Un estudio reciente de la organización Amnistía Internacional (AI) denuncia que al menos Bahrein, Kuwait y Noruega “han lanzado algunas de las aplicaciones de rastreo de contactos de COVID-19 más invasivas del mundo”.

El estudio señala con estas aplicaciones “se está poniendo en riesgo la privacidad y seguridad de cientos de miles de personas”.

La pesquisa fue desarrollada por el laboratorio de seguridad de Amnistía Internacional, que se encargó de revisar las aplicaciones de rastreo de contactos de Europa, Medio Oriente y África del Norte, “incluido un análisis técnico detallado de 11 aplicaciones en Argelia, Bahrein, Francia, Islandia, Israel, Kuwait, Líbano, Noruega, Qatar, Túnez y Emiratos Árabes Unidos”.

Tras los muestreos, AI asegura que algunas de ellas variaban “de mala a peligrosa para los derechos humanos”.

Los productos relacionados en su informe son ‘BeAware Bahrain’, de Bahrein; ‘Shlonik’ de Kuwait y ‘Smittestopp’ de Noruega, ahora señaladas como “las herramientas de vigilancia masiva más alarmantes evaluadas por Amnistía”, puesto que las tres llevaron a cabo activamente el seguimiento en vivo o casi en vivo de las ubicaciones de los usuarios.

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