Las vacaciones son ideales para descansar, y también para desarrollar actividades que nos dan placer, por eso son un buen momento para contactar por primera vez con los buenos hábitos de la lectura. Alejados de las presiones de la vida cotidiana, del trabajo y de la escuela, los adultos pueden introducir a los niños en el mundo de las letras, las historias y la fantasía.

Para que los pequeños puedan asociar a la lectura con los buenos momentos y el goce, es necesario promover los primeros encuentros en contextos positivos para que así queden grabados en su memoria. El escenario puede hasta ser buscado y elegido, ya sea el mar o la montaña, la plaza o el jardín de la casa, encontrar ese rincón especial ya es una tarea en sí. Así aprenden que leer es divertido, que es una actividad que los alimenta y entretiene.

Para que esta costumbre vaya surgiendo de manera natural en los niños, hay ciertos pasos que deben darse. El primero es muy importante, y es que los chicos vean a los grandes leer, pues aprenden a través del ejemplo. También generar espacios para compartir historias con los hijos (antes de dormir, al atardecer o durante el viaje) es una semilla que dará frutos.

En cuanto a la casa, ésta debe tener muebles para que los libros estén al alcance de los chicos, así pueden sentir la libertad de acercase a ellos en los momentos que quieran, incluso si todavía no saben leer. Para los más pequeños, la presentación, la calidad del relato y los dibujos son una parte esencial de cada volumen.

Por último, antes de regalar un libro es bueno interiorizarse sobre los temas de interés del niño. Todo libro es válido, incluso aquellos que tienen personajes de película o las historietas. Darles variedad es esencial para que refuercen su interés y para saber qué tipo de narrativa les gusta más. Los criterios se establecen luego de haber incursionado distintas temáticas, autores y estilos.

En este sentido, una buena estrategia es recorrer librerías a modo de paseo. Indagar, mirar y dejarse sorprender puede ser una aventura en primera persona para grandes y chicos. Respetar los criterios de los niños es un paso fundamental, pues así ellos ganan confianza en sus elecciones y gustos, desarrollando sus ganas de encontrarse con los libros.

Dejar respuesta