Victoria.- Desde hace dos años el neurólogo infantil Santiago Chacón atiende consultas en un espacio del Centro Integrador Comunitario (CIC) del 4º Cuartel, donde fundamentalmente recibe las derivaciones de colegas médicos que han detectado alguna patología en niños entre los primeros meses de edad y los 17 años, cuyas familias no disponen de cobertura y/o recursos para trasladarse fuera de la ciudad a fin de acceder a un tratamiento bajo este tipo de especificidad.

No son muchas las localidades en Entre Ríos que disponen de un neuro-pediatra, solamente hay tres profesionales en toda la provincia y la mayoría está en la Costa del Uruguay, tal es el caso de Chacón. En este sentido, y teniendo en cuenta las decenas de familias que solicitaban derivaciones fuera de la provincia, la Secretaría de Desarrollo Social tomó la decisión de contratar a Chacón, quien concurre una vez al mes a nuestra ciudad para atender no menos de 10 pacientes en cada jornada, evitándoles engorrosos viajes y contratiempos, y garantizándoles un seguimiento y evolución del diagnóstico al menor costo dentro de su ciudad.

En diálogo con Paralelo 32, Chacón comentó que no solamente recibe casos locales. “Sino que atendemos consultas de la zona de influencia de Victoria, porque más allá de la falta de cobertura de una prestadora de salud, no es un dato menor que no llegamos a cuatro los profesionales de esta área viviendo en Entre Ríos”.

Casos

Dentro de los trastornos de conducta, a simple vista parecería que cada vez hay más casos clínicos, sin embargo Chacón enfatiza que no está de acuerdo con esa percepción. “Lo que sí hay es un mayor número de herramientas para el diagnóstico; las alertas de las madres y docentes son distintas, y el acceso a la información también es más importante y a la mano gracias a las nuevas tecnologías”, continuó el entrevistado.

Añadió que no se trata de una suerte de ‘epidemia’ e insistió que ante esa mayor información, “las alarmas se encienden antes para acudir a una consulta temprana”.

Generalmente lo que está ideado en el programa de actuación municipal es dar cabida a cada niño derivado por los pediatras. “La prioridad son los pacientes derivados, después sí es cierto que hay mucha demanda, y en cada arribo veo diez interconsultas. Además, es real que en varias ocasiones los padres no tienen los medios económicos para hacer frente al tratamiento, pero es de notar que desde la Secretaría de Desarrollo Social se hace lo necesario para cubrir esta situación, hacer frente a la medicación y estudios de rigor (resonancia, tomografía, electroencefalograma, etc.)”.

Implicancias

Tras haberse formado en el Garrahan, Chacón reconoce que Entre Ríos tiene una marcada demanda de patologías neurológicas infantiles, dado que históricamente este hospital recibe gran parte del caudal de consultas. “Hay lugares con el doble de población que esta ciudad y no poseen neurólogo infantil. Por ello debo reconocer que Victoria ha sido pionera en ofrecer esta posibilidad médica, lo digo también desde el lugar de alguien que trabaja en tres hospitales públicos, y sabe de la importancia porque faltan especialistas en el sur y centro de la provincia”.

— ¿Qué diferencia hay entre un neurólogo de adultos y uno que atiende a infantes?

— “Las diferencias son muchas dado que el cerebro de un niño en formación tiene diferentes mecanismos de acción, regulación y respuesta. Tal es así que la neurología infantil como especialidad está diferenciada de aquella que trata adultos. Es más, para ser neurólogo infantil primero hay que ser pediatra”.

— ¿Qué riesgos trae para el cerebro en formación, y sus capacidades neurológicas, una mala alimentación?

— “Es una excelente pregunta, se ve mucho en Entre Ríos y el norte argentino. Una de las principales causas de déficit intelectual o de retraso madurativo en los niños es la desnutrición grado 1 y 2, muy frecuente en nuestra zona. No debemos olvidar que el cerebro llega casi a su volumen completo a partir de los 6 a 7 años, es decir que casi el 80% de su desarrollo se da en los primeros 5 a 7 años de vida.

Y las estructuras cerebrales y las conexiones dendríticas y axónicas (que transfieren información de una célula a otra –N. de R.) se logran desarrollar a través de proteínas –continúa– por ende si tenemos un niño desnutrido no es una locura pensar que tendrá problemas de aprendizaje, sin embargo uno muchas veces busca en otros factores cuando lo primero que habría que indagar es cómo estuvo la historia nutricional de ese pequeño”.

— ¿El sueño es un factor en la calidad de desarrollo neuronal?, y ¿cómo incide la cada vez más frecuente utilización de dispositivos ligados a las nuevas tecnologías?

— “Sin sueño no hay aprendizaje, hay infinidad de bibliografía al respecto. En otras palabras, la capacidad de aprendizaje va directamente relacionada a cuánto hemos descansado la noche previa. Para el cerebro la energía es todo, y una de las formas que tiene de realizar interconexiones neuronales e hiperneuronales es a través del sueño, que es reparador.

Y respecto de las nuevas tecnologías o dispositivos móviles, muchas madres me comentan que sus hijos están todo el día en la Tablet o jugando en la Play, sobre este punto considero que los extremos no son buenos, debe haber un consenso, no puede estar un niño jugando seis horas a la Play, porque es seguro que va a traer aparejado un trastorno en el sueño, y al otro día se levantará cansado e influirá en su aprendizaje”.

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