El 20 de enero de 1940 falleció en Crespo un hombre que fue ilustre en su tiempo, por el reconocimiento y admiración que tuvo de toda la comunidad. En el presente, solo una tardía calle de barrio resiste su olvido. Quizás quienes pasan por la misma y aún los que viven junto a ella, ignoran quién fue realmente el doctor Alfonso A. Forns en los tiempos en que se vivía con poco y nada y se moría por poco y nada.

Había nacido en Buenos Aires el 10 de abril de 1877, a temprana edad se graduó como farmacéutico y posteriormente como doctor en medicina, títulos que le daban sobrados méritos para desarrollarse profesionalmente en la gran urbe. Razones que el tiempo se guardó, trajeron a este descendiente de judíos españoles, en la década del 1920, a este caserío llamado Estación Crespo, donde estaba casi todo por hacerse.

De acuerdo con las viejas actas, fue él junto a algunos vecinos como el Padre Birkel, Dr. Bezchinsky, Jaroslavsky, Heinze, Pesante… quienes promovieron la idea de una sala de primeros auxilios, que la Villa Crespo no tenía (Centenario de Crespo, Dr JJ.Albornoz). Según consta en los registros, se convocó a una reunión popular que terminó de formalizar una comisión el 23 de noviembre de 1929, para una sociedad denominada Pro- Hospital Popular Villa Crespo. La nueva sociedad era tan solo una buena intención porque carecía de fondos y de posibilidades de reunirlos, y sería en vano pedírselos al gobierno provincial.

En esa coyuntura, identificado plenamente con la idea el doctor Forns, a quien no se le conocieron bienes ni fortuna, según la transmisión oral de la que da cuenta O. Britos, llevó su automóvil marca Ford casi nuevo, al taller mecánico de don Juan Valdamarin para hacerle algunos retoques y luego lo donó a la Sociedad, que organizó con el Ford como premio una rifa a un peso m/n el número.

Con el dinero la Sociedad pudo equipar una Sala en el local de la Sociedad Italiana Humberto 1º, con doce camas ortopédicas y todo su amoblamiento. Funcionó desde el 10 de mayo de 1930 hasta el 10 de noviembre de 1939, año en que se habilitó el Hospital Popular, hoy San Francisco de Asis. Forns fue su primer director y lo sucedieron en el tiempo los doctores Moisés Bezchinsky y Crisóstomo Soñez.

Pero hay una anécdota que completa esta imagen de un médico que vino a traer alivio para los dolores de los crespenses. De acuerdo a la fuente citada, el doctor Forns nunca más pudo comprarse otro auto y cuando las inclemencias del tiempo se lo imponían, se lo vio siempre caminando en el negro barro arcilloso llevando en mano el portafolios con sus elementos de trabajo. Falleció dos meses después de inaugurado el Hospital. Se cumplieron ochenta años este lunes 20 de enero. En el librillo que se publicó en Crespo con motivo del Centenario (1988) se lo menciona, pero, por desconocimiento de estos antecedentes, no figura entre los considerados “filántropos.

En una ciudad con una nomenclatura de calles de memoria corta, donde incluso se registran nombres de hombres y mujeres sin méritos extraordinarios para acreditar, que hasta pueden aparecer en algún bulevar, el nombre de Forns, que dio todo lo que tuvo, su vida y sus bienes, merece como mínimo ser recordado 80 años más tarde en el periódico de la ciudad.

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