La lactancia natural es fundamental para la vida de los bebés, ya que por un lado proporciona una nutrición óptima para ellos y los protege de enfermedades, y por otro, fortalece el vínculo de apego entre las mamás y los niños. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida y mantenerla como única forma de alimentación durante los seis meses siguientes. Luego, sugiere que hasta los dos años se continúe amamantando, pero complementándola adecuadamente con otros alimentos.

Dan cuenta de su importancia los datos arrojados por estudios recientes, los cuales señalan que el inicio de la lactancia natural durante el primer día de vida redujo el riesgo de muerte por todas las causas en un 44% y el riesgo de sufrir obesidad en un 12%.

Sin embargo, los números en Latinoamérica no son alentadores en cuanto a la cantidad de bebés que son amantados en forma exclusiva hasta el sexto mes. Argentina y Brasil rondan el promedio de la mayoría de los países, con un tercio de los niños que reciben este alimento. En este plano, se destacan Bolivia y Perú alcanzando más del 60% de los bebés.

Por otro lado, la legislación laboral vigente respecto de la reducción de la jornada para amamantar difiere de acuerdo a cada país. En general este derecho tiene una cobertura de entre 6 y 12 meses, como Brasil que representa al grupo de la mínima y Argentina que otorga un año. Chile supera el promedio y establece que las madres trabajadoras tienen derecho a pausas para amamantar durante dos años.

 

Está información fue recogida de la sección Datos Destacados del  SIPI. El trabajo se puede leer completo aquí.

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