Tres delincuentes concretaron una violenta incursión en un depósito de la empresa Calisa (que se dedica a la comercialización de productos avícolas), en Lavaise al 2600.

El atraco dejó en evidencia que los ruanes contaban con información previa y gran conocimiento del terreno. Llegaron al lugar a bordo de un Citroen C3 de color negro y para ingresar esperaron el momento justo en que se abrió el portón (el lugar trabaja a puertas cerradas) para permitir la salida de un cliente.

Una vez dentro encañonaron a los empleados y bajo amenazas los condujeron hasta un patio trasero donde los dejaron encerrados.

Acto seguido subieron hasta una cocina donde se encontraba el padre del encargado de la distribución de los productos Calisa en Santa Fe (un hombre de 74 años), a quien tras someterlo a una golpiza lo despojaron de una importante suma de dinero.

De los malvivientes se supo que quien llevaba la “voz cantante” era un hombre de unos 50 años, el que estaba acompañado por dos muchachos de unos 25 años.

El lugar cuenta con varias cámaras de seguridad. No obstante se cree que los ladrones ya tenían en ese dato por cuanto para ocultar sus rostros caminaban mirando hacia abajo y con ayuda de gorras en sus cabezas.

“Uno hace mucho esfuerzo para sostener todo esto y da bronca que en pocos minutos te quiten todo”, reflexionó Maximiliano, a cargo de la distribución de los productos Calisa en Santa Fe.

“Todo duró unos 3 minutos y sin dudas que alguien les pasó información o los advirtió sobre la existencia de las cámaras”, opinó Maximiliano, titular de la distribuidora en diálogo con El Litoral.

“A mi padre lo golpearon bastante con golpes de puño y patadas. Pero por suerte se recuperó y no necesitó atención de un médico”, agregó

Por último el empresario reflexionó: “la verdad que da ganas de tirar todo. Uno hace un gran escuerzo para tener todo en regla, para pagar lo que corresponde y en unos pocos minutos te roban todo. Estoy con mucha bronca”, cerró.

Consumado el golpe sus autores escaparon a bordo del Citroen C3 con el que habían arribado.

Pero poco después, en momentos que la policía procuraba dar con los delincuentes, se supo que dicho vehículo había sido incendiado al costado de un terreno baldío ubicado en Zavalla y Gorostiaga.

Esta modalidad (robar y quemar) no es común en los hechos de robos que habitualmente ocurren en la ciudad, lo que permite suponer que los asaltantes podrían haber llegado desde alguna otra provincia.

 

 

(Fuente: El Litoral)

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