Crespo– Cuando viene a su ciudad natal, como sucedió hace algunas semanas, siempre resulta interesante hablar con Maximiliano Schonfeld, un inquieto cineasta que explora distintas temáticas que le intrigan y despiertan curiosidad, para llevarlas a la pantalla grande.

Materializados sus últimos proyectos, con muy buen suceso, como fue La Helada Negra y la Siesta del Tigre, Maximiliano terminó de rodar recientemente el documental Sombra Grande; lleva filmado un 60% de otro documental referido a las luces que aparecen en la ciudad de Victoria, donde se encuentra el Museo del OVNI. Por otra parte, está desarrollando un guión de ficción que escribió junto con la escritora entrerriana Selva Almada, considerada una de las voces más potentes de la literatura Argentina y de la ficción latinoamericana, y trabaja en la adaptación del libro Chicas Muertas de la misma escritora para una serie de televisión. A la par se prepara para instalarse durante un mes, en Pueblo Garzón, República Oriental del Uruguay, donde merced a una beca se internará a escribir un nuevo largometraje.

Sombra Grande

Sobre el rodaje del  documental Sombra Grande, recientemente finalizado, Maximiliano adelanta que “es una especie de hibrido, la adaptación de un libro del poeta paranaense  Julián Bejarano”. Juntos se presentaron a un concurso donde resultaron premiados para que el escritor edite el libro y el cineasta pueda filmar el documental. “Asi que –señala-  hice una adaptación del libro que tiene reminiscencias de pueblos originarios entrerrianos y los pobladores actuales de la zona, alemanes haciendo de aborígenes”. El poema está  inspirado en los relatos del último sobreviviente del pueblo Chaná, Blas Jaime.

“Primero hicimos una investigación, se editó el libro y tomé esa poesía para hacer una trasposición de algunas historias sexoafectivas de personas de la zona y fui de alguna forma modelando su vida y mezclándola con la poesía. Son actores sociales reales –describe Schonfeld- pero seguí cada historia en particular, de una persona sola, otra a punto de casarse, una relación gay y desarrollo cómo está atravesada por los cambios socio culturales del momento. Eso me llevó más de un año de filmar prácticamente solo, con algunos ayudantes”. Define el trabajo como bastante experimental. “Todavía no lo terminé de editar, estoy en una etapa de empezar a ordenarlo con la montajista, pero me siento muy contento con esto”.

OVNI en Victoria

Schonfeld está en la mitad del rodaje del documental Luminum, que le insumió unos cuatro años de trabajo, referido a la aparición de luces en la ciudad de Victoria, donde precisamente se encuentra el Museo del OVNI. “Hace mucho tiempo que siento curiosidad por las creencias de las personas en ese tipo de luces. Me interesa el vínculo de la gente con esa experiencia más que las lucen en sí. Entonces tomé cuatro personajes, personas reales,  entre ellas la investigadora Silvia Pérez Simondini y su hija Andrea, y construí dos historias alrededor de un evento muy importante de avistamiento que se hace en Victoria una o dos veces por año”.

Para Maximiliano este documental y Sombra Grande son una especie de díptico que trabajan como espejos. “Los dos tienen la misma concepción, quería forzar la idea del cruce del documental y la ficción de personas que entran y salen de la fábula de manera natural, con actores y actrices con los que vengo trabajando en películas anteriores, más otros que se incorporaron”- dice.

Un guión de ficción

Simultáneamente el crespense está trabajando en el desarrollo de un guión de ficción para el que recibió apoyo de algunos fondos, como el del Instituto del Cine. “Jesús López es una película más grande que las que vengo haciendo en términos de producción”, relata. La escribió junto a la escritora entrerriana Selva Almada y espera poder  filmar a principios del año próximo, también en Crespo.

“Esa película –anticipa sin dar nombres- mezcla actores conocidos, muy profesionales, con algunos actores de la zona”.

Serie de TV

Otro proyecto es la producción de una serie de televisión a partir de una adaptación del libro Chicas Muertas, de la escritora Selva Almada. “Ganamos un concurso del Instituto del Cine para desarrollarla y este verano me puse a escribir porque tenemos que presentar un  adelanto,  guiones de algunos capítulos.”

“Me parece significativo no dejar dormir al libro que fue importante para la literatura argentina y para la temática, porque refiere a tres femicidios que quedaron impunes en los años 90, y algunos de ellos pasaron en Entre Ríos. Es una forma de no perder de vista todo lo que está pasando, los nuevos movimientos que últimamente nos están atravesando, como el movimiento feminista, Ni una Menos y demás”- destaca.

Le interesa hacer reflexionar sobre la temática. “En el femicidio de donde lo concebimos para escribir, el asesino puede ser cualquiera, y eso es justamente lo perturbador. No son personas especiales, que están condenadas, son personas comunes,  y cuando uno se pone en ese lugar como potencial femicida y empieza a reflexionar todas cuestiones que están atravesadas por el patriarcado y como actúa o actuó, eso se vuelve muy pesado. Me encanta y me obliga a estar reelaborando todo el tiempo lo que pienso, hago o hice”- cuenta sobre el trabajo.

Maximiliano se refiere al momento sensible, histórico, que vive la sociedad hoy, donde muchas minorías están saliendo a la luz.

Beca

En mayo Schonfeld estará un mes en Pueblo Garzón, cerca de Punta del Este, en la República Oriental del Uruguay, becado para escribir y desarrollar un nuevo largometraje de épocas, algo diferente a lo que viene haciendo. Fue seleccionado como cineasta por una organización estadounidense junto a ocho artistas y profesionales de todo el mundo, entre ellos arquitectos, chef y músicos.

“Es una residencia interdisciplinaria donde se intenta que haya un vínculo para que se generen contactos y cada uno está en un lugar aparte y hace lo suyo. Será un momento de mucha expansión creativa”- indica.

Maximiliano tuvo un 2018 muy intenso con la posibilidad de que pasaran sus películas en París, donde pudo verlas a todas juntas y hablar con el público. Del mismo modo inició 2019. “En París me di cuenta que era un buen lugar como para dar un cierre con las pelis que hice hasta ahora. Decir este fue un camino recorrido, estas cosas me gustaron, otras no tanto”.

Sus puntos fuertes son la curiosidad y la experimentación, de cuya mano prefiere seguir antes que recorrer un camino seguro que da cierto tipo de cine, porque así lo siente. Y sigue tensionando en esa línea un poco difusa que se arma entre el documental y la ficción, según interpreta, sobre todo desde dónde nacen las ideas y hacia dónde van. “A mí me hace sentir como que otra vez estoy arrancando y sobre todo ver hacia dónde te llevan las ganas de hacer cosas y no hacia donde debería  ir una carrera direccionada, porque no lo sé. Mientras me siga pasando esto voy a seguir filmando. El día que me deje de dar curiosidad cierto territorio, cierta gente, no sé, de hecho para mí puede que el cine sea netamente circunstancial, no sé si es una carrera para toda la vida. No me interesa pensarlo”, concluye sobre su futuro.

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