Vivimos en tiempos alocados, con una demanda constante que llega desde distintos lugares. Suenan las alarmas de las apps, el mail lo recibimos en el celular, los servicios de mensajería instantánea ya delatan si leímos o no la misiva. Todo hace que sea casi imposible posponer una respuesta, por eso el estrés se vuelve agudo y hasta por momentos insoportable. Por eso o porque simplemente amamos la naturaleza y todo lo que ellas nos da es que muchos turistas hoy eligen vacaciones desconectadas.

¿Cómo desconectarse? Primero hay que aceptar la idea de que el celular, la tablet y la compu pueden quedar en el bolso apenas uno llega a destino (si es antes, mejor). Esto muchas veces es una decisión consciente, otras lo que sucede es que en el lugar no hay nada de señal, entonces aquello que se buscó se impone. Y, lejos de lo que se puede pensar, enseguida surge una nueva conexión: con la naturaleza.

Lejos de buscar solamente la comodidad, los turistas que quieren tener una experiencia cercana a la naturaleza privilegian el paisaje a la infraestructura. Pero, desde los hoteles se han desarrollado propuestas que combinan un alto nivel de infraestructura y le dan al viajero un alto grado de lujo sumado a vivir en contacto directo con el medio natural. Por ejemplo, es posible pasar noches en un domo geodésico, una experiencia que implica una inmersión en la naturaleza, aceptando sus bondades, belleza, pero también sus incomodidades y limitaciones.

También es bueno poder salir en busca de lo que la naturaleza ofrece, y ahí son las caminatas, las cabalgatas, el trekking y los paseos en kayak los que posibilitan adentrarse en paisajes vírgenes y protegidos. La idea de quienes busca desconectarse es vivir un momento de mayor intimidad, aislamiento y contemplación, ya sea solo, en pareja o en familia.

Así se transforma tu cerebro cuando se desconecta de la rutina diaria

La ciencia reveló que irse de vacaciones, especialmente si es a la naturaleza, definitivamente ayuda mucho, porque transforma realmente el cerebro.

Según expertos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, apagar nuestro cerebro conectándolo con la naturaleza disminuye considerablemente aquellos pensamientos obsesivos y negativos.

Para averiguarlo, se realizó un experimento en el que un grupo de personas salió a dar una caminata de una hora y media por el bosque, mientras que otro grupo lo hizo por la ciudad. Los participantes que caminaron por el bosque mostraron una importante reducción en la actividad de la corteza prefrontal del cerebro, responsable del pensamiento complejo y el malestar psicológico.

De esta manera, quedó demostrado que un pequeño paseo por el bosque tiene efectos directos sobre el cerebro. ¡Imagínate lo que pueden hacer unas vacaciones más largas!

Para corroborar los resultados, los científicos a cargo del experimento pidieron a los voluntarios pasar algunos días fuera de la ciudad y completamente desconectados de sus dispositivos electrónicos (sin celulares, computadoras, televisión ni internet).

Al regresar, se les pidió que resolvieran pruebas complejas de destreza y creatividad. Los resultados fueron contundentes: su desempeño mejoró en un 50%.

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