeles de colores, que mayoritariamente se usaba para esos talonarios descriptos (duplicados de diferente color), perdió en importancia redituable para las papeleras y se achicó sustancialmente la producción.

En este lote de razones también se inscribe una profunda escasez del papel químico (que transfiere sin necesidad del carbónico), el cual debe importarse a un precio exorbitante en dólares; de igual manera no se consigue y lo que llega —según manifestó el entrevistado—es de origen chino y de muy mala calidad.

Hoy sábado 7 de mayo se celebra el Día Trabajador Gráfico. Pero no hay muchas razones para celebrar, como se podrá notar, aunque es precisamente por ese compromiso de quienes heredaron aquel saber revolucionario que impuso Gutenberg, que sigue siendo posible la lectura de un semanario como Paralelo 32 hace más de treinta años en esta ciudad, otro tanto menos en Nogoyá y sus alrededores, y medio siglo desde Crespo y Paraná Campaña.

Precisamente nos valemos de ese recurso, el papel impreso, para mostrar a qué se enfrenta un emprendedor que registra sus empleados y asume cada madrugada esa labor junto a ellos. Los Pirro, así como nuestro Director Luis Jacobi, no se quedaron detrás de un escritorio a ver pasar la realidad, asumieron junto a sus familias este trabajo desde el lugar que les tocó; unos generando un producto y otros imprimiéndolo y distribuyéndolo. Hasta nuestros días esa lógica funciona aggiornádose a los tiempos que tocan en suerte. El tiempo y la fidelización de nuestros lectores y clientes de la Imprenta nos impulsan a no bajar los brazos.   Desde esta página, nuestro cordial saludo para los trabajadores gráficos, los de nuestra casa, los de todas las casas, en este sábado que los conmemora.

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