Restos de barricadas, algunas aún humeantes y semáforos dañados dificultaron el martes el traslado de los habitantes de Santiago de Chile a sus trabajos en el inicio de marzo, mes calificado como complejo por las autoridades por múltiples llamados a protestas.

En barriadas de la periferia grupos de encapuchados y manifestantes a rostro descubierto levantaron barricadas encendidas en arterias de la periferia de la capital chilena y en importantes avenidas que se iniciaron al anochecer del lunes y prosiguieron hasta la madrugada del martes.

En algunos puntos de la ciudad se produjeron saqueos y apedreos a autobuses del trasporte público, y en la simbólica Plaza Italia, lugar predilecto de las protestas en esta ciudad. Un carro policial atropelló a un manifestante luego que “objetos contundentes y bombas incendiarias” fueron lanzadas al parabrisas del vehículo, dijo la policía.

“Los restos de barricadas nos afectan mucho porque nos obligan a hacer desvíos y alteran los tiempos de viaje” de los santiaguinos, dijo el martes la ministra de Transporte, Gloria Hutt.

Las protestas comenzaron en Santiago cuando caía la tarde el lunes en Plaza Italia, o Plaza de la Dignidad, como la rebautizaron los propios manifestantes que desde hace más de cuatro meses se reúnen en ese lugar para lanzar sus demandas sociales en la peor revuelta que ha visto Chile desde el retorno a la democracia en 1990.

La violencia creció a medida que se acercaba la noche, cuando encapuchados se enfrentaron violentamente a agentes antidisturbios en calles aledañas a la plaza. Incluso, una antigua casona fue incendiada por segunda vez, derrumbándose varias de sus paredes, quedando sólo escombros luego que equipos de emergencia lograron controlar las llamas, indicó un informe de bomberos.

Los disturbios se extendieron a otras comunas de Santiago, donde manifestantes armaron e incendiaron barricadas bloqueando importantes avenidas siendo dispersados con gases lacrimógenos y carros lanza agua de la Policía.

Las autoridades chilenas temen que la violencia recrudezca durante marzo, mes en el que se han convocado a varias protestas, una de ellas el próximo domingo, en el Día Internacional de la Mujer.

Las manifestaciones -que también se produjeron en otras ciudades como Valparaíso (centro) y Concepción (sur), donde se registraron violentos disturbios- se extendieron hasta la madrugada.

A cuatro meses y medio del estallido social en Chile, las multitudinarias protestas en demanda de mejoras sociales que siguieron a la violenta revuelta disminuyeron en enero y febrero. Las autoridades esperan que las manifestaciones aumenten en marzo con el fin de las vacaciones y el retorno a los trabajos, escuelas y universidades.

Los desórdenes se repitieron en varias ciudades del interior, como Concepción y Antofagasta. En Santiago el subterráneo cerró 15 de sus 111 estaciones y el transporte público se retiró más temprano.

Además de una convocatoria para el Día Internacional de la Mujer, hay llamados a paros y protestas para el 11 de marzo, cuando el presidente Sebastián Piñera cumple dos años en el gobierno.

La crisis social comenzó el 18 octubre tras el alza de la tarifa del pasaje del metro de Santiago, derivando en protestas, saqueos e incendios en el comercio que han dejado un saldo de 31 muertes.

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