Handout picture released by the Aquifer System Research Center of Quintana Roo (CINDAQ) and the National Institute of Anthropology and History (INAH) on July 3, 2020 showing CINDAQ diver Christophe Le Maillot exploring on December 15, 2019 vestiges of submerged ochre mines, the oldest known ochre mines in the American continent which had been in use between 10,000 and 12,000 years ago in the Yucatan Peninsula, Quintana Roo State, Mexico. (Photo by Sam MEACHAM / CINDAQ / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / CINDAQ / INAH " - NO MARKETING - NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

El laberíntico subsuelo de Yucatán, México, es la ubicación del hallazgo de una prehistórica mina de ocre, que podría tener una antigüedad de entre 10.000 y 12.000 años, siendo la más antigua de América, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de ese país.

El hallazgo se hizo durante la exploración de una serie de cavernas, ahora inundadas, en un lugar cercano a Hoyo Negro, en las cercanías de Tulum, donde ya se había encontrado un antiquísimo esqueleto de un joven el cual fue bautizado por los arqueólogos con el nombre de ‘Naia’.

“Ahora sabemos que los humanos antiguos no solo se arriesgaban ingresando al laberinto de cuevas para buscar agua o huir de los depredadores, sino que también entraron a ellas para realizar minería, alterándolas y generando modificaciones culturales al interior”, dijo Roberto Junco Sánchez, experto de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, citado en un comunicado.

Los antropólogos subacuáticos y los espeleobuzos exploraron unos 6 kilómetros de cavernas inundadas que estaban ocultas detrás de rocas y estrechos pasajes de unos 70 centímetros de diámetro en los que se detectaron “acomodamientos de materiales que evidenciaron ser resultado de una arcaica intervención humana”.

Los expertos indicaron que en los primeros recorridos del sistema subterráneo “notaron la existencia de estalactitas y estalagmitas rotas por la mitad, así como así como piedras acomodadas en pequeños montículos triangulares, los cuales no habrían podido formarse naturalmente”.

“Entre los elementos que más llamaron la atención de los exploradores estaban cúmulos de carbón en el suelo, hollín en el techo de la cueva y, principalmente, la presencia de pequeñas cavidades excavadas en ese mismo suelo, dentro de las cuales había restos de un mineral que, luego de su análisis, resultó ser ocre”, agregó el INAH, en un comunicado.

Lo que los expertos aún no tienen claro es cuál es el uso que los prehistóricos habitantes de la región daban al ocre.

“Ahora podemos imaginarnos a ‘Naia’ —explicó el experto Junco Sánchez— entrando a las cuevas por ocre, un elemento que hasta hoy, en comunidades de África, es la pintura corporal inorgánica más usada para crear pigmento rojo. Esto abre la posibilidad de que el mineral tuviera no sólo importancia decorativa sino incluso una carga identitaria, o que se usara para crear manifestaciones artísticas, entre muchas otras hipótesis”.

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