Aniversario de las Aldeas Alemanas de la Costa del Paraná

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Por el Lic. Darío Roberto Wendler

Las pintorescas aldeas fundadas por alemanes del Volga de la costa del Paraná, y aún pobladas por una mayoría de descendientes, están cumpliendo, este 21 de julio 144 de su fundación, poco después de su arribo al puerto que sería su destino para siempre.

La amplia mayoría de ellos colonos, provenían de la región centro-sur de la actual Alemania y habían habitado en Rusia, a las márgenes del río Volga, por unos 100 años. Su desembarco en la Argentina tuvo lugar en enero de 1878.

El espíritu de fraternidad y solidaridad marcó siempre el camino de los alemanes del Volga, quienes se mantuvieron unidos en una larga lucha con las autoridades nacionales para lograr el permiso de vivir agrupados en aldeas (y no, como lo había dispuesto el gobierno, dispersos en las distintas chacras).

Un 21 de julio de 1878 el administrador de la Colonia General Alvear comunicó a los colonos la autorización del gobierno nacional para establecerse en aldeas. Es por este motivo que las cinco aldeas que se fundaron por aquel entonces adoptaron, de común acuerdo, esta importante fecha como fundacional. Es así que celebran su aniversario Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto.

¿Quiénes fueron aquellos colonos?

Migraron, allá por el Siglo XVIII, desde la región centro-sur de la actual Alemania hacia Rusia. La decisión de migrar estuvo vinculada al contexto socio-económico desfavorable que se vivía en la región por aquel entonces. La Guerra de los 7 años había golpeado mucho a los pueblos alemanes, que quedaron empobrecidos y a merced de una nobleza que los oprimía con impuestos muy elevados, en tiempos en los que las cosechas resultaron muy malas. A esto también se sumaba un clima de tensión e intolerancia religiosa.

En medio de este contexto, en 1763, la zarina alemana Catalina II “La Grande”, segunda esposa del zar Pedro “El Grande”, produjo un manifiesto invitando a emigrar desde la actual Alemania y otros países limítrofes, hacia el Volga Medio Rusia. La zarina prometía, en su manifiesto, una gran variedad de beneficios para los colonos, que incluían excepción del servicio militar; excención de impuestos; libertad religiosa y de lengua; escuelas propias; autonomía administrativa y judicial; adquisición de campos de propiedad familiar heredables; etcétera.

El objetivo de Catalina La Grande era poblar los territorios recientemente reconquistados a los Tártaros o Mongoles, que se encontraban escasamente poblados. Las nuevas aldeas servirían de frontera defensiva en estos sectores.

Aproximadamente 27 mil personas llegaron a Rusia. La mayoría procedía de las regiones de la Franconia, Renania, Hesse, Palatinado y Wurtemberg.

Los inmigrantes se establecieron sobre ambas márgenes del río Volga medio. Allí fundaron más de 200 aldeas y habitaron por más de 100 años.

La vida en la estepa rusa resultó muy dura, debido a las inclemencias del clima y de la geografía, y a los periódicos ataques de hordas salvajes (principalmente kirguises). A esta situación se sumó el hecho de que en 1870, los derechos concedidos por la zarina fueron depuestos por el zar Alejandro II, quien impuso nuevas normas, que incluían la “rusificación”. Esto condujo a que creciera el descontento y clima emigratorio en las colonias.

¿Cómo llegaron a la Argentina?

Mientras tanto en Argentina, el gobierno de Nicolás Avellaneda promovió una política inmigratoria para poblar los territorios. La Ley Nº 817 de 1876, conocida como “Ley Avellaneda”, fomentaba la inmigración y buscaba, por sobre todo, familias que se dedicaran a la agricultura.

El 3 de septiembre de 1877 se firmó un convenio entre delegados de los Alemanes del Volga y el Comisario General de Inmigración de Argentina, que reglamentaba los derechos y deberes para la inmigración.

