Con el cambio de año se producen muchas festividades y agasajos, pero hay una muy particular que pasó casi desapercibida aunque nos afecta directamente a todos los argentinos, cumplió 27 años elPeso”. Nacido un 1º de enero de 1992 al amparo de la Ley de Convertibilidad (23.928) y en un contexto caótico, nuestra moneda refleja los avatares de la economía como ningún otro indicador.

Para ponernos en marco comencemos haciendo algo de historia, en 209 años, la Argentina tuvo muchos cambios económicos y varias devaluaciones. Pero, curiosamente, sólo cambió 5 veces de moneda de curso legal. El primer signo monetario fue el Peso Moneda Nacional, creado en 1881, durante la presidencia de Julio Argentino Roca. El fin fue crear una moneda común para todo el territorio y unificar el sistema, hasta ese momento bastante anárquico. Para poder emitir el primer signo monetario común, se creó en 1880 la Casa de la Moneda, que fue la encargada de importar la tecnología que permitió emitir los billetes para todo el país. Los Pesos Moneda Nacional tuvieron larga vida, ya que perduraron hasta 1969. Sobrevivieron a dos guerras mundiales, la década infame, la Revolución Libertadora, etc.

El 1º de enero de 1.970 hubo un cambio drástico en el país, apareció el Peso Ley 18.188. Este nuevo signo monetario vino a reemplazar al veterano Peso Moneda Nacional, y el cambio golpeó duramente los bolsillos de los argentinos. 1 Peso Ley equivalía a 100 Pesos Moneda Nacional. El Peso Ley subsistió hasta 1983. La inflación lo fue devorando. Llegó a emitirse un billete de 1.000.000 de Pesos Ley. En ese momento se decidió cambiar nuevamente la moneda, nace el Peso Argentino.

El Peso Argentino se creó mediante el Decreto 22.707, durante la presidencia de facto de Reynaldo Bignone. Otro duro golpe para el bolsillo de la gente, cada Peso Argentino equivalía a 10.000 Pesos Ley. Pero el Peso Argentino fue la moneda nacional que tuvo vida más corta. En 1985 fue reemplazado por el Austral, que llevó el nombre del plan económico diseñado por Juan Vital Sourrouille, Ministro de Economía durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

El Austral  se convirtió en la moneda de curso legal el 14 de junio de 1985, cuando Alfonsín firmó el Decreto 1.093 que ponía en marcha el plan  que pretendía contener la inflación. Cada Austral equivalía a 1.000 Pesos Argentinos. Al principio, el Plan Austral parecía exitoso, pero hacia 1986 la nueva moneda comenzó a perder valor frente al Dólar y nunca más se recuperó. En 1.989 el Austral se depreció 5.000%  con respecto al Dólar. Y hasta se emitieron billetes de 500.000 Australes.

En 1991 se sanciona la Ley de Convertibilidad que fijaba la paridad: 10.000 Australes igual a 1 Dólar, hasta que finalmente el 1º de enero de 1992 es reemplazado por el Peso, conservando esa paridad. La convertibilidad duró 10 años. Desde entonces y hasta la Crisis de 2001 tuvo un valor monetario igual al Dólar estadounidense. Finalmente, con el país inundado de cuasimonedas (Patacón, Lecop, Federal, etc.) el 7 de enero de 2002 el Senado aprueba la derogación parcial de la Ley y vino la devaluación. Pero el mismo Peso se las arregló para sobrevivir.

Bajo el gobierno de Eduardo Duhalde, debido a la fuerte crisis política y económica, el Dólar subió su cotización respecto a la divisa argentina 236%, 1 Dólar equivalía a 3,36 Pesos, ​ llegando el 25 de marzo de 2002 a un máximo de 4 Pesos. ​ No obstante, con la recuperación de la economía local en los meses finales de la presidencia de Duhalde el Peso experimentó una revaluación, llegando al valor de 2,80 a principios de mayo de 2003. ​

Durante el mandato de Néstor Kirchner el Peso se devaluó 9% (de 2,87 a 3,13 Pesos por Dólar) y luego con  Cristina Fernández de Kirchner un 211% (de 3,13 a 9,74 Pesos por Dólar) aunque con las estadísticas intervenidas y la implementación medidas de control de cambios surgió y un mercado paralelo llamado Dólar Blue, donde el valor llego a un pico de 15,3 Pesos por Dólar en octubre de 2014 (388,81%) aunque luego se recuperó parcialmente. En diciembre de 2015 ya con Mauricio Macri como presidente, se liberó el tipo de cambio y se flexibilizó la adquisición de moneda extranjera a la población. El peso experimentó una devaluación del 42%, unificándose los mercados oficial y paralelo en un mismo valor. El resto es historia conocida.

Para finalizar cabe mencionar unas reflexiones que expresaba el padre de la criatura, Domingo Cavallo, en los albores de la nueva moneda y casi como una atemporal sentencia,….”en lo inmediato hay que estabilizar, esto es fundamental. El mercado devaluó, pero resulta que tal como vienen las cosas podría ocurrir que todo termine aumentando como el dólar, y la economía quede igual que antes, habiendo pagado el precio de una mayor inflación y de un desasosiego de la gente.” 1

 

(Por: Guillermo H Espinosa)

Domingo Cavallo – Volver a Crecer – Ed. Espejo de la Argentina – Prefacio – Pág. 7. 1.993

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here