Victoria (Paralelo 32).- En los últimos días se pudo observar lo que muchos definieron como una invasión de ratas. Y es que la presencia de roedores ha despertado las alarmas por otras enfermedades de las que hay que cuidarse: leptospirosis y hantavirus.
Ahora bien, esto, en realidad, no es nada nuevo. Años anteriores han sido críticos en Victoria en lo que refiere a la cantidad de ratas.

El controlador de plagas del área de saneamiento e higiene ambiental, Gustavo Brassesco, señala: “Hay una gran sequía en la zona costera, que hace que las colonias de roedores queden al descubierto y sin alimento”. Esta situación genera que el roedor busque de forma “desesperada” alimento. “Entonces, no tiene otra fuente que recurrir a los lugares donde habita el ser humano”, explica.

¿Invasión?

Si algo le faltaba a la cifra del caos era una plaga de ratas. No obstante, según afirma el controlador de plagas, esto no es cierto. “Si bien estamos considerando que la tasa de roedores es alta, comparado con otros años es ínfima. Estamos en un momento donde el desplazamiento se ha hecho notar”, aclara.

De esta forma, que se vean más roedores en la ciudad no significa, necesariamente, que estos hayan aumentado su población. “Además, como estamos en cuarentena hay menos ruido y movimiento en la calle. En definitiva, hay menos factores que hagan que los roedores huyan de la ciudad”, suma.

Las ratas

“Hemos trabajado en puntos críticos. Tenemos seis puntos de referencia en los cuales estamos haciendo foco”, dice. “Aunque todavía nos falta desratizar sobre la zona de La Ponderosa”, reconoce.

“Hoy tenemos dos clases de roedores dictaminados: el de cola larga que está en toda la zona de costa (o sea, el Rattus rattus) y después tenemos algunas derivaciones del Rattus rattus que ya viven en la ciudad”, especifica. Después, agrega: “No tenemos Rattus norvegicus, que es una rata altamente contaminante para el ser humano.

Cuidados a tener en cuenta

Aclarado el panorama, Brassesco dice que estas ratas desesperadas por alimento lo consiguen en los patios de las casas, donde está el alimento de las mascotas domésticas. “La cantidad de perros y gatos que comen en los patios ha sido una variable negativa para la población. De noche, en nuestra ciudad, se ve un gran movimiento de roedores, que tienen un gran poder de olfato y buscan alimento en las casas”, indica.

Entre las recomendaciones que el controlador de plagas da figuran: evitar la inmersión en aguas estancadas potencialmente contaminadas y procurar que los niños no jueguen en charcos o barro, combatir los roedores en domicilio y alrededores, utilizar guantes y botas de goma para realizar tareas de desratización, mantener los patios y terrenos libres de basura y todo lo que pueda ser refugio de roedores. También, aclara que para desmalezar o realizar limpieza de baldíos también es recomendable usar guantes y botas de goma.

A continuación, Brassesco especifica: “Hay que ventilar, pero sin ingresar. Esto quiere decir que cuando uno tiene una vivienda cerrada por mucho tiempo hay que abrirla, colocarse tapaboca y no ingresar inmediatamente. Hay que dejar que el ambiente se airee, porque ese choque de corriente de aire va a generar que la materia fecal seca del roedor transformada en polvillo ingrese por nuestras vías respiratorias. Además, el vapor de la orina puede ingresar por nuestros lagrimales. Entonces, siempre que vayamos a entrar en un lugar que ha estado cerrado por mucho tiempo, no tenemos que ingresar directamente. Debemos dejar que se ventile e ingresar con tapaboca y guantes, y lavar con lavandina”.

Por último, recomienda que, luego de alimentar a las mascotas, los ciudadanos guarden el alimento restante y laven bien los recipientes. Lo mismo hay que hacer con el agua.

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