Victoria.- El año pasado profesores y alumnos de la Escuela Nº 47 Bernardino Rivadavia utilizaron la banca ciudadana para presentar un proyecto de construcción de una plaza para el Cuarto Cuartel. En ese momento, el concejal Pablo Rivero (FpV) dijo que se iba a hacer cargo del proyecto, pero al no contar con un terreno para la ejecución de la plaza, hubo que esperar. A este respecto, la vicedirectora de la institución, Daniela Bultynch, dijo que los concejales con los que más contacto tuvo fueron Graciela Bar e Isa Castagnino.

Hace poco se aprobó una ordenanza por la cual se acepta la donación que realiza María Gabriela Pittavino, destinada a espacio público. Este terreno se utilizaría para la construcción de la tan reclamada plaza para el único cuartel que no cuenta con una. Una curiosidad de la ordenanza aprobada es que tiene un error en su artículo 2, porque menciona a otra ordenanza referente a bromatología (mención que no tiene nada que ver en este asunto). En cambio, debería haberse citado la ordenanza nº 2.472, referente a las normas urbanísticas de la ciudad. De todas formas, este error fue advertido por Paralelo 32 a los concejales y ya hay un proyecto para corregir la situación.

El proyecto

La docente Cristina Muñoz, quien fue una de las que ayudó a los alumnos a desarrollar el proyecto Una Plaza para el Cuarto Cuartel, dijo en diálogo con nuestro semanario: “Vimos la necesidad de una plaza porque los chicos venían a jugar al patio de la escuela ya que no tenían otro lugar”. A partir de esto, Muñoz puso sobre la mesa del aula esta situación y comenzó la investigación.

Entre los hechos observados, notaron que el Cuarto Cuartel era el único que no contaba con una plaza, a pesar de que antes, donde estaba situada la escuela, existía una llamada Plaza Alvear. “Recorrimos el barrio para buscar posibles terrenos donde se construiría la plaza y los marcamos en un plano para presentarlo en feria de ciencias”, recordó Ángel Figueroa, estudiante de trece años quien todavía sigue implicado en el proyecto.

Por su parte, su condiscípulo Lisandro Zabala agregó: “Preguntamos en el barrio qué nombre le pondrían a la plaza y otros datos para exponerlos en feria”. Así las cosas, la docente explica que presentaron a catastro todos los espacios que veían desocupados para conocer la situación de dominio de estos, pero luego descubrieron que todos tenían dueños y ninguno era de la municipalidad.

El proyecto se realizó de manera integral, abarcando distintas áreas del ámbito educativo y con un gran significado social y comunitario. Además, llegó a la instancia provincial en Colón en la feria de educación.

Ante esta situación, la profesora dice que las primeras interesadas en el proyecto presentado en feria de ciencias fueron las concejales del FpV Graciela Bar e Isa Castagnino. Es así que fueron las ediles quienes les propusieron presentarse a la banca ciudadana.

El terreno

“En una nota del videocable vimos que una mujer declaró que había un terreno con maleza y ratas, y comentó que su propietaria era Gabriela Pittavino, pero que ésta lo había donado a la Municipalidad. A partir de esto, presentamos notas para hacer las averiguaciones correspondientes”, narró Muñoz.

“Luego de la banca ciudadana también surgió la solicitud de gestionar este terreno para cuando fuera donado”, comentó Bultynch. “A Pitavino (quien dona el terreno, N.d.R) esto le llega muy de cerca, porque su padre en vida deseaba que ese terreno fuera un lugar de espacio verde”, sumó.

La plaza

“Hicimos encuestas para saber qué elementos querían los vecinos en la plaza, los distintos objetos y el nombre de ésta. Por ejemplo, iluminación, bebederos, sanitarios y juegos para chicos con discapacidades”, describió Ángel. Y, la docente añadió: “El proyecto nos llevó desde mayo hasta fin de año”.

También, se confeccionó una maqueta con el diseño de lo que sería la plaza y fue mostrada el año pasado en la banca ciudadana. Ante el resiente progreso en la viabilidad de concretar el proyecto, los jóvenes estudiantes se pusieron de acuerdo al decir que están “muy contentos” por la celeridad con la que se están dando los hechos.

“Como docente estoy orgullosa de los alumnos, porque pese a que ellos ya no están en el establecimiento, cuando les comenté los avances ellos estuvieron bien predispuestos a participar. El trabajo se va a continuar, pero ellos fueron los autores de la iniciativa”, concluyó Muñoz. A su vez, la vicedirectora opinó: “La idea es que ellos trabajen con el sexto grado, que es la promoción que termina, para continuar el proyecto”.

De esta forma, la Escuela Bernardino Rivadavia consiguió romper la tan criticada burbuja que se crea en los ámbitos académicos. Asimismo, consiguieron desarrollar un proyecto integral que incluye diferentes materias. Incluso, es importante remarcar el sentido de pertenencia y la implicancia social que tanto jóvenes como adultos sintieron al realizar la investigación. “Queremos que esta escuela sea mirada de otra forma, que sea una primera opción y no la última elegida por descarte”, finalizó Bultynch.

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