La decisión de dejar a un hijo en casa al cuidado de una persona, o en un lugar especializado como el jardín maternal o la guardería es muy personal, y atañe al núcleo íntimo familiar, más allá de todas las opiniones que se reciban y escuchen.

En el caso de optar por la guardería o el jardín maternal, es importante asesorarse y recorrer los establecimientos —idealmente cercanos a la propia casa o al trabajo—, hasta encontrar el lugar que se considera adecuado.

Para un bebé, lo importante es que en los momentos en que sus padres no pueden estar con él, haya alguien que lo cuide, lo atienda, lo contenga y lo acompañe en su crecimiento emocional, social e intelectual. Que sea un lugar seguro, limpio y de confianza. Se recomienda recorrer y visitar todas las instalaciones del lugar (salas, baños, cocina), hablar con la responsable del establecimiento y con quien será su maestra.

En cuanto a la opción de tener una persona en casa para que cuide al bebé, es muy importante entrevistarla, realizar diversas charlas, y luego establecer tiempos de adaptación con el bebé, como con el jardín maternal.

Lo principal es que la persona que lo cuide, sea de absoluta confianza. Se deben priorizar el trato, la contención, la paciencia y las actitudes gentiles frente al bebé; alguien que lo tenga a upa si está molesto, que lo saque a pasear cuando esté inquieto, que lo contenga y que esté atenta a sus necesidades.

También puede suceder que el bebé quede al cuidado de alguna de sus abuelas. En todos los casos, es importante establecer el deseo de que se respete y se cumplan las indicaciones que los padres especifiquen para la crianza y el cuidado de sus hijos.

Cualquiera de las decisiones será la adecuada, en tanto responda a los deseos y expectativas de los padres. Es importante que juntos puedan acordar un criterio único que no entre en contradicción y perjudique al bebé.

 

Extracto del libro “El libro del bebé”, de Editorial Albatros

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