¿Qué significa hacer periodismo en tiempos de cuarentena? En las largas cuarentenas contra la plaga en el Medioevo, las personas se reunían para contar historias. De esa costumbre de sociabilidad mínima surgió una gran obra literaria, el Decamerón de Giovanni Boccaccio.

Diez personas durante diez jornadas contaban diez historias cada día, para superar el tedio y el miedo. Decamerón abrió la Europa medieval a la modernidad burguesa con un tono jovial donde se hablaba de amor y fortuna, ampliando el registro cultural más allá de los discursos religiosos dominantes, cargados de culpas apocalípticas y tópicos sobre la muerte en tiempos de la peste negra.

Como en la Toscana del siglo XIV percudida por la gran plaga, las personas hoy se reúnen ante el televisor en familia o cada uno en su computadora o celular, para informarse sobre lo que está pasando. O simplemente para entretenerse.

Pero el aislamiento ensimisma a cada uno en sus fantasmas, miedos, irracionalidades y temores más profundos. Se hace vulnerable y receptivo a todo tipo de mensajes, en especial los que resultan más impactantes pero menos veraces, las fake news.

Los periodistas terminan siendo quienes miran a través de la ventana del mundo y cuentan qué pasa más allá del cautiverio de la cuarentena. Todos los días deben contar sus diez historias para vencer el miedo y la desinformación.

Más que nunca, hoy sirven las reglas básicas que cada 7 de junio recordamos junto con el Día del Periodista: tener honestidad intelectual; informar entreteniendo, con sobriedad y exactitud; los hechos son sagrados, las interpretaciones son libres. También, recordar que el lector/espectador no es tonto, sabe leer entre líneas. Pero esas líneas deben partir certeramente de la información más veraz disponible.

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