La ciencia y la tecnología impactan de forma directa e irrefrenable en todos los aspectos de nuestra sociedad. No hay dudas de que la vinculación de la ciencia y la tecnología con la salud resulta imprescindible para lograr una disminución de la tasa de morbilidad y mortalidad en enfermedades y condiciones de todo tipo.

Actualmente, invenciones como la impresora 3D impulsan a investigadores hacia un desarrollo de equipamiento inimaginable hace algunas décadas atrás, tanto para el entrenamiento médico como para el servicio a pacientes. Esta tecnología permite a los especialistas pensar en potenciales aplicaciones que aún se encuentran en estudio; tales como simuladores de lesiones, contenedores de bolsas de sangre, fabricación de prótesis, e incluso de órganos.

En Argentina, espacios como el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) ha inaugurado el Laboratorio de Manufactura Digital para promover este tipo de investigaciones. Sin embargo, el sistema de salud aún se enfrenta con problemáticas mucho más urgentes en cuanto a las necesidades básicas de atención al paciente.

En palabras de Rodrigo Ortiz, consultor de la Fundación de Estudios para la Salud y la Seguridad Social (FESS) y director de HealthCare Management de Welii: “El sistema argentino de salud está mucho más fragmentado que en otros países de mayor desarrollo, lo que de por sí ya implica un desafío mayor”. Asimismo, Ortiz explica que existe una dificultad para visualizar los beneficios directos de la aplicación de la tecnología en salud, ya que en múltiples ocasiones los proyectos innovadores conllevan objetivos a mediano y largo plazo, y el contexto económico actual exige que los recursos se destinen a cuestiones consideradas más críticas.

De todas maneras, existe un cambio de visión en Argentina que comprende la necesidad de innovación y la búsqueda de implementación de procesos novedosos. Bajo esta nueva percepción, la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación creó recientemente una Red Nacional de Interoperabilidad en Salud que tiene como objetivo posibilitar la integración de los sistemas de información de todas las jurisdicciones y sectores del sistema de salud. A su vez, instituciones como la universidad ISALUD, en respuesta a la necesidad de obras sociales y prepagas, creó el Centro de Evaluación de Tecnologías Sanitarias.

El doctor Andrés Freiberg, quien trabajó en el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE) y actualmente es miembro del Consejo Académico de FESS, remarca la importancia de orientar el sistema de salud argentino hacia el uso racional de tecnologías sanitarias, dado que “la constitución de una agencia de evaluación de tecnologías sanitarias permitirá garantizar el acceso equitativo -en términos de calidad- a los servicios de salud”. En América Latina el desarrollo y uso de las evaluaciones económicas no es aún masivo ni sistemático, pero en los últimos años se ha avanzado en su incorporación en países como México y Chile.

Además, Freiberg sostiene que en todo sistema de salud existen intereses contrapuestos que pueden reconciliarse, apuntando a la excelencia clínica como objetivo común. “Racionalizar no es racionar, es usar mejor lo que tengo”, destaca el experto. Este punto resulta fundamental para el sector de la salud, dado que los presupuestos son limitados y se debe exigir costo-efectividad como requerimiento de rutina.

Haciendo referencia a la necesidad de ponderar las invenciones o procedimientos científicos y tecnológicos más urgentes para implementar en el sistema de salud argentino, Ortiz destaca tres puntos que resultan claves para una atención de calidad:

– Unificación de la información de salud a nivel nacional: para lo que resulta clave la utilización de la reciente aprobada “Red Nacional de Interoperabilidad en Salud”.
– Modernización de plataformas: a fin de efectuar una migración de datos hacia la nube, cuidando el manejo responsable de información confidencial del paciente. Asimismo, comenzar a utilizar blockchain, analitycs, big data, inteligencia artificial, entre otros.
– Automatización de procesos de gestión de grandes poblaciones de pacientes: la estandarización de procesos permiten detectar, de manera desatendida, poblaciones en riesgo, habilitando a los responsables a poder canalizar los recursos a aquellas personas que más lo necesitan.

El objetivo de los sistemas de salud es permitir a las personas vivir más tiempo con una mejor calidad de vida. En este sentido, la innovación en ciencia y tecnología añade una forma lo más eficiente posible de llevarlo adelante.

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