Las lluvias de las últimas semanas generan preocupación en varias provincias, entre ellas Entre Ríos. Los milímetros de precipitación acumulados en los primeros días del año superan ampliamente los niveles normales para el mes de enero en la región; mientras que las lluvias mantienen en vilo a la población de las diversas localidades afectadas por la creciente de los causes de agua, como así también a los productores agropecuarios, ya que los suelos de gran parte de la zona núcleo del país se encuentran con gran contenido de agua.

Según confirmaron desde el Servicio Meteorológico Nacional en base a datos del INTA, los suelos en la totalidad de la provincia de Entre Ríos ya colmaron su capacidad de absorción.

“De continuar las precipitaciones, los suelos saturados o los que se encuentran muy cerca de su nivel máximo de absorción, ya no podrán infiltrar más agua y se originarán nuevos excesos hídricos”, alerta.

El fenómeno el Niño continuará hasta el otoño

Si bien la alta variabilidad climática es una constante en los pronósticos y estimaciones, los veranos suelen ser protagonistas de los procesos convectivos más severos con ocurrencia de tormentas intensas. Los especialistas coinciden que, aún en años con eventos Niña, que implican lluvias por debajo de lo normal, pueden suceder eventos extremos de precipitación.

De acuerdo con Roberto De Ruyver -especialista en agrometeorología del INTA Castelar-, “las lluvias intensas son propias de la naturaleza y de la inestabilidad del verano”, por lo que recomendó “estar siempre preparado para la ocurrencia de estos eventos extremos en el corto periodo de tiempo porque son una posibilidad, aún en años Niña con estimaciones de escasas precipitaciones”.

En este punto, confirmó que sigue vigente el Niño en una fase débil. “Es un evento que nunca viene como está definido en los libros y siempre tiene su particularidad porque nunca se repiten igual”, explicó De Ruyver quien confirmó que el evento Niño leve se mantendrá hasta el otoño.

Se trata de un fenómeno climático que, al igual que la Niña, se manifiestan en el verano y, en el otoño, la anomalía en el mar cambia hacia valores neutros. “Aún en aquellos años en los que se observan dos veranos con evento el Niño, el invierno que los separa nunca tiene una señal positiva, sino neutral”, detalló el investigador a la revista Chacra.

Y agregó: “Estadísticamente es más frecuente la ocurrencia de veranos consecutivos con evento el Niña que con el Niño”.

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