** “Tener a la Argentina como vecino es como tener un tío loco y alcohólico viviendo en tu ático, que es muy divertido cuando no está loco. Cuando está sobrio es un tipo muy agradable, pero cuando está borracho hace cosas locas. Es una bendición mixta, cada seis o siete años atraviesan un período de caos, y te guste o no vas a sentir esos efectos en Uruguay. Pero el caos argentino es más predecible, porque no importa quién esté al frente del gobierno, es como un relojito, se produce cada seis o siete años”.

** Un capo en economía llamado Answath Damodaran, indio que reside en los Estados Unidos, fue convocado por los uruguayos para escuchar su análisis sobre la economía de ese país y todo el cono sur. Entrevistado por un diario, acuñó desde Uruguay aquel concepto sobre la Argentina, que puede no gustarnos, como tampoco nos gustó cuando Batlle, el ex presidente de Uruguay, dijo sobre nuestros gobernantes: “los argentinos son todos una manga de ladrones, del primero hasta el último”.

** Damodaran quizás sea uno más de los miles de “capos” en economía que aciertan poco, pero en este caso solo nos mostró la foto de nuestra historia, que es incuestionable. Cuando el periodista le preguntó si actualmente la Argentina sigue borracha o está con resaca, respondió:

-Cuando sos alcohólico es que tenés que dejar de tomar alcohol por el resto de tu vida. Y el problema con Argentina es que tiene períodos de sobriedad, pero no duran mucho tiempo. Es institucional.

** ¡Borrachos pero optimistas, señor Damodaran! Y lo probaremos con sus propias palabras (“el caos argentino es más predecible”). Por lo menos somos predecibles. ¿Cuántos países predecibles hay hoy en el mundo?

Don Gaspar ya lo sabía          

**  Tá dura la crisis, pero toda crisis tiene sus oportunidades dicen los que dictan cursos tipo: ‘Cómo ignorar la malaria y hacerse millonario recogiendo los cadáveres’.

Ahora resulta que la nafta no es tan cara, solo hay que saber gastarla. Las recomendaciones oficiales sobre cómo ahorrar el consumo me recuerdan a don Gaspar, que en los ‘cuesta abajo’ apagaba el motor de su vieja camioneta Chevrolet Apache dejándola correr, para gastar menos. Todavía recuerdo su sonrisa de medio labio cada vez que pensaba que los demás giles ignoraban este gran secreto del conductor ahorrativo.

** Todavía me inquieta el recuerdo de aquella única vez que lo acompañé. La largó desde la loma que baja hacia el angosto puente de Barranca Blanca, con motor parado y caja en punto muerto. Casi entrando al puente y perdiendo la inercia, la máquina se negó una y otra vez a arrancar, mientras tosía de rabia por el trato desconsiderado. Puente como entubado por esa especie de zarzo de hormigón, y camión de frente que también aprovechó la pendiente pero con motor en marcha y acelerador. Para colmo don Gaspar ya no tenía los reflejos de sus tiempos mozos. Sobrevivimos a eso. Parece que Dios actúa rápido cuando alguien implora a gritos.

Caprichos de la memoria                       

** En fin, cada uno con sus memorias. En el futuro otros recordarán a Macri explicando cómo ahorrar energía cambiando las bombitas chinas por otras más chinas llamadas LED, mientras no sabíamos cómo pagar lo que morfa la heladera, el lavarropas, el freezer, la plancha…

** ¡Haga un uso responsable, señor! –nos dicen- ¡Apague el aire acondicionado del auto y marche con los vidrios bajos, así ahorrará un 25% de combustible. El problema es que en los autos manejamos sin casco ¿no? Pero vamos de nuevo… crisis es oportunidad dijo doña Paulina fregándose las manos porque su marido –que la tenía un poco descuidada- se quedaba más tiempo en casa por falta de monedas para el ferné.

Crisis is opportunity        

** Pero asumamos aquello de que toda crisis trae su oportunidad. Con el flamante instructivo para el uso eficiente de la energía, se puede poner interesante vender deflectores para las ventanillas de los autos. ¿Te ubicás? Son esa especie de viseras que se colocan para que el bicherío rebote y salga disparado tangencialmente en vez de entrar a la cabina y embocarnos un ojo o ensartarse en una amígdala. No dan mucho resultado pero quizás no los usamos con eficiencia.

** El negocio es vender deflectores de plástico y agregarle algún instructivo que lo haga parecer diferente a los que están en el mercado. Instrucciones tipo: Paso 1-  Coloque los deflectores en las puertas de su nave. Paso 2-  Olvídese de encender el a/a. Paso 3-  Instrucciones de uso: Para viajar bajo los soles de verano, coloque una estampita de Santa Gambeta en el tablero, del lado del acompañante; baje los vidrios y métale para adelante. Al superar los 60 kilómetros hora, mantenga la mano izquierda en el volante y la derecha pósela sobre la estampita en el extremo opuesto. Ningún insecto, por ágil que sea, le embocará en el ojo…

** …La santita no podrá hacer mucho para evitarlo, pero gracias a la inclinación de tu cuerpo para posar tus dedos sobre la estampa, el bicherío quedará pegado en el cabezal de tu asiento. Y después de todo, aun llegando a destino en estado de inelegancia por el sudor, con el jopo revuelto, ardor de columna y el humor desmejorado por los bocinazos de atrás a causa de alguna mala maniobra, el cálculo de costo/beneficio favorece al medioambiente y quizás un poco al bolsillo.

La dujovnización al Nobel                      

** Pero eso es lo anecdótico. Vayamos al fondo de la cuestión. Hoy por hoy Dujovne y el mejor equipo económico de la historia se están anotando para un Nobel. Y si las cosas les salen bien, viajarán por el mundo dando conferencias sobre cómo hacerlo.

** Los grandes maestros de las escuelas de economía clásica no la cacharon. La fórmula magistral de parar la inflación aumentando todos los meses el precio de los combustibles, la luz, el gas y los impuestos inmobiliarios. Dujovene y sus Golden boys experimentan la teoría: ¿quién dijo que no se puede apagar el fuego con nafta? Si el venezolano Maduro, que llegó a una inflación tan descontrolada que ya nadie puede medirla, se hubiese dujovnizado a tiempo aumentando cada mes los combustibles en porcentuales superiores a la inflación, quizás hoy su país estaría recibiendo migrantes argentinos y el pueblo de Venezuela habría ganado en salud andando en bici.

** Un miserable litro de nafta para lavar los bulones en el taller cuesta lo mismo que una docena y media de huevos, proteína natural pura. Pero hay que buscarle siempre el lado positivo. Este mundo no durará si no apuramos el cuidado de nuestra atmósfera. Desde un año a esta parte estamos consumiendo 8% menos de combustibles y se calcula que cerrarán unas 800 estaciones de servicios sobre las 4.800 existentes. ¡Imagínese el beneficio para nuestra ecología!

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