El gobernador de la provincia de Entre Ríos, Dr. Ramón Febre, ofrecía tierras al gobierno nacional para recibir a los inmigrantes y, así, se creó la Colonia General Alvear, compuesta por veinte mil hectáreas sobre el río Paraná, comprendidas entre los arroyos la Ensenada y Salto. 

En enero de 1878, llegaron dos barcos a vapor al puerto de Diamante, en los que viajaban alrededor de mil inmigrantes. El día 29 fueron trasladados al campamento administrativo de la Colonia General Alvear, ubicado en la Chacra 100, a 2kms de Valle María.

El Campamento en la Chacra 100

Al llegar a estas tierras, nuestros antepasados estuvieron alrededor de cinco meses habitando en un campamento, muy básico y rústico, perteneciente a la administración de Colonia General Alvear. Este se ubicaba sobre la Chacra 100, a 2 km de la actual Valle María, y consistía en tres galpones de adobe con techo de paja.

Allí los inmigrantes improvisaron colchones rellenando bolsas y lonas con espartillos. Como no había espacio para todos, algunos de ellos debieron dormir a la intemperie.

Se entregó una libreta de crédito a cada familia, en la que se registraban los suministros básicos que se les brindaban para su subsistencia, hasta que lograran el auto sustento.

Mientras se realizaba la agrimensura de la colonia, fueron construyendo rudimentarios carros y herramientas, y adiestrando los caballos para las tareas de la agricultura.

Se acondicionó un galpón para realizar los oficios religiosos. Aún así, los domingos muchos caminaban 15 kilómetros hasta la Iglesia de Diamante para participar de la Santa Misa, llenando el templo y haciendo vibrar con sus cantos en alemán a la feligresía diamantina. El sacerdote lazarista Pedro Stollenwerk, con su prédica, fortaleció el espíritu de los inmigrantes, revitalizando su ánimo ante la adversidad.

Las crónicas relatan que reinaba un fuerte espíritu de cuerpo, unido y solidario, aunque ellos pertenecían a regiones distintas del Volga (unos de Wiesenseite, región de llanura, y otros de Bergeseite, región de colinas), y eran unos católicos y otros protestantes luteranos.

Este espíritu solidario les permitió unirse en la pugna por lograr tener el tipo de organización que deseaban. Los colonos querían vivir en aldeas y, tras un período de tensión y negociaciones, lograron obtener el permiso del gobierno nacional.

Las cinco aldeas

Las autoridades nacionales habían dispuesto que las familias de inmigrantes debían dispersarse, y habitar cada una en su chacra asignada. Pero ellos querían vivir agrupados en aldeas y, por meses, permanecieron unidos en la lucha por conseguir este propósito.

Algunas familias abandonaron el campamento y se ubican agrupadas en las chacras 201 y 202. Para poder vivir allí, cavaron fosos en la tierra y los techaron con cañas y paja. Los lugareños apodaron “Aldea Vizcacheras” que a la hora de elegir su propia denominación se transformó en Valle María (Marienthal).  

Mientras tanto, las familias que permanecían en el campamento de la Chacra 100 les brindaban su apoyo, guardando una parte de las raciones de alimentos que les daban, para compartirlas con ellos. Así, gracias a este espíritu de unión y solidaridad, finalmente consiguieron el permiso que deseaban. Esto sucedió un 21 de julio de 1878, cuando el administrador de la Colonia General Alvear comunicó a los colonos la autorización del gobierno nacional para que se agruparan comunitariamente.

Nos preguntamos si habrán soñado lo que hoy se puede ver en este suelo que fecundaron. En todos los campos de la vida, crece la Colonia General Alvear. Su fe, trabajo y perseverancia, se convirtió en nuestra realidad. Entre estas lomadas verdes crecen y se expanden nuestros campos cultivados, nuestras granjas avícolas, los tambos, la incipiente vinicultura, la apicultura, las fábricas, los talleres metalúrgicos, los comercios, jóvenes convertidos en profesionales de todas las ramas académicas, las expresiones artísticas y culturales, y una vida social intensa.


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¡Feliz cumpleaños Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto!

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