Los pacientes con enfermedades respiratorias se encuentran dentro de los grupos de riesgo por el COVID-19 por tratarse de un virus respiratorio. El Dr. Juan José Bosch Fragueiro, Jefe de Neumonología Infantil del Hospital Universitario Austral, explicó que “los pacientes con asma deben continuar utilizando los medicamentos recetados, en particular los corticosteroides inhalados (ICS) y los corticosteroides orales (OCS) si están indicados”.

Frente a la gravedad de discontinuar el tratamiento, el especialista detalló que “suspender los ICS a menudo conduce a un empeoramiento potencial del asma”. Y detalló que, en el caso de pacientes con asma severa, deberán “continuar la terapia biológica y no interrumpir repentinamente los OCS si los tiene indicados”. Además, explicó que es importante tener el calendario de vacunación completo, incluyendo vacuna antigripal.

En el contexto actual, los padres deben informarse sobre los procedimientos a seguir. “Los pacientes que presenten crisis asmáticas, broncoespasmos y sibilancias, deberán recibir broncodilatadores y, en el caso de requerirlos, también corticoides. Si presentan fiebre, deberán consultar a la guardia para realizar la búsqueda y detección del COVID-19”. Estos pacientes deben acudir con tapabocas y su aerocámara.

Consulta segura

Se deben recordar las medidas generales de seguridad: lavarse las manos frecuentemente, cubrirse con el pliegue interno del codo al toser y/o estornudar, no tocarse la nariz, los ojos y la boca y mantener una distancia mayor a 1,5 m. de otras personas.

Durante la atención médica se debe evitar utilizar nebulizadores porque “aumentan el riesgo de diseminar virus a otros pacientes y a los profesionales de la salud”, aseguró el Dr. Bosch Fragueiro. Y sumó: “El inhalador de dosis medida presurizada a través de un espaciador es el tratamiento preferido durante las exacerbaciones graves, con una boquilla o una máscara facial ajustada si es necesario”.

En pacientes con COVID-19 confirmado y/o sospechado es preferible evitar las espirometrías ya que “puede diseminar partículas virales y exponer al personal y a los pacientes al riesgo de infección”, detalló el especialista. “Mientras se produce la transmisión comunitaria del virus en su región, posponga la espirometría y la medición del pico flujo máximo dentro de las instalaciones de atención médica, a menos que haya una necesidad urgente”, finalizó.

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