Hasta el momento se habría determinado que el asesinato del crespense Martín Neyra estaría enmarcado en un episodio de inseguridad, aunque por ahora no hay sospechosos ni detenidos identificados. Cabe recordar que en la cabina del camión se encontró la suma de 125 mil pesos y cheques, que estaba transportando; pero se presume que le habrian sustraído una suma importante de dinero conjuntamente con el celular y su billetera, ya que su documentación fue hallada en cercanías al vehículo detenido.

En el caso todavía existen muchos puntos sin aclarar, por lo que los detectives de la división Homicidios continúan intentando reconstruir cómo fue que se produjo el asalto fatal. Hasta ahora, se sabe que Neyra, oriundo de Crespo, llegó a Córdoba en los primeros minutos del jueves 29 de marzo, en su camión con acoplado cargado con huevos. Como distribuidor, tenía previsto realizar distintos repartos en diferentes puntos de la provincia.

Y así lo hizo, al menos en una parte. Ya de noche, empezó a viajar hacia Malagueño y Villa Carlos Paz, donde tenía dos paradas más. Pero jamás llegó.

A las 21.55, alguien llamó al 101 de la Policía y alertó que en la banquina de la avenida Fuerza Aérea y Gobernador José Antonio Ceballos (ex-Revolución Libertadora), a la altura del barrio Villa Unión, en el oeste de la ciudad de Córdoba, había un hombre malherido arriba de un camión que pedía auxilio.

Cuando los policías llegaron, encontraron a Neyra ensangrentado, con varios impactos de bala. Fue trasladado por una ambulancia hasta el Hospital Misericordia donde fue operado de urgencia, pero su vida se apagó a la madrugada, luego de ser intervenido quirúrgicamente por los ocho impactos de balas recibidos en el abdomen, tótax, la ingle y la mano.

Según apuntó en su edición de este sábado el diario La Voz del Interior sobre la investigación que se lleva adelante del caso, para descartar cualquier otra hipótesis más cercana a un ajuste de cuentas, el fiscal que investiga la causa convocó a la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), que inspeccionó el camión con canes adiestrados y no halló ningún rastro de drogas.

Por qué frenó

La forma en que fue encontrado el camión, estacionado de manera prolija en la banquina, sin señales de violencia (por ejemplo, algún piedrazo que hubiera obligado a frenar de imprevisto) hace presumir, por ahora, que Neyra estacionó allí para hablar por teléfono o por alguna situación específica, momento en que fue abordado por los delincuentes.

Pero, se trata sólo de una presunción, ya que este es el punto clave que todavía no se logra dilucidar: por qué al camionero lo asaltaron allí, si se trató de un episodio de inseguridad al azar o si a Neyra ya lo iban siguiendo de antes.

La historia de Martín

Martín Neyra era un hombre jovial, animador de reuniones familiares con su humor sano y su don para la música, un luchador de la vida que fue huérfano de madre siendo muy pequeño, y más tarde, a partir de su adolescencia, forjó su porvenir a fuerza de fe y trabajo.

Se desempeñó en variados trabajos y el último fue en la empresa de servicios Alejandro Lindt, de donde se retiró hace algunos años para asumir el riesgo de un trabajo independiente, con poca inversión y un esfuerzo laboral que no reconocía horarios ni adversidades.

Estaba casado con Silvana Perez, con quien son padres de dos niñas, una que empieza a caminar y otra que ingresó al jardín. Siendo un creyente cristiano de profundas convicciones y compromiso, quería terminar este reparto para celebrar con su familia el dolor de Cristo en la cruz y la gloria de su resurrección. Ocho balazos lo dejaron en el camino, más cerca de ese Dios de su adoración.

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