Entendernos desde los recuerdos

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Entender de dónde venimos para comprender donde estamos y proyectar hacia dónde vamos. Es usual escuchar o leer esa frase que busca dar sentido a esos aspecto de la vida que nos marcan como sociedad, como seres humanos, o como emprendedores o empresarios.

Es, a mi ver, la interpelación que surge en esos momentos donde nos detenemos por instantes a pensar en qué espacio tiempo nos encontramos y la razón de las decisiones que fuimos tomando para llegar donde estamos.

Pero no es una definición filosofal del momento a la que busco arribar. Sino, permitirme comprender etapas que, desde otro punto de vista nos traen a este 1° de julio, aniversario 50 de Paralelo 32.

Por muchos años fue la casa de mi abuela, la oficina; y viceversa. Así que, era jugar en la vereda con los vecinos. La mayoría del tiempo fueron jornadas tranquilas. Pero hubo un día que siempre vuelve a mi mente. Estaba sentado en la entrada de la casa cuando se detiene un automóvil del cual descienden dos personas; una de ellas abre la puerta trasera para que baje un tercer pasajero, desde adentro de la oficina, sale mi papá a recibirlos. Yo seguía en mis asuntos. Tiempo después entendí que quien en ese momento había llegado a la casa de mi abuela, oficina de mi papá, era Sergio Montiel. Fue el primer gobernador de la provincia al regreso de la democracia en el año 83. Y, había viajado hasta la oficina de Paralelo 32 en Crespo, para brindar una entrevista al periódico que cubría Paraná Campaña y otras localidades.

¿A qué viene este recuerdo?, a comenzar a darle forma a una idea de ¿qué es Paralelo 32?. Un proyecto de familia, que inició impulsado por dos amigos, y que continuó gestándose en el seno de una familia. Es una oficina en la casa de la abuela. Las madrugadas de sábado acompañando a mi papá hasta el cruce de rutas en Diamante a esperar el colectivo que traía los fardos de periódicos; y esos momentos para caminar un trecho, alejarse de las luces y mirar las estrellas, la vía láctea.

Paralelo 32 son los recuerdos de esas mañanas frías donde en el galpón al fondo de la casa-oficina, un grupo de jóvenes armaba el periódico para luego llevarlo hasta el colectivo que lo trasladaba hacia las corresponsalías, y a la oficina de correo para que temprano lo distribuyeran los carteros. Y ahí me sumaba; porque no había nada más lindo que la hora del desayuno donde se buscaban los bizcochos calentitos de la panadería El Deleite, y la abuela preparaba para cada uno de los armadores, una taza enorme de café con leche.

Es la foto junto a quienes eran canillitas. Años de compartir sábados, historias. Esas amistades que te regalan etapas de la vida, donde quedan los gratos momentos grabados en la memoria. Son las charlas al pie del colectivo El Indio con el ‘Ruso’; chofer de inconmensurables anécdotas, noticias pueblerinas, y transgresor del reloj por hacerle mandados a conocidos en otras localidades.

Estos cincuenta años, son momentos de mudanzas, concreciones de sueños; y sueños sin noche cuando había que darle solución a un problema que complicaba la salida de la edición. Son reuniones de ADDE, de charlas sobre periodismo, política, y mucho más. La historia también se complementa con los recuerdos de cada uno, se construye con esas anécdotas que se guardan en la retina, la memoria, el corazón. Se escribe desde otras miradas, no solo la fundacional, sino de contexto, de momentos vistos desde otra perspectiva. La historia de Paralelo 32 no solo se ha ido plasmando en papel, en las palabras de quienes han pasado; sigue siendo una constante construcción de recuerdos que vamos recabando y armando desde la mirada de nuevas generaciones.

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