Crespo- Las siestas de un grupo de vecinas de la peatonal Los Chajáes de plan IAPV “Centenario”, en Barrio San Miguel, tienen otro significado desde hace algunas semanas. Están destinadas a dar vida al imponente árbol de cuatro metros de altura que, como cada año, nuevamente en esta oportunidad acompañará los festejos de la Navidad en un extremo de la peatonal, con frente a calle Carbó.

La premisa es utilizar material reciclado y hacer un trabajo totalmente artesanal, por eso desde hace algún tiempo comenzaron con la recolección de botellas plásticas descartables para transformarlas en magníficas flores. Unas 25 flores necesitan para forrar un metro cuadrado de los paños de alambre pajarero destinados a recubrir una estructura de hierro fija que espera diciembre para vestir sus mejores galas. Son tardes de mates, de charlas, ideas, compartir y entender al otro, de trabajo en equipo que termina consolidando lazos de buena vecindad.

Una casa del vecindario es la anfitriona y recibe a las voluntarias que durante los meses previos vuelcan su preocupación en reciclar y transformar los materiales en desuso en una bella obra de arte. En ese lugar se guardan los materiales y cada día se trabaja un rato en pos de llegar con todo listo para el 8 de diciembre. Primero hay que lavar y secar las botellas, y después cortarlas a la perfección. Este año decidieron hacer tres cortes, desechando el fondo únicamente. Utilizan el cuerpo para crear los pistilos de una flor de cinco pétalos que arman con el cuello y la parte superior del envase. La tapa de la botella no se descarta, es necesaria para encastrar cada artesanía en el tejido pajarero.

Así es como visten su barrio para las fiestas, todo con material reciclable y la idea de recuperar el espíritu navideño sumando atractivos y demostrando que el mayor recurso que puede tener una sociedad, en su caso esta barriada, es el recurso humano. En medio de los preparativos, este mismo grupo de mujeres organiza ventas de productos entre sus amigos y familiares para cubrir la compra de algunos materiales. De este modo adquirieron fliselina, faros reflectores y este año, por ejemplo, se ven obligadas a reemplazar el tejido pajarero. Los paños que venían reciclando, por el paso del tiempo está muy deteriorado.

Es el cuarto año que preparan su árbol navideño, presentándolo con ideas nuevas, creativas, sin importar el grado de dificultad. Todo suma a la hora de ataviar la estructura con la intención de preparar al barrio para que reciba la Navidad vestido para la ocasión, pero fundamentalmente cuenta la voluntad, la decisión y la alegría que les regala este tiempo previo a las fiestas.

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