Los coros de los niños disfrazados pidiendo dulces y confetis, así como las tradicionales fiestas de celebración de Halloween de adultos no se escucharán, -por lo menos no públicamente este fin de semana en Colombia-, debido a que un invitado no deseado, el COVID-19, obligó al Gobierno Nacional y a las administraciones locales a adoptar restricciones para evitar aglomeraciones e impedir que el coronavirus siga expandiéndose.

Durante los últimos días las cifras de contagios y muertes por la enfermedad han ascendido en el país y en regiones densamente pobladas, como el departamento de Antioquia, donde ha sido declarada la Alerta Roja hospitalaria, por los altos porcentajes de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos.

De hecho, aunque el gobierno no habla de rebrote, sino de regiones con retrasos en la evolución de la pandemia, las cifras de contagios aumentan por lo que se tomaron medidas para este fin de semana: “No hay fiestas de Halloween y todas las celebraciones de los niños en este 31 deben ser en el núcleo familiar que viven”, señaló el ministro de Salud, Fernando Ruiz.

La medida es respaldada por expertos. Por ejemplo, el médico infectólogo, Carlos Álvarez, coordinador de estudios sobre la COVID-19 en Colombia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que en celebraciones como el Halloween, el nivel de contagios se multiplica exponencialmente.

“Si lo queremos hacer como lo venimos haciendo, podría ser que este sea un último Halloween, no quiero crear pánico, pero justamente es así, desafortunadamente no sabemos quién de las personas que se contagia puede terminar complicándose”, advirtió el especialista.

Álvarez añadió que personas posiblemente asintomáticas, estando en las calles y en aglomeraciones, contagiarían con el virus, no a dos o tres individuos, como se ha estimado en la etapa de expansión de la pandemia, sino a muchas personas más, en la medida en que no se puede establecer un cerco epidemiológico.

Aunque el Gobierno Nacional expidió una directiva prohibiendo la realización de fiestas y aglomeraciones, la mayoría de alcaldes y gobernadores decretaron restricciones, como la ley seca y el toque de queda para todo el fin de semana. En Bogotá, aunque estas medidas no se adoptaron, la alcaldesa Claudia López pidió a la ciudadanía responsabilidad social y acatar las recomendaciones.

“Los niños no van a salir a las calles ni a los centros comerciales a pedir dulces porque estamos en pandemia, no es seguro, ni es bioseguro, ni para los niños, ni para los padres” ,dijo López, quien prohibió que los centros comerciales y los parques de diversiones convoquen eventos que generen aglomeraciones.

Pese a las prohibiciones existe preocupación entre las autoridades por las convocatorias a fiestas y celebraciones visibles en redes sociales, por lo que este fin de semana se desplegarán operativos para hacer cumplir las restricciones.

Un estudio realizado por la organización Profamilia halló que las poblaciones más vulnerables a la ansiedad y la depresión producto de los confinamientos por la pandemia son las más expuestas, y señaló que las principales preocupaciones son el desempleo y la presión económica.

Hasta el último reporte, en la noche del jueves, el Ministerio de Salud informó que en Colombia han sido detectados 1.053.122 casos del nuevo coronavirus en tanto 30.926 personas han fallecido.

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