Ramos Enrique Flores nació un 24 de marzo de 1918, es decir, hace más de 101 años. Sus padres fueron Benancio Flores y Bonifacia Arreola. Pero lo correcto es hablar de Ramos Enrique en presente, pues el domingo 14 de abril sorprendió a muchos por su vitalidad y espíritu democrático al participar de las PASO.

Otra curiosidad es que su nieta es la primera candidata a concejal por Cambiemos Ibel Ibarra. A través de ella, Ramos Enrique accedió a responder algunas preguntas de Paralelo 32 y contar qué lo llevó a seguir votando y cuál es su reflexión a lo largo de todos estos años.

—¿Qué lo incentivo a formar parte de estas elecciones?

—En primer lugar, es porque mi nieta, Ibel Ibarra, está en una lista como candidata a concejal. Es un orgullo y una alegría enorme lo que ha logrado y poder votarla. Es una gran compañera, como lo es toda mi familia. Siempre están pendientes de mí si necesito algo. Tengo, también, un gran compañero que vive conmigo y me cuida, Andres Brassesco. Él está siempre conmigo. También es porque me siento muy bien. En marzo cumplí mis primeros 101 años, pero creo que los años no me pesan tanto. Me siento como un joven de 80 años [comenta entre risas]. Aunque mi familia me iba a llevar si el día estaba lindo, porque me cuido mucho del frío y esas cosas.

—¿Qué recuerdos tiene de la primera elección en la que votó y qué cambios nota ahora?

—Antes podías votar después que te enrolaban a los 21 años. Yo soy el menor de seis hermanos, todas mujeres menos yo. No sabía mucho de votaciones ni elecciones porque mi padre no comentaba mucho del tema y mi madre y hermanas no podían votar. Entonces, no estaba enterado de casi nada. Mi primera votación fue a los 22 años en la zona de Quebrachito, no recuerdo bien a quién vote y para qué cargo.

—¿Cómo percibe que es la participación democrática de la gente?

No entiendo mucho, ni escucho demasiado. En la televisión veo algún programa de jineteadas o folclore o cuando hay fútbol del bueno lo veo. Ya no veo muy bien ni escucho bien, los años no vienen solos, es por esto que no estoy atento a programas de política. Lo que si me sorprendió es la cantidad de gente que había en la escuela cuando fui a votar el domingo.

—¿Cuáles eran los temas de interés de la gente en la primera elección a la que asistió?

—Y la verdad no recuerdo mucho, nosotros vivíamos en el campo y en esa época en el campo la única compañía era la radio y pasaban mucha música o cosas así. Informaciones políticas no había casi, y si había venían desde Buenos Aires. Siempre pasamos necesidades materiales y tal vez la mayoría de la gente también. Padres humildes, sin mucho conocimiento, pero sí de mucho amor, siempre me emociona recordar esos días junto a mi papá y mi mamá. Nunca nos faltó un plato de comida. Peleándola en el tambo, en las trillas, en las deschaladas, hasta de alambrador anduve un tiempo. Todos trabajos de campo, no tuve estudios ni nada, pero siempre trabajé. Muchas veces me iba de algún trabajo porque no estaba conforme o se terminaba la trilla y ya a los pocos días venia otro patrón a buscarme.

—¿Alguna anécdota que recuerde en estos años de participación democrática?

—Anécdotas de las elecciones tengo muchas porque era lindo, te encontrabas con los vecinos del campo que iban a votar, después la verdad no sabía quién ganaba. Ni te visitaban los políticos como hacen ahora en las épocas de campaña. Me acuerdo bien cuando las mujeres empezaron a votar a fines de la década del 40, mi difunta señora, Carolina Modesta Brassesco, nacida en 1926, votó en esa época con 22 años, mis hermanas y todas las mujeres. Fue algo nuevo e importante. También, recuerdo de ir a votar a caballo o en tractor, las distancias eran largas y había que llegar a cumplir. Voté en la zona Quebrachito y Laguna del Pescado. En Laguna lo hice hasta la vuelta de la democracia de 1983. Llegué al barrio donde estoy ahora en 1975, ahí estaban los militares, pero cuando los sacaron seguí votando en Laguna más allá que ya estaba en Victoria, no había cambiado el domicilio. Otro de los recuerdos de esas épocas, es ver a la gente bien empilchada y trajeada para votar. Las señoras y señoritas con unos largos vestidos y los “mocitos” y los señores con traje.

Por último, Ramos Enrique Flores comenta: “Nunca pensé llegar a esta edad y sentirme tan bien. Ojalá sea mi vuelta a las elecciones y en el futuro volver a votar y seguir batiendo records [dice riendo]. No sé si habrá alguno de mi edad que haya votado”.

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