Victoria.- Mañana se realizará el espectáculo Visceral, en la Agrupación Cultural Victoria (Italia 474) a las 20:00 horas. El show será un stand-up con música y la entrada tiene un valor de 80 pesos las anticipadas y 100 pesos las generales, los menores de 10 años (inclusive) no pagan. Los protagonistas son Marianela Suárez, que cantará canciones de rock nacional, Martín Almada Calderón, a cargo de los monólogos, y Sebastián Zapata en piano.

Antes de salir a escena a Martín le rugen las tripas de dolor, de nervios. Aquel actor experimentado, principalmente conocido en la ciudad por sus obras de teatro infantil, no puede evitar impacientarse. Sin embargo, una vez en escena reconvierte esa energía en algo positivo.

“El artista es visceral, no piensa ni siente con el corazón, sino con las entrañas”, comienza Martín Almada para explicar el título del espectáculo. Asimismo, cuenta que esta propuesta underground surgió en una charla de café junto a Marianela y que tiene como objetivo la propuesta artística sobre el logro comercial. “Hemos actuado en cualquier parte, sin telón, sin escenario, cambiándonos detrás de un árbol”, recuerda.

—¿Qué es el stand-up?

—Primero hay que aclarar que hacer stand-up no es contar chistes. Es buscar lo cotidiano para lograr una identificación. Entonces, uno se ríe de lo que dice y de la identificación que se logra. En esta búsqueda de lo cotidiano hay que adaptarse al lugar; por ejemplo, hace poco hice un show en Buenos Aires y comparaba el pueblo con la ciudad, pero si en Victoria hacés un stand-up sobre lo que implica tomar subtes y colectivos, no tendría demasiada gracia porque no es parte de la vida cotidiana de la gente. Por otro lado, también depende del público, a quién está destinado. En el stand-up por ahí se abusa de las malas palabras, pero a veces se utiliza para captar la atención del público. Es mucho tiempo de una persona hablando, por eso nosotros hacemos dos bloques, para no cansar. Finalmente, para que el show no quede vacío, siempre busco terminarlo con una reflexión, para que sea con lo último que se quede la gente.

Martín nos cuenta que su humor muchas veces surge de las desgracias propias, y que para que el público no se quede con esa parte tan graciosa como oscura, busca añadirle cavilación al asunto. Por otro lado, aclara que, aunque las experiencias sean cotidianas y propias, hay algo de composición actoral en todo esto. “En realidad estoy haciendo un personaje, porque cuento y muestro lo escénico. Personalmente no tengo problema en subirme a un escenario, pero siempre y cuando esté en personaje. Es muy difícil hablar desde uno mismo, sin las máscaras del teatro, arriba de un escenario”, dice.

“Yo le decía a Marianela que nosotros somos como una especie de sicarios, porque somos artistas que vamos por encargue. A mí me piden que haga una obra para chicos y a ella que cante determinada canción. Ahora, nos sentamos a hablar para ver qué decíamos y qué contábamos y fue difícil entender y ponernos de acuerdo para saber qué queríamos”, comenta entre risas.

—¿Cuánto hay de improvisación y cuánto de cálculo en un stand-up?

—Los temas, los remates y el hilo tiene que estar perfecto. Generalmente los temas se unen. Si uno se olvida un remate o la unión entre los temas, queda vacío. Si bien tengo el parlamento armado, uno también va y viene dependiendo del público. Lo que tiene el stand-up es que es muy cercano al público. Esta disciplina se empezó a hacer en bares, en los subsuelos. Ahora está el auge en Netflix y se hace en teatros grandes, pero antes era en un barcito o en un subsuelo. La interacción con el público es importante para ver qué tema le gusta más a la gente.

“Los temas van a ser súper tranqui: religión y política. Ninguna controversia”, anuncia con ironía. “Hablo de las contradicciones de la gente, pero no hay críticas a la política o a lo que está pasando, sino a las actitudes de la gente”, añade.

Sumado a esto, Martín compara: “En el teatro tenés un parlamento, un tercero, el actor y el director. En cambio, en el stand-up uno escribe, es dramaturgo, es actor y se tiene que autodirigir. Además, en el teatro en general el último recurso que existe es la palabra: primero hablás con todo el cuerpo y cuando el cuerpo no puede hablar más, ahí va la palabra. Pero en el stand-up el recurso es la palabra y el cuerpo acompaña”.

Por otro lado, Marianela Suárez será la encargada de ponerle música a la noche. El show empezará con un monólogo de Martín, luego seguirán canciones de rock nacional cantadas por Marianela e interpretadas en el piano por Sebastián Zapata. Entonces, el actor pronunciará su segundo parlamento y, finalizado éste, la cantante volverá con otros temas acordes a lo narrado. La función terminará con Martín actuando y Marianela y Sebastián musicalizando en simultaneo.

“A mí la gente me conoce porque hago folklore, pero no es lo que más me gusta, es lo que más me piden. Este espectáculo es para hacer con Martín lo que más nos gusta hacer”, expresa Marianela. “Para nosotros esto es una apuesta y un desafío porque no sabemos qué va a pasar”, se explaya la cantante, y agrega que una de las ideas también es brindarles a diferentes artistas locales la posibilidad de mostrarse haciendo lo que aman.

“La idea es poner al artista en una posición que la gente no está acostumbrada a vernos. También queremos hacer un espectáculo que, por lo menos yo, en Victoria no he visto. Es algo nuevo y muchos no entienden cómo va a ser el espectáculo”, prosigue. Asimismo, cuenta que muchos han sido los que les preguntaron cómo iban a concatenar la comedia con la música.

—¿Cuándo surgió la idea de combinar humor y música?

Marianela: —Hace dos años que venimos queriendo hacer algo con Martín. Nunca nos podíamos juntar. Este año él me llamó y me preguntó si me gustaría que hagamos algo de una vez por todas. Nos juntamos a tomar un café y me planteó la idea, por supuesto que dije que sí. Nosotros congeniamos muy bien y eso es difícil de conseguir a la hora de hacer un show, Sebastián también es un músico muy dúctil, que toca cualquier género. Teníamos esas ventajas y teníamos que aprovecharlas, los tres nos pusimos de acuerdo.

Así las cosas, Visceral es una propuesta innovadora que hace hincapié en lo artístico. Apuesta al humor, la reflexión y la música, cosas que no necesariamente deben estar disociadas en nuestro cosmos. Mañana Marianela, Martín y Sebastián desmentirán esa imagen nívea e inmaculada del arte que emerge del corazón y mostrarán, en cambio, la expresión que sale de las tripas, el arte visceral.

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