Área de la Mujer (Paralelo 32)

Crespo (Paralelo 32).- Recientemente se conocieron las mediciones a nivel local de los hechos de violencia contra la mujer ocurridos en 2019, donde el 100% de las denuncias recayeron contra un integrante del grupo familiar, configurando casos de violencia familiar en todas las situaciones. De acuerdo al informe estadístico del municipio, disponible en su web, hubo un incremento del 34,4% en la cantidad de denuncias en relación a 2018, que ya había registrado un crecimiento del 8,3% respecto de la primera medición sistematizada de 2017.

El estudio, a cargo de la Oficina Municipal de Estadística dependiente de la secretaría de Economía, Hacienda y Producción, se realiza cada año sobre las denuncias de violencia contra las mujeres mayores de 14 años que registran el Área de la Mujer del municipio, la dependencia local de la Policía de Entre Ríos y la Justicia.

Se desprende del informe que durante el año pasado hubo 176 denuncias por violencia; en 2018 habían totalizado 131 y en 2017 fueron 121 casos. En el 67% de las situaciones se trata de una primera denuncia y el 33% restante son acusaciones adicionales contra el mismo agresor. El promedio mensual pasó de 10,1 casos en 2017 y 10,9 en 2018 a 14,7 hechos violentos contra la mujer, el año pasado.

La mayor cantidad de hechos se produjeron en febrero (23), julio (22), diciembre (19) y abril (18). Estos cuatro meses fueron los de más violencia acumulando el 46,6% de las denuncias.

En la totalidad de los casos se registró violencia psicológica, acompañada de violencia física en el 65,3% de los hechos, económica en el 5,7% y sexual en el 2,3%. Aumentó la violencia física en relación al año anterior en 9,6 puntos y disminuyeron las otras dos en 24,1 y 3,8 puntos, respectivamente.

En cuanto a las edades de las víctimas la franja más afectada y donde se produjeron el 39,8% de las denuncias corresponde a las mujeres entre 19 y 30 años; en segundo lugar están las mujeres entre 31 y 40 años, representando el 34,7% del total de agredidas. Los datos comparativos hablan de un incremento de 14,2 puntos porcentuales en las denuncias del primer grupo mencionado, acentuándose la violencia en esta franja etaria.

Respecto del nivel educativo, el 60,8% de las mujeres víctimas cuenta con estudios secundarios, el 27,8% primario, el 9,1% terciarios y universitarios.

La ocupación laboral es otro punto que se pondera en quienes padecen esta problemática. El 56,8% de las mujeres estaban laboralmente inactivas, pero algo más de la mitad de ellas estaba a cargo de las tareas domésticas del hogar y del cuidado de los hijos.

Un dato sobresaliente es que un elevado porcentaje de mujeres 46% toleró el maltrato entre 1 y 5 años hasta que radicó la denuncia; solo el 21,6% aguantó la situación menos de un año. El 18,8% soportó estas condiciones entre 6 y 10 años y el 13,6% sobrellevó su realidad durante más de una década. A excepción de quienes hicieron las denuncias antes del año, índice que cayó en 15 puntos respecto de 2018 (36,6%); en los demás casos se notó un crecimiento. Estos datos permiten evidenciar que mientras hay mujeres que se apuran a resolver la situación de violencia que las afecta; hay muchas otras que venían viviendo escenarios de violencia durante más de uno, cinco o diez años y recién ahora se animaron a exponerlas.

Agresor y entorno familiar

El informe estadístico determina que en la mayoría de los casos, 56,8%, el agresor es la ex pareja de la víctima; en el 23,3% mantenían una relación de pareja. El 13,6% de las denuncias refiere a otros vínculos, el 3,4% a la madre y en el 2,8% de los casos los agresores son los hijos, de acuerdo a los registros de 2019.

Analizadas las denuncias por grupos de edades, con excepción de las mujeres de 60 años y más, el principal agresor era la ex pareja en todos los demás grupos. En las situaciones donde las víctimas son mujeres mayores de 60 años aparecen como principales agresores los hijos. Esto se da en el 60% de los casos, la pareja en el 20% y otros vínculos en el 20% restante.

Otro dato es que el 69,9% de las situaciones de violencia ocurrieron en presencia de niños. Estas cifras reflejan una gravedad que repercute directamente en la salud de los menores. La  OMS define que los niños que crecen en las familias donde hay violencia pueden sufrir trastornos conductuales y emocionales. El aumento de estos casos en relación al año anterior fue de 63,4%. También en 2019, el 8% de las mujeres que se vieron afectadas por hechos de violencia estaban embarazadas.

Hubo un aumento de 3 puntos en el uso de armas. El término se usa en forma genérica y refiere a todo instrumento que se use para atacar o defender. Esta circunstancia se registró en el 9,1% de las denuncias.

La ingesta de alcohol y sustancias psicoactivas por parte del agresor consta en el 43,8% de los casos. Sobre este ítem en particular hubo una disminución del 13,5% en relación a 2018.

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