El uso del celular al volante tiene muchos infractores y pocos sancionados

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Victoria.- Solo basta pararse en una esquina de la ciudad en que vivimos, o de cualquier otra, para asistir a una escena que se repite en forma habitual, donde muchos conductores con actitud despreocupada se comunican con celular mientras realizan maniobras o cruzan una calle. En los últimos dos años, de acuerdo con un estudio observacional llevado adelante por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que depende del Ministerio de Transporte de la Nación, el porcentaje de distracción al volante a nivel nacional ha crecido, el celular se lleva la mayor parte, en las últimas mediciones ha marcado un crecimiento del 27%.

Está comprobado que cuando un conductor mira al teléfono durante tres segundos, circulando a 40 km/h que es la velocidad máxima permitida en una calle, recorre 33 metros a ciegas. ¡Casi media cuadra con los ojos cerrados!. Cuando en una ruta el que va al volante mantiene una comunicación de 1 minuto  a 130 km/h, la máxima velocidad permitida en una autopista, el conductor transita más de 2,16 kilómetros sin prestar atención al camino. “Gravísimo” sostiene la ONG “Luchemos por la Vida”.

Lo que vemos

¿Qué centro urbano es ajeno a esta realidad, por no decir a esta desaprensión? Solo basta con pararse en una esquina céntrica para observar la cantidad de conductores que manejan accionando el celular, hablando directamente con el aparato que sujetan con una mano en el lóbulo de la oreja o entablando un diálogo a través del bluetooth o auriculares, para comunicarse con manos libres. Algunos han sostenido que los celulares de manos libres no afectarían a la conducción, pero esto ha sido desmentido por numerosos estudios que demuestran que los efectos distractivos de la comunicación por celular son igualmente peligrosos.

Si bien no figuran en las actas que se labran con posterioridad a un accidente –en el caso de Victoria- muchos son consecuencia del uso del celular. “Es difícil demostrarlo”, nos comentan inspectores de tránsito y policías, porque se necesita haberlos visto hablando y ellos llegan después de producido el siniestro. Igualmente la Organización Mundial de la Salud sostiene que en muchos países no se incluye en las actas de infracción en forma tipificada, que la persona iba manipulando un celular al momento de un accidente.

“Hace años que la ciencia estudia las importantes limitaciones que nuestro cerebro tiene para realizar dos tareas que demanden atención al mismo tiempo, y los investigadores han probado hasta qué punto es peligroso conducir mientras se habla o mensajea por celular, aún con el sistema de manos libres. Recientes investigaciones internacionales han concluido que también caminar hablando por un dispositivo móvil es muy riesgoso, ya que las personas observadas despliegan comportamientos tales como cruzar más despacio, sin mirar al tránsito circundante y no esperar a que los vehículos se detengan para comenzar a cruzar, en una proporción muchísimo mayor que los no usuarios de celular. Para los peatones el problema real principal parece ser la distracción, así como les sucede a los conductores. Y en el tránsito caótico de nuestro país, este nuevo hábito compartido por peatones y conductores no hace más que empeorar la seguridad de todos en la vía pública”, asegura Luchemos.

En grandes ciudades es mayor la incidencia y todo indica que en el interior, con un tráfico menos congestionado, la frecuencia es inferior. Pero si buscamos un escenario cercano y peligroso, bastará con transitar la autovía Victoria-Rosario, con un tránsito de una sola vía, rápido y abundante, sobre suelo ondulado. En aquel escenario de terribles siniestros es frecuente cruzarse con vehículos cuyos conductores lo hacen hablando por celular.

Prohibiciones

¿Está permitido conducir y hablar conectado a un auricular o en forma directa por celular? No. La Ley 24.449 detalla la conducta de conducir con auriculares u operar en forma manual un teléfono, en su artículo 48 inciso “x”, en el que taxativamente prohíbe “conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua”.

Además, el uso del auricular también está prohibido, porque si bien permite al conductor tener ambas manos sobre el volante, le quita capacidad de escucha y lo hace insensible al elemento externo, sostiene Luchemos.

En nuestra ciudad

Volviendo a Victoria, el uso de celulares al volante se observa diariamente en el tránsito urbano. Al respecto Paralelo 32 consultó al  Inspector General Rubén Fosatti, quien comentó que los agentes de calle, cuando observan a una persona hablando por teléfono y conduciendo, deben sancionar. El funcionario no tuvo precisiones con respecto a la frecuencia de estas infracciones. También la Jueza de Faltas, Fernanda Cesarego comentó que cuando llegan las actas por manejar en estas condiciones, tienen la pena correspondiente, y si bien no dispone de estadística y como sigue haciendo sus tareas en forma domiciliaria por tratarse de una persona de riesgo,  sugirió que nos dirijamos al juzgado local para obtener información.

En oficinas de la repartición, una de las empleadas explicó que no se lleva un registro exacto con respecto a este tipo de infracciones, aunque de acuerdo a lo que verificó –ante nuestra solicitud– entre el 2020 y lo que va de 2021 han sido pocas las actas labradas y en total registran alrededor de cinco. También informó que la pena a aplicarse en estos casos es de 90 Unidades de Cuenta Municipal (UCM), por lo que a valores actuales (33,36 pesos) la multa ascendería a 2.970 pesos. El dato objetivo indica que no hay una costumbre de sancionar este tipo de acciones al conducir, y que por uso y costumbre se ha hecho cada vez más frecuente, pero sería importante que esa contravención fuera tenida en cuenta por tratarse de un elemento que origina accidentes aunque los accidentados nunca lo reconozcan.

